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Doce recomendaciones y mandatos de la puericultura

Dr. Fredy Rosales Meyer

Médico Pediatra, Neonatólogo.

Surge entonces la pregunta: ¿sí el niño está ya enfermo, delicado, siempre se baña? Pues claro que sí, el baño le ayudará a recuperar su salud pues lo limpia y estimula. No hay duda de que tiene que bañarse sino el niño enfermará más. Veamos bien el problema: un niño que tiene una enfermedad infectocontagiosa y transmisible, generalmente tiene fiebre, vómitos, tos, diarrea, mocosera, se orina, etc. Si no lo baña, esto le dice que estará más sucio de cuando comenzó su enfermedad, se le agregarán otros problemas de salud que lo agravaran más, prolongará su enfermedad y hará más difícil su recuperación. La higiene -entonces- es recomendada para mejorar y recuperar luego la salud. Hablo por supuesto del baño completo. Olvídense del baño de esponja que recomiendan las abuelas de antes. El baño de esponja solo es un pretexto más para no bañarlo bien. Pongámonos nosotros en el lugar del niño que no puede escoger. ¿Qué me gustaría?, ¿un baño completo con abundante agua, jabón y paste o un baño de esponja? Bañarse bien o no bañarse se vuelve un dilema y si le agregamos unas yerbas aromáticas que con sus aceites reaniman y perfuman el cuerpo. No hay cosa mejor. ¡Qué viva el niño limpio y sano!

7. SÉPTIMA RECOMENDACIÓN SOBRE HIGIENE: CUIDADO DE LOS OÍDOS DE LOS NIÑOS(AS).

Tapar los oídos de los niños antes de bañarlos. Cuando un bebé se baña se le deben de tapar los oídos con tapones hechos de algodón. Esto se hace con el propósito de evitar que a los oídos entre el agua o el jabón. Ver Foto # 111

Hay que evitar el uso de champú en los niños (as). El champú y el jabón destruyen la cera que se produce en el oído externo. La cera que en esta parte se produce es la protección natural del oído para evitar que entren insectos hacia el interior: hormigas, polillas de la luz, cucarachitas que se quedan atrapadas en la cera o cerumen. También evita que entre el agua pues la repele. El cerumen está hecho de grasa muy fina. El peor enemigo del cerumen es el champú y en menor medida el jabón de castilla; el cual ha tenido un amplio uso desde hace mucho tiempo. Evite el uso de champú ya que la cera es un tipo de grasa especial que fácilmente se destruye con el champú. No les crea a los anuncios de los periódicos, revistas o la TV que promueven un champú como “para niños”, no hay tales.

El champú para niños o para el adulto es el mismo. Utiliza la misma base como jabón y solo se cambia el nombre, el calificativo, el aroma, el color y la viñeta que le ponen. Originalmente el jabón champú fue usado en los adultos que sudan mucho, que tienen mal olor en el pelo y secretan mucho sebo. Luego viendo un mercado más amplio los comerciantes le pusieron el adjetivo de “champú para los niños”. Un bebé, es un bebé, no tienen mal olor por el sudor y sudan poco. Si insiste en bañarlo con champú, úselo 1-2 veces/semana para dar oportunidad que el cerumen se reponga y siempre enjuáguelo bien (lunes y viernes, estaría bien).

Es preferible usar el jabón de castilla para los bebés. Se enjuaga fácil. Irritan menos los ojos y dañan menos el oído. Sí el champú penetra al conducto del oído y se pone en contacto con el tímpano o membrana timpánica. Ver Fig.#112

Produce irritación, dolor, náuseas y vómitos. Lo mismo que vértigo. Si el conducto externo del oído se irrita, inflama, está expuesto a tener una infección, virus, bacterias, parásitos u hongos del agua son los habitantes frecuentes en estas infecciones.

Repito, la cera del oído es defensa del oído. Debe dejarse que la cera derrame libremente y limpiar con un hisopo lo que derrama. No introduzca el hisopo por el conducto. Si usted observa que un niño no se deja tocar las orejas y que al limpiarle los oídos no se deja porque le duele, es bastante probable que tenga una otitis externa, que casi siempre se acompaña de una otitis media. Su tratamiento no es de gotitas, el mejor manejo es la prevención. Ver Fig.#113

A las mamás les gusta que el pelo de su bebé quede brillante, sedoso después del baño, al instante, y por eso usan el jabón champú. Con el jabón de castilla el pelo queda opaco, pero eso no es lo que importa, lo que en verdad importa es que el pelo quede limpio y no brillante ni sedoso. Las grasas del niño lo abrillantarán luego. Si quiere que al bañar al niño con el jabón de castilla el pelo se le vea brillante y sedoso, tiene que lavar el pelo dos veces, pero a un niño no le gusta eso pues es una tortura la irritación doble en los ojos y una angustia doble por el enjuague, ya que a ningún niño le gusta permanecer con los ojos cerrados por el jabón que cae sobre su cara. Aparte de que, el cerrar los ojos es aprendido. ¡Enséñele!

8. OCTAVA RECOMENDACIÓN SOBRE HIGIENE: EL ASEO DE LA NARIZ DURANTE EL BAÑO TIENE QUE HACERSE SIEMPRE A LOS NIÑOS Y NIÑAS

Previo al baño, al inicio debe echársele agua varias veces de abajo hacia arriba de su nariz, para que los mocos se mojen hasta adentro. En las primeras ocasiones se asustará y no le gustará, pero cuando sienta su nariz despejada lo aceptará, aunque sienta que se asfixia. El objetivo es que los mocos se humedezcan, se aflojen y se desprendan para que luego con el estornudo provocado por el baño de sol expulse los mocos y se limpie su nariz. Nariz limpia: oídos sanos. Les he hablado previamente un poco del baño del recién nacido y hay que hablar del baño del niño mayor.

Hoy me refiero al baño del niño que ya se sienta para bañarse. Después del baño, para repetirlo, hay que darle un baño de sol para que el resplandor del sol al darle en sus ojos y cara lo haga estornudar y limpie de este modo su nariz. Si este procedimiento lo practicamos a diario, el niño mantendrá su nariz limpia y despejada. No habrá catarros ni tapazón de nariz. NARIZ despejada, OÍDOS sanos.

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