Por Zoraya Urbina*
Las mujeres practicamos la resiliencia y, muchas veces, no somos conscientes de ello, de toda nuestra potencialidad y de lo que somos capaces de resolver en el día a día. Se ha normalizado tanto el ser resiliente que, con frecuencia, no lo percibimos como una capacidad o una característica extraordinaria.
Desde el año pasado he iniciado un esfuerzo que, si bien no ha avanzado al ritmo que desearía, me ha dejado importantes lecciones: un podcast en un canal de YouTube titulado “El podcast de Zoraya Urbina”, en el que he entrevistado a mujeres que han compartido conmigo sus experiencias de vida, sus vicisitudes y las dificultades por las que han transitado. Pero, sobre todo, me han mostrado cómo el apoyo de una red familiar y de amigos les ha ayudado a transformar los momentos de sombra u oscuridad en experiencias de profundo crecimiento.
Con base en esta riqueza testimonial, escribí un capítulo de libro para una colaboración universitaria, tomando como eje el ejemplo de estas entrevistadas. Dentro de lo mucho que he aprendido de ellas, destaca que el ser resilientes y el mirar el futuro con esperanza son las características que las distinguen. Ellas son personas que no permiten que las circunstancias las moldeen; al contrario, ellas son quienes moldean las experiencias a su favor para salir victoriosas y más fortalecidas de situaciones que a otros podrían doblegar.
En este espacio he conversado con una mujer colombiana que practica terapias complementarias para ayudar a sus pacientes, con una periodista salvadoreña galardonada con un premio internacional, que apuesta todo por su pasión; con otra que transitó por la experiencia del cáncer y aprendió a tomar lo mejor de esta circunstancia.
Qué decir de aquella que fue víctima de una estafa económica y emocional de parte de su pareja y que tiene claro que esto no la va detener, o de la que levantó el vuelo y desplegó sus alas tras un divorcio marcado por la traición. También he escuchado a mujeres jóvenes que miran de frente a la depresión y no tienen miedo de romper el tabú para decir que, si es necesario buscar ayuda, hay que hacerlo, reconociendo cómo la red que las sostiene las ha impulsado a salir adelante y seguir encontrando lo mejor de la vida.
Y es que la resiliencia se va volviendo casi como un músculo que es necesario ejercitar día con día, con disciplina porque esta nos ayuda a mantener la entereza cuando las situaciones nos desbordan. No es una capacidad exclusiva de una “súper mujer” o un “súper hombre”, sino una característica que todas y todos podemos desarrollar, si somos conscientes de nuestra fuerza interna.
Eso sí, requiere de mucha valentía poder reconocer esta fortaleza que llevamos dentro, que nos permite no desfallecer cuando la complejidad de la vida amenaza con quitarnos el equilibrio Ser resiliente implica continuar a pesar de los obstáculos en el camino. No quiere decir que no vayamos a sentir dolor o que seamos inmunes al cansancio o al sentirnos impotentes ante situaciones abrumadoras; significa que, pese a la tormenta, somos capaces de encontrar la fuerza necesaria para levantarnos y seguir caminando.
Más allá de invitarles a que se pasen por mi canal de YouTube para ver estas entrevistas, lo que en realidad quiero es invitarles a que las escuchen a ellas. Cada una tiene una historia diferente que contar y lecciones distintas que nos pueden servir de espejo para salir fortalecidos de las situaciones duras que pensamos que no podríamos manejar.
Porque la resiliencia no nos hace superhumanos; sino que nos hace personas conscientes de que, pese a nuestras aparentes debilidades o de los problemas en nuestro entorno, siempre habita en nuestro interior una capacidad más grande que nos permite hacer frente a la adversidad.
Te invito pues a hacer una pausa, a buscar el espacio y sintonizar estas historias de vida porque es posible que más de alguna resuene contigo.
*Puedes encontrar material de la autora sobre mujeres, resiliencia y bienestar en: https://www.youtube.com/@ZorayaUrbina
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