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Roberto Navarrete, exdirector del Ballet Folklórico Nacional. Foto Diario Co Latino/Ludwin Vanegas.

Director del Ballet Folklórico dice que se encuentra en el limbo laboral

Joaquín Salazar
@JoakinSalazar

En el limbo laboral se encuentra Roberto Navarrete, director del Ballet Folklórico Nacional, quien desde noviembre pasado fue removido de su cargo como una medida cautelar impuesta por el Juzgado Especializado contra la Violencia hacia la Mujer.

Dicha medida cautelar venció el pasado 23 de marzo, sin que la Fiscalía General de la República (FGR) haya hecho un pronunciamiento o judicializar las acusaciones por el presunto acoso sexual dirigido a bailarinas del Ballet.

Navarrete cree que las acusaciones son parte de una serie de acciones para destituirlo definitivamente, ya que desde hace 23 años inició una disputa interna en el Ballet Folklórico Nacional que busca apartarlo definitivamente de su cargo. La situación del limbo laboral no lo afronta solo el director, sino también el equipo de ballet, que no tiene actividad luego de que él fuera apartado de su cargo.

Diario Co Latino conversó con Navarrete y esto fue lo que nos comentó:

-¿Qué hay detrás de las acusaciones que le hacen?

Esta historia comienza ahí, con unos compañeros que yo conocí en la Universidad Nacional, dos señoritas y un muchacho. Ellos, cuando yo tomo la dirección del Ballet Folklórico Nacional, me los encuentro como integrantes del ballet folklórico. La idea en ese entonces era darle seguimiento al trabajo que traíamos en la Universidad.

Lamentablemente ellos no se acoplan a todos los objetivos que yo llevaba, y yo tengo que cambiar mi equipo de trabajo. A partir de ese momento comienzan un poco las discordias de ellos.

Realmente se tranquilizaron quizá unos 5 años, que estuvimos trabajando, pero a partir de más o menos de 15 años para acá comienzan los intentos de quitarme. En ese entonces decían que yo no tenía la capacidad para dirigir esa compañía, entonces hubo un montón de inventos, un montón de reuniones con sindicatos, con todo el grupo, donde se llevaron votaciones para ver si la mayoría decía quitémoslo, pero siempre la mayoría estuvo apoyándome.

Con el pasar del tiempo eso no es placentero para ellos, y hace unos diez años hubo acusaciones de corrupción, a nivel interno. Yo con facturas demostraba que esas acusaciones eran falsas.

Lo extraño con esa historia que comenzó con estos compañeros es que esa relación digamos no fue una relación amena, de armonía, pero había cosas donde la pasábamos bien como compañeros de trabajo. Uno entiende, ok, no son mis amigos, pero uno no llega hasta el punto de considerarlos enemigos.

Lamentablemente cuando uno es jefe o el director siempre están criticando e inclusive a espaldas de uno siempre dicen cosas. Yo veo esas cosas hasta como normales.

Lo grave comienza justamente el 15 de noviembre del año pasado cuando se realiza una reunión, y se decide allí el cómo quitarme. A nivel técnico no les dio resultado, en el tema de corrupción tampoco les dio resultado, entonces alguien sugirió el acoso sexual. Estaba presente allí una persona que les dice ‘ok, por eso sí se va’.

-¿Y qué pasa luego?

Pues soy notificado, de parte de los titulares, quienes me dicen ‘está esta demanda contra vos por acoso sexual. Esto podemos solventarlo aquí, si vos aceptás damos la renuncia y la demanda aquí termina’. Mis palabras simplemente fueron no voy a aceptar algo que yo no he hecho.

Si ellos tienen pruebas nos vamos a ver en los tribunales, que ponga las denuncias y allí nos vemos. Hasta allí no habían denuncias en la Fiscalía todavía, hasta más o menos, yo creo, que entre el 20 y 25 de noviembre se pusieron las demandas.

Ahorita hay una pugna. Hay tres grupos: el grupo que llamo “mis detractores”, los que me acusan, que son 9 personas, entre estos tres bailarinas y cuatro bailarines y dos músicos. En su momento daré los nombres de estas personas. Ellos presentaron una carta a la secretaria de Cultura.

El 16 de noviembre esas 9 personas presentan una carta con las cosas que habían venido manifestando en estos 15 años, sobre cuestiones técnicas, de acoso laboral, pero por aquí, por una esquinita, ponen el aspecto sexual.

Entonces, cuando se da esto, hay otro grupo de compañeros que me apoyan, que son 16 integrantes, que desmienten totalmente la carta esta. Mi propuesta en ese momento es, con nuestra titular, que se reuniese con los dos grupos y poder concertar realmente una solución, eso no se da jamás, simplemente ella dice, ‘no, pues, la prioridad son estos nueve compañeros’. La jefatura rechaza reunirse con los 16, no fueron oídos jamás.

Se comienza a dar la pugna de los dos grupos el 23 de noviembre, cuando dictan medidas cautelares, yo soy sacado en 24 horas. Hasta llegan dos sindicatos con cien personas para sacarme por la fuerza.

Yo no quería ninguna dificultad con ellos ni con nadie, y al saber de las medidas dije yo debo respetarlo.

Todo iba caminando hasta que el Faro (un periódico digital) saca su artículo, me doy cuenta, de unas historias inventadas, porque realmente yo durante todo este tiempo que pasó, vamos en 20 años, nunca conocí realmente de un problema que yo tuviese de acoso sexual, de cosas que sucedieron hace 30 años, todo se resume a la necesidad de esas tres personas, que son como los cabecillas, dos de ellas que sueñan con ser los directores.

Ya hablé con los del Faro unos 15 minutos, pero solo pusieron lo de un minuto. A ellos no les interesaba lo que yo dijera, les interesaba toda la versión de las muchachas.

-¿Cuál es su situación en la que se encuentra actualmente tras la imposición de las medidas cautelares?

En el limbo jurídico laboral, ya que no hay una acusación judicial, puesto que se encuentra en la etapa aún de investigación. En noviembre pasado el Juzgado pidió a la Fiscalía una investigación, que se ha hecho, pero no hay pruebas.

La ley faculta que se puedan poner medidas cautelares, medidas emergentes. La Ley parte de la buena fe, ya que si una mujer llega y dice que ha sido acosada, pues la juez especializado pone las medidas, pero en marzo el juzgado sostuvo que no hay razón para seguir manteniendo las medidas, ya que el caso no ha sido judicializado.

Hasta el momento se han entrevistado a tres personas, testigos a mi favor, quienes han tenido represalias, por defenderme. Son cuestiones laborales, pero también cuestiones que dañan la integridad de las personas, como el bullying y señalamientos inapropiados para profesionales.

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