Saúl Méndez
Colaborador
Jenny Chinchilla, profesional y especialista en derechos humanos de las personas con discapacidad, aseguró que diversos grupos en condición de vulnerabilidad, como mujeres, niñas y niños, personas adultas mayores y personas con discapacidad, continúan excluidos de los programas nacionales orientados a la prevención y mitigación de fenómenos naturales.
Según Chinchilla, la exclusión puede producirse incluso antes de que ocurra una emergencia, cuando estos sectores no tienen acceso adecuado a la información ni a los mecanismos de comunicación necesarios para prepararse ante una eventual situación de riesgo.
“No estoy hablando de cuando la emergencia ya ocurrió. Me refiero al enfoque de prevención de riesgos y desastres, que implica formación, capacitación y divulgación de información”, aclaró durante el programa «Un Paso a la Inclusión» de Bálsamo Radio 92.1 FM.
“Estos grupos solemos quedar fuera por la falta de acceso a la información y a la comunicación. Por ejemplo, cuando se desarrollan campañas en las comunidades, ¿las personas sordas o las personas ciegas realmente están recibiendo esa información?”, cuestionó Chinchilla.
La especialista también expresó su preocupación ante el inicio de la temporada de lluvias, una época que suele provocar inundaciones en comunidades vulnerables y obliga a realizar evacuaciones de emergencia.
“El tiempo pasa y estos grupos poblacionales avanzan en sus etapas de vida sin recibir conocimientos sobre lo que implica enfrentar un fenómeno natural”, advirtió.
“Vemos a muchas personas viviendo en condiciones de pobreza extrema y en zonas de alto riesgo. Son precisamente estos grupos los que suelen quedar excluidos de la información hasta que llega el momento de la evacuación”, lamentó.
Asimismo, explicó que, durante las labores de evacuación y rescate realizadas por instituciones de emergencia y socorro, muchas personas con discapacidad se ven obligadas a abandonar los equipos y dispositivos de apoyo que utilizan para su movilidad e independencia, como sillas de ruedas o bastones.
“Yo utilizo silla de ruedas y no podemos simplemente salir corriendo durante una evacuación. Cuando se nos avisa con anticipación sobre una situación de riesgo, ¿cómo hacemos para salir?”, manifestó.
“Muchas personas viven en lugares de difícil acceso, en zonas de quebradas o terrenos complicados. En una evacuación, la silla de ruedas debe quedarse porque lo primero es salvar la vida. Luego somos trasladados a un albergue sin nuestra silla, sin el bastón o sin los dispositivos que utilizamos para mantener nuestra independencia. Son situaciones que como sociedad debemos conocer, porque reflejan lo que significa estar excluidos, no de las emergencias, sino de un enfoque inclusivo para la reducción de riesgos y desastres”, detalló.
Chinchilla también explicó cómo evolucionaron los enfoques de prevención y mitigación de riesgos en El Salvador.
“Antes de la existencia de Protección Civil, era la Fuerza Armada la que asumía la conducción de estas situaciones. La población en general desconocía estos procesos. Ahora, el enfoque de reducción de riesgos y desastres, impulsado a través del Marco de Sendai para la Reducción del Riesgo de Desastres, llama a los países a desarrollar estrategias inclusivas e integrales que incorporen a todas las personas”, explicó.
Ante esta realidad, la experta considera que la problemática no debe ser abordada únicamente por las instituciones estatales, sino que requiere la participación activa de toda la sociedad.
“El Estado, con todas sus entidades públicas, la empresa privada, los centros escolares, la academia, las universidades y las comunidades tienen responsabilidades. Hay que hablar con las personas adultas mayores, con la niñez, y brindarles capacitación”, sostuvo.
“Es necesario trabajar con formatos accesibles, comprensibles y con un lenguaje adecuado para que todas las personas sepamos cómo actuar. Eso es precisamente lo que promueve el Marco de Sendai”, agregó.
“Ese es el enfoque inclusivo. Ya no es una responsabilidad exclusiva del Estado, de las instituciones militares o de los cuerpos de socorro. También es un tema en el que la ciudadanía debe empoderarse y adquirir conocimientos. Los liderazgos comunitarios son una pieza fundamental para fomentar esta cultura de prevención y difundir el enfoque inclusivo”, afirmó.
La especialista también señaló que el enfoque inclusivo implica considerar a todas las personas en igualdad de condiciones al momento de prepararse para enfrentar fenómenos naturales como terremotos, tormentas, inundaciones o huracanes.
“Seamos realistas: somos un país altamente vulnerable a los fenómenos naturales. Tenemos terremotos, tormentas tropicales, inundaciones, incendios y fuertes vientos. Debemos tomar conciencia de que vivimos en un territorio que enfrenta constantemente amenazas naturales y también riesgos provocados por la acción humana”, concluyó.
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