Saúl Méndez
Colaborador
Carmen Elizabeth Viuda de Ramírez, docente del centro escolar del cantón San Sebastián, en Olocuilta, expuso su versión sobre la supresión de su plaza y la de una compañera de labores. Según afirmó, ambas fueron notificadas verbalmente de la decisión, sin que se les entregara documentación oficial ni que se les explicaran las razones que motivaron la medida.
A continuación, te compartimos las declaraciones de la maestra, quien narra con sus propias palabras lo ocurrido y solicita una investigación del caso:
«Soy Carmen Elizabeth Viuda de Ramírez, maestra en el centro escolar del cantón San Sebastián. Tengo aproximadamente 15 años de laborar en esta institución. Durante este tiempo he formado a muchos estudiantes y jamás he tenido un solo problema con padres de familia. Mis alumnos me aprecian mucho y puedo comprobarlo. Muchos de ellos ahora cursan tercer ciclo y bachillerato.
Además, he enfrentado múltiples problemas de salud que puedo comprobar ante la Junta de la Carrera Docente. Cuento con un expediente médico que he solicitado al Ministerio de Salud, a través de la OIR, y dispongo de toda la documentación necesaria para justificar mis ausencias debido a estas enfermedades.
La señora directora departamental (Vanessa Morazán) me llamó el día viernes, pero yo me encontraba en el hospital acompañando a un familiar que estaba saliendo de una cirugía y esperando los efectos de la anestesia. Por esa razón no pude presentarme ese día.
Posteriormente, me convocó para el lunes a las 7:30 de la mañana. Yo llegué antes de la hora indicada. Las reuniones fueron individuales. Primero llamó a la compañera Alice y le comunicó la supresión de su plaza.
Luego, aproximadamente a las 8:15 de la mañana, después de que la otra profesora sufriera una fuerte crisis (producto de la notificación de supresión de plaza), me llamó a mí. Considero que la forma en que se dirigió fue sarcástica. Lo primero que hizo fue señalarme un rótulo donde se indicaba que estaba prohibido grabar, tomar fotografías o hacer videos.
Después me dijo: “profesora, debido a un reacomodo institucional y a la reforma educativa, aplicando la nueva metodología que tenemos, hemos decidido que su plaza ya no es necesaria en el centro escolar. No queremos que se presente a partir de este día y se le entregará una compensación económica de aproximadamente 12 mil dólares dentro de un mes y quince días”.
Sin embargo, no me entregó ningún documento por escrito. Ante eso, le respondí: “gracias, licenciada. Vamos a ver de qué manera defendemos nuestros derechos para lograr nuestro reintegro conforme a la ley”.
Yo no tengo señalamientos de parte de padres de familia ni de estudiantes. Nunca he tenido problemas de esa naturaleza. Al contrario, cuento con su apoyo. Muchos me han llamado para decirme que consideran injusta esta situación y preguntarme cómo pueden ayudar.
Eso fue todo lo que me comunicó. Ni siquiera hubo un agradecimiento por mis años de servicio. Simplemente se me informó la decisión como si nosotros fuéramos trabajadores contratados verbalmente y despedidos de la misma manera.
Nosotros tenemos derechos. Cuando fui nombrada en mi cargo recibí un acuerdo formal y considero que de la misma forma deberían entregarme un documento donde se expliquen las razones de esta decisión, cuáles han sido mis supuestas faltas y por qué se suprime mi plaza.
Más aún, cuando yo tenía 27 estudiantes asignados en mi grado. Ahora ese grupo será atendido por un docente que no tenía asignación de grado. Desconozco si estuvo devengando salario entre enero y mayo o si realizaba funciones ad honorem como subdirector.
Según entiendo, la figura de subdirector sin grado procede cuando existen más de 11 secciones. En nuestra escuela únicamente hay cinco.
Por eso me pregunto: si nuestras plazas eran innecesarias y fueron suprimidas, ¿por qué este docente pasa ahora a ocupar nuestro grado? Durante cinco meses se dedicó únicamente a tareas administrativas, como supervisar el mantenimiento de ventiladores o revisar cuadernos, además de atender las responsabilidades de su plaza base en el turno de la mañana.
Por ello, solicito a la ministra de Educación; al presidente de la República, Nayib Bukele, y a la primera dama, Gabriela de Bukele, que se realice una investigación en mi centro escolar.
Asimismo, solicitó que se nos reintegre a nuestras labores.
La profesora Alice sufrió una grave crisis de salud tras recibir la noticia. Su presión arterial alcanzó niveles extremadamente altos y fue necesario que personal de Cruz Verde la trasladara para recibir atención médica.
También solicito que se investigue la actuación de la directora departamental, Vanessa Morazán; de mi jefe inmediato, Jaime Sánchez, y del profesor Melvin Arquímedes Hernández.
Este docente ha llegado a sustituirnos. Por eso cuestiono cómo es posible que nuestras plazas sean declaradas innecesarias cuando continúan siendo ocupadas por otra persona.
En una ocasión, la directora departamental me dijo que yo era una persona mayor y que por esa razón no podía desempeñarme en un aula de apoyo.
«Por todo lo anterior, solicito al Ministerio de Educación que investigue lo que ocurre en esta escuela».
Ante este caso, Bases Magisteriales Salvadoreñas reiteró que cualquier docente en El Salvador que sea objeto de un despido ilegal, bajo la figura de supresión de plaza, contará con el respaldo y apoyo de la organización.
Diario Co Latino 134 años comprometido con usted