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Los frailes franciscanos Edison Zamora y Joaquín Garay reafirmaron su preocupación por la situación ambiental de El Salvador y defendieron la necesidad de fortalecer la conciencia ecológica de la población. Foto Diario Co Latino / Cortesía

Frailes franciscanos llaman a la unidad para defender la ‘Casa Común’   

Redacción Nacionales

@DiarioCoLatino

Los frailes franciscanos Edison Zamora y Joaquín Garay reafirmaron su preocupación por la situación ambiental de El Salvador y defendieron la necesidad de fortalecer la conciencia ecológica de la población, además, llamaron a defender la «Casa Común». Durante una entrevista en el programa “Encuentro con Julio Villagrán”, también abordaron la histórica Caminata Ecológica que desde hace más de dos décadas reúne a iglesias, organizaciones sociales, estudiantes y comunidades en defensa del medioambiente.

Durante la conversación, ambos religiosos señalaron que el país enfrenta desafíos ambientales cada vez más complejos, agravados por el cambio climático, la deforestación y proyectos que ponen en riesgo recursos naturales esenciales para la población.

Los franciscanos destacaron que estas problemáticas afectan especialmente a los sectores más vulnerables, aunque sus consecuencias terminan impactando a toda la sociedad salvadoreña.

Fray Franciscano Joaquín Garay. Foto Diario Co Latino / Cortesía

Fray Garay explicó que la preocupación ambiental surge en un contexto mundial marcado por el deterioro de los ecosistemas y el aumento de fenómenos asociados al cambio climático. Según indicó, El Salvador enfrenta una situación particularmente delicada debido a la pérdida de cobertura forestal y la presión sobre los recursos hídricos.

Asimismo, advirtió que diversas decisiones relacionadas con el desarrollo urbanístico y económico pueden tener efectos negativos sobre comunidades campesinas y poblaciones que dependen directamente de los bienes naturales.

Los religiosos hicieron referencia a conflictos ambientales que han generado debate en los últimos meses, entre ellos los relacionados con proyectos urbanísticos en zonas como El Espino y el botadero de basura en San Francisco Angulo, así como la reactivación de la minería metálica en el país. A juicio de los franciscanos, estos temas deben analizarse más allá de criterios económicos y considerar sus impactos sociales, ambientales y sanitarios.

Uno de los puntos abordados fue la Caminata Ecológica, una iniciativa que, según Garay, comenzó en 2001 y que ha logrado mantenerse durante 26 años consecutivos. La actividad se desarrolla cada año alrededor del 5 de junio, fecha en que se conmemora el Día Mundial del Medio Ambiente, y reúne a diversos sectores preocupados por la protección de la naturaleza y la defensa de los recursos naturales.

El religioso destacó que la caminata no responde a intereses partidarios ni busca favorecer a ninguna fuerza política. Sin embargo, reconoció que la defensa del medioambiente tiene inevitablemente una dimensión política, ya que las decisiones sobre el uso de los recursos naturales, la planificación territorial y los modelos de desarrollo son adoptadas desde las instituciones del Estado.

Por su parte, el fray Edison Zamora recordó que la Iglesia católica ha mantenido una posición firme frente a la minería metálica. Señaló que tanto la Conferencia Episcopal de El Salvador como diversos obispos de la región centroamericana han expresado públicamente su rechazo a esta actividad extractiva debido a los riesgos que representa para el agua, la salud y los ecosistemas.

Zamora destacó que la postura de la Iglesia se encuentra respaldada por las enseñanzas del papa Francisco, especialmente a través de la encíclica Laudato Si’, documento que llama a proteger la creación y promover una ecología integral.

El fraile insistió en que el desarrollo económico no puede construirse a costa de la degradación ambiental ni del sacrificio de las comunidades más vulnerables.

Durante la entrevista, ambos religiosos cuestionaron los argumentos que presentan a la minería como una vía para el desarrollo nacional. Garay sostuvo que el verdadero debate no es si debe existir desarrollo, sino qué tipo de desarrollo necesita el país.

En su opinión, los modelos extractivistas generan beneficios económicos para algunos sectores, pero trasladan los costos ambientales y sociales a las comunidades cercanas a los proyectos.

Fray Franciscano Edison Zamora.

Los frailes también expresaron preocupación por la situación del agua en El Salvador. Advirtieron que el estrés hídrico ya es una realidad en distintas zonas del territorio y que cualquier actividad que incremente la contaminación o reduzca la disponibilidad del recurso podría tener consecuencias graves para millones de personas.

Otro aspecto señalado fue la necesidad de realizar estudios de impacto ambiental rigurosos antes de aprobar proyectos de gran magnitud. Zamora cuestionó que en algunos casos se impulse la ejecución de iniciativas sin que exista información técnica suficiente sobre sus posibles consecuencias para los ecosistemas y las comunidades.

Los religiosos también hicieron referencia a problemas de salud vinculados a la contaminación ambiental. Garay mencionó que enfermedades renales, afectaciones respiratorias y otros padecimientos están relacionados con décadas de deterioro ambiental y uso intensivo de sustancias tóxicas. A su juicio, cualquier nueva actividad que incremente estos riesgos debe ser evaluada con extrema cautela.

Asimismo, destacaron la importancia de escuchar a las comunidades directamente afectadas por proyectos de infraestructura, rellenos sanitarios o actividades extractivas. Según señalaron, muchas de estas poblaciones reclaman ser tomadas en cuenta en los procesos de toma de decisiones y demandan garantías para proteger su salud y calidad de vida.

Finalmente, Zamora y Garay hicieron un llamado a la ciudadanía a fortalecer la conciencia ambiental y a comprender que los problemas ecológicos no afectan únicamente a determinadas regiones, sino a todo el país. Retomando los conceptos promovidos por el papa Francisco, insistieron en que la humanidad comparte una misma “casa común” y que la crisis ambiental y la crisis social forman parte de una misma realidad que exige respuestas.

Los frailes concluyeron que la defensa del medioambiente continúa siendo una tarea urgente para las iglesias, las organizaciones sociales y la ciudadanía en general, especialmente en un contexto donde los efectos del cambio climático, la contaminación y la presión sobre los recursos naturales se vuelven cada vez más evidentes en la vida cotidiana de los salvadoreños.

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