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 El FOMILENIO II nuevamente en peligro

Debido a que el Gobierno del presidente Nayib Bukele no incluyó en la Ley del Presupuesto General de la Nación 2020 la contrapartida para ejecutar las obras del FOMILENIO II, estas están a punto de quedar inconclusas, pero lo más grave es que El Salvador quedaría en una situación de incumplimiento de sus compromisos, en este caso, nada más que el principal socio comercial del país, con los Estados Unidos de América.

El Gobierno no ha dado explicaciones convincentes ni serias del porqué no se incluyó en el presupuesto general del presente año fiscal la contrapartida, a pesar de que está en el Convenio firmado entre la Corporación del Reto del Milenio (MCC, por sus siglas en inglés) y el Gobierno de El Salvador. Este convenio, por cierto, se firmó a finales del primer gobierno del FMLN.

En un esfuerzo por no perderse la ayuda de los Estados Unidos, a través del FOMILENIO II, la Asamblea Legislativa aprobó en la sesión plenaria del 27 de noviembre un decreto en el que se destinaban a FOMILENIO II, en concepto de contrapartida, 50 millones de dólares, los cuales fueron introducidos al Presupuesto General de la Nación. Los 50 millones de fondos reasignados fueron tomados de un préstamo del BID. Ya antes, en septiembre, la Asamblea había aprobado 55 millones para FOMILENIO II. Sin embargo, posteriormente, el Ministerio de Hacienda respondió a FOMILENIO que no contaba con dichos recursos, pues “previamente habían sido aprobados para otros destinos”.

La respuesta de Hacienda a FOMILENIO ha sido desmentida por la Asamblea Legislativa, al señalar que cuando aprobaron los fondos para FOMILENIO y otras entidades, los fondos existían, lo que significa que si el Gobierno los utilizó para otros fines lo hizo sin el consentimiento de la Asamblea Legislativa, lo que podría reñir con la legalidad.

Los proyectos paralizados por la falta de la contrapartida del Gobierno son el periférico Claudia Lars, por cierto, en la propaganda del ministerio de Obras Públicas la hacen ver como una obra gracias al plan de logística del actual Gobierno, en ningún momento dicen que es gracias al FOMILENIO II. Los otros proyectos son el recinto fronterizo el Amatillo, en la Unión; el recinto fronterizo en Anguiatú, Santa Ana; el Sistema de Riego en El Paisnal, San Salvador, y el Centro Escolar San Antonio, en Concepción Batres, Usulután.

Pero, si bien la suspensión de esos proyectos afecta el desarrollo del país, lo más grave es la mala imagen que se generará con la cooperación internacional.

Parece que el ministro de Hacienda, Alejando Zelaya, en particular, y el Gobierno en general, no se han dado cuenta de que el presidente Donald Trump, el amigo del presidente Nayib Bukele, no estará más en la Casa Blanca, por lo que no contará con ese apoyo, y cualquier mensaje del Gobierno de los Estados Unidos a otros cooperantes podría ser muy negativo para El Salvador.

El Gobierno -y así lo ha expresado el ministro Alejando Zelaya- responsabiliza a la Asamblea Legislativa por no aprobar nuevos préstamos para cumplir los compromisos con FOMILENIO y con el FODES para las alcaldías, pero lo cierto es que no tienen razón. Y no tienen razón porque en el caso de FOMILENIO, desde que se firmó el convenio, hace casi cinco años, se sabía que el Gobierno debería incluir, año con año, una contrapartida y si el Gobierno actual lo ignoró, pues es doblemente responsable de su irresponsabilidad.

Por otro lado, si la Asamblea Legislativa ha aprobado fondos para FOMILENIO, dado el olvido del Gobierno, si esto fuera cierto, debió cumplir y no utilizar los fondos para otras actividades, independientemente de las necesidades.

Y es que si el Gobierno utiliza fondos sin la autorización de la Asamblea Legislativa, como parece ser que es el caso, entonces, el Gobierno, o mejor dicho el Ministerio de Hacienda, viola la ley, y, por lo tanto, comete un delito.

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