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Gabriela de Ponce y Jonathan Ponce son un matrimonio emprendedor que se dedica a hacer productos hechos a base de nudos, usando una técnica llamada macramé, el arte de los nudos. Foto Diario Co Latino/Dennis Argueta

Gabriela y Jonathan un matrimonio emprendedor

Dennis Argueta
@Diario Co Latino

Gabriela de Ponce y Jonathan Ponce son un matrimonio emprendedor que se dedica a crear productos y adornos hechos de hilos a base de nudos, trabajo que realizan con mucho entusiasmo y paciencia, con un estilo peculiar llamado macramé, el arte de los nudos.

Esta travesía comenzó a mediados del 2018, y surgió por la inspiración de querer dedicarse a algo que fuera completamente hecho a mano.

Con esa idea comenzaron a buscar información y lugares donde poder aprender la técnica de macramé.

“Yo siempre había querido dedicarme a algo que fuera todo completamente hecho a mano,  con mi esposo nos ganamos una beca para asistir a un curso de telares, y así fuimos aprendiendo los dos juntos, empezamos con cosas chiquitas y hoy hacemos hasta muebles”, dijo Gabriela con una sonrisa en su rostro.

Con respecto a la técnica, macramé es una palabra de origen francés, que significa nudo, y deriva de la palabra turca “makrama”. Es un arte antiguo donde se usan las manos.

Fueron los pueblos persas y los asirios los que  poseían gran maestría en este arte y usaban el macramé para decorar tapetes.

Mientras Gabriela toma algunos hilos que usará para una pieza, los forma, y hace nudos pequeños; su esposo mide otros hilos que posteriormente se usarán para el producto.

Explican que ya poseían conocimientos sobre manualidades y tenían una gran cantidad de ideas para desarrollar.

Al dedicarse de lleno al macramé, en el camino aprenden empíricamente algunas técnicas, y con ayuda de algunos cursos en línea, pudieron tener una base fundamental para comenzar a dominar el arte de los nudos.

El primer paso para realizar un producto o adorno es buscar una idea para realizarla, dijeron y todas sus obras son originales, del ingenio de ellos, si hacen piezas similares es porque el cliente quiere una que haya visto con anterioridad y le gustó.

Posteriormente, dibujan en una página el diseño del producto o adorno para ir haciéndose una idea de cómo quedará.

Jonathan se encarga de elegir el tipo de hilo y hacer los cálculos de todos los que se necesitarán para elaborar la pieza y también  él es el encargado de tomar las medidas.

“Vamos poniendo hilo por hilo, vamos empezando por los primeros nudos, es bastante tardadito porque todo es completamente a mano, no usamos ni agujas ni nada, solo el hilo, la tijera y nuestras manos”, agregó Gabriela.

Al hacer los nudos se hace en una barra de madera y pueden resultar sillas, adornos, hamacas, cortinas y sillas colgantes para jardines.

En el caso de sillas colgantes para jardines, se inicia consiguiendo la estructura metálica de toda la silla, esta es la base para colocar el hilo por hilo para llenar toda la estructura; cuando ya se ha hecho los nudos base para rellenar el contorno de la silla, se comienza a tejer las cuerdas que sostendrán la silla.

Entre los productos que hacen están sillas colgantes para jardines, adornos, hamacas, cortinas, y sobrefundas para almohadas. Foto Diario Co Latino/Dennis Argueta

“Si una pitita está más corta o larga se puede arruinar el tejido al final, porque desde el inicio debe ir la medida exacta, no le podemos agregar más o menos a lo que ya está tejido”, agregó Gabriela.

Cuando ya la silla está terminada, comienzan el proceso de corte que es un paso difícil ya que se debe ser muy cuidadoso para cortar los hilos uniformemente.

Finalmente viene el proceso de empaque, Gabriela y Jonathan usan papel kraft para envolver sus productos; adicionalmente ellos entregan a sus clientes como regalo un ramo de flores pequeñas e incienso.

Entre los nudos que se utilizan para este arte están: el nudo festón, el nudo cuatro, el nudo alondra, el nudo y el nudo trenzado y nudo twister, que se asemejan a la estructura del ADN y es el más difícil de todos los nudos que existen.

El hilo que utilizan son hechos de algodón y polycotton, y se encuentran de distintas medidas, por ejemplo, para las sillas o cosas de gran tamaño se usan medidas de 5mm, ya que tienen más resistencia y durabilidad.

Debido a la cuarentena por el COVID-19, los emprendedores trabajaron con un hilo llamado trapillo que es delgado y de fácil acceso, ya que las empresas vendedoras de hilos habían cerrado.

El impacto económico que tuvo la pandemia por coronavirus a nivel mundial fue enorme, micro, pequeñas y medianas empresas se vieron afectadas. Sin embargo, los esposos mantuvieron su negocio a flote, elaborando  gran cantidad de productos durante la cuarentena, su demanda aumentó ya que las personas comenzaron a interesarse por sus obras.

“Nosotros pensamos que es porque la gente no salía entonces ocupaban más su tiempo en hacer proyectos en su casa, entonces cosa que sacábamos cosa que nos pedían, pudimos mantener los domicilios y la marca creció”, dijo Jonathan.

Los envíos de su mercancía se hacían a través de tres marcas de empresas que se dedicaban a mantener envíos para emprendedores en el país, manteniéndose así durante la cuarentena, que les permitió también tener más ideas de diseño, ponerlos en venta e ir sacando los pedidos.

Los precios de sus productos van desde $5, $20 o $50, las sillas entre $180 y $250 porque conllevan bastante trabajo, tiempo y material para invertir

El mensaje que dan estos emprendedores es que “si encuentran algo que de verdad les guste y apasione que luchen por eso, que hagan las cosas bien desde el inicio, que intenten no copiar en la medida que puedan, y que luchen todos los días, no se cansen ni desistan, y que peleen porque no hay nada como tener algo propio”.

Sin duda, el arte del macramé es algo curioso e interesante, aunque a simple vista se ve sencillo.

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