Redacción Nacionales
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El analista político, Franklin Martínez, manifestó que el actual Gobierno ha sustituido el diálogo con sectores sociales por una estrategia basada en control político, narrativa propagandística y decisiones unilaterales, en un contexto donde —según afirmó— se ha normalizado el temor como herramienta de gobernabilidad.
Durante una entrevista en Encuentro con Julio Villagrán, Martínez sostuvo que la administración del presidente Nayib Bukele ha reducido los espacios de interlocución con iglesias, comunidades, gremios y actores sociales, pese a haber prometido al inicio de su gestión un modelo político “horizontal y cercano a la población”.
“El diálogo ha sido sustituido por el miedo”, afirmó el analista, quien agregó que sectores jurídicos han guardado silencio ante lo que calificó como señales preocupantes sobre el debilitamiento institucional.
Martínez se refirió también a las denuncias internacionales relacionadas con presuntas violaciones a derechos humanos durante el régimen de excepción, incluyendo capturas arbitrarias y detenciones prolongadas de personas con órdenes de libertad.
Según el analista, el silencio de sectores clave como el gremio de abogados refleja un proceso de normalización institucional frente a situaciones extraordinarias. “Es más fácil normalizar siempre y cuando no te afecte directamente”, criticó.
Endeudamiento y transparencia
En el ámbito económico, Martínez cuestionó el aumento del endeudamiento público durante la actual administración sin que —según dijo— exista claridad suficiente sobre el destino de los recursos ni resultados visibles en áreas prioritarias como salud, educación y desarrollo municipal.
Indicó que obras emblemáticas como el Hospital Rosales continúan pendientes después de varios años de ejecución, mientras persisten retrasos en proyectos hospitalarios y escolares en distintas zonas del país.
“El problema no es solo la deuda, es la falta de transparencia”, afirmó. También sostuvo que la inversión extranjera no ha crecido al ritmo proyectado por la narrativa oficial y que el llamado “milagro económico” aún no se refleja en indicadores estructurales.
Reacción del Gobierno ante informes internacionales
Respecto a informes recientes de organismos internacionales sobre derechos humanos, Martínez señaló que la respuesta oficial ha consistido, primero, en rechazo; luego, en descalificación y confrontación.
Además, mencionó que reformas recientes, como la cadena perpetua para menores desde los 12 años reflejan una tendencia hacia el endurecimiento del enfoque punitivo estatal, fue la respuesta al informe del GIPES.
Polémica por declaraciones de Ibrajim Bukele
Uno de los puntos más sensibles del análisis de Franklin Martínez fue la reacción generada por publicaciones en redes sociales de Ibrajim Bukele, quien afirmó que existe una comisión revisando casos de capturas arbitrarias.
Para Martínez, esas declaraciones evidencian irregularidades en el funcionamiento del sistema judicial.
“Se confirma que hay revisiones fuera del marco institucional formal”, sostuvo. La nueva división de poderes en El Salvador es “el Ejecutivo, el Legislativo y la familia Bukele. La familia Bukele ha sustituido al sistema de justicia, y el hermano de Bukele está al frente”, dijo.
Con esas declaraciones de Ibrajim está claro que las reglas se rompieron, los marcos legales no existen.
El analista advirtió que este tipo de intervenciones podrían generar incertidumbre jurídica si actores no oficiales participan en decisiones relacionadas con la libertad de personas detenidas.
Escenario político hacia 2027
Martínez consideró que el Gobierno podría mantener su estrategia comunicacional actual mientras continúe generando respaldo electoral, aunque advirtió que el incremento de tensiones sociales podría obligar a replantear su relación con distintos sectores nacionales e internacionales en el mediano plazo.
“El diálogo no parece ser un componente del actual ejercicio político”, concluyó.
De acuerdo con Martínez, el Gobierno está enfrentando ya un nivel de ruptura que se pueden apreciar en cinco criterios: tensión y ruptura en su narrativa. Es decir, empieza a romperse su
narrativa. “La legitimidad de las decisiones del Gobierno. En la medida que los jueces ya no están, que el fiscal ya no está, que es el hermano del presidente que busca solucionar casos judiciales”.
Otro criterio es la cobertura internacional. En noviembre vienen elecciones de término medio en Estados Unidos. Por eso es que la decisión de este Gobierno fue adelantar las elecciones, para tratar de blindarse de ese momento; las divisiones internas dentro del proyecto Nuevas Ideas y, finalmente, la presión por la crisis económica y social. Eso también está generando mayores niveles de tensión.
“Estos factores van a ir acumulándose y en esa medida los cálculos que hasta ahora tiene el grupo que está en el poder van a ir modificándose porque sienten que la presión está llegando cada vez más cerca”, finalizó Martínez
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