Editorial
Durante la semana que concluye trascendió que el Dr. Rafael Aguirre, secretario general del Sindicato de Médicos Trabajadores del Instituto Salvadoreño del Seguro Social (SIMETRISSS) y de Coordinadora Nacional por la Defensa de la Salud del Pueblo Salvadoreño (CONADESA), podría ser el candidato presidencial del Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional (FMLN), candidatura que, según diversas versiones, sería oficializada el domingo 12 de julio.
En las redes sociales, principalmente, ya han comenzado a surgir tanto críticas como expresiones de apoyo, con argumentos válidos de uno y otro lado.
Sin lugar a dudas, el Dr. Aguirre posee un perfil idóneo para una eventual candidatura presidencial. Su formación académica, su liderazgo no solo en el sector salud, sino también en diversos sectores sociales —como lo demuestra la conformación de CONADESA— y su conocimiento de uno de los principales problemas estructurales de El Salvador, la crisis del sistema de salud, fortalecen esa percepción. A ello se suma el deterioro que, según distintos sectores, ha experimentado dicho sistema durante la actual administración. Ese deterioro, por cierto, ha quedado expuesto, al tardarse el gobierno de Bukele siete años en contruir el Hospital Rosales, él único hospital de tercer nivel en El Salvador, pese a que desde 2029 tenía 80 millones de dólares para su reconstrucción.
La eliminiación de los ECOS Familiares y de las Unidades Comunitarias de Salud, son otro ejemplo, y esto lo conoce a la perfección el Dr.Aguirres.
Por su relación con diversos actores sociales, el Dr. Aguirre también conoce los problemas ambientales que enfrenta el país y las amenazas que, según organizaciones sociales, surgieron tras la derogación de la prohibición de la minería metálica y la firma de acuerdos con Estados Unidos, sobre los cuales algunos sectores han expresado preocupación respecto a un eventual manejo de desechos nucleares.
Asimismo, ese contacto permanente con diferentes sectores le ha permitido conocer de primera mano los niveles de pobreza que afectan al país y que, según diversos análisis, se han incrementado durante el actual gobierno, cuya apuesta ha privilegiado el turismo internacional y la atracción de inversiones.
Basta observar la transformación del Centro Histórico de San Salvador y otras obras desarrolladas en la capital, junto con la aprobación de incentivos fiscales para inversionistas. Del mismo modo, resulta evidente el auge de proyectos habitacionales dirigidos a personas con ingresos superiores a los dos mil dólares mensuales, mientras que, de acuerdo con estadísticas nacionales, una gran parte de la población ocupada percibe alrededor de 500 dólares mensuales, lo que dificulta seriamente el acceso a una vivienda.
El Dr. Aguirre se ha empapado de esa realidad y, además, posee carisma. Ese aspecto difícilmente es cuestionado, tanto por quienes respaldan como por quienes rechazan una eventual candidatura.
Quienes se oponen argumentan que este no sería el momento adecuado para su lanzamiento político y sostienen que debería continuar fortaleciendo su liderazgo y crecer junto a mar de gente movido por el movimiento social y político. También consideran que para 2027 el oficialismo tendría amplias ventajas. Señalan, en primer lugar, el uso de la maquinaria estatal; además, afirman que el gobierno ha iniciado una campaña contra la oposición en la televisión abierta utilizando el tema de las pandillas y recursos públicos.
En segundo lugar, sostienen que el Tribunal Supremo Electoral se encuentra bajo el control del oficialismo. Asimismo, consideran que la Asamblea Legislativa aprobaría cualquier iniciativa proveniente del Ejecutivo que contribuya a preservar su posición política, incluso en vísperas de las elecciones.
Finalmente, algunos sectores sostienen que las elecciones presidenciales de 2027 serían inconstitucionales, por lo que cualquier candidatura distinta a la oficial únicamente serviría para legitimar un eventual tercer triunfo del presidente Bukele.
Si, en efecto, el Dr. Rafael Aguirre llegara a ser el candidato del FMLN, tendrá por delante una semana de intensa reflexión antes de tomar una decisión, considerando tanto las voces que respaldan su candidatura como aquellas que estiman que aún no es el momento.
La sociedad civil organizada deberá mantenerse atenta y acompañar la decisión que finalmente adopte el Dr. Aguirre, cualquiera que esta sea.
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