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Del triunfo de López Obrador

Gracias a la coalición “Juntos Haremos Historia”, integrada por el Movimiento de Regeneración Nacional (Morena), el Partido del Trabajo (PT) y Partido Encuentro Social (PES), con el indiscutible liderazgo político del veterano y candidato presidencial Manuel López Obrador, la izquierda en México no solo se hace de la Presidencia, sino del Congreso bicameral, y de la mayoría de las Gobernaciones, entre otros cargos.

López Obrador nació el 13 de noviembre de 1953, en Tabasco. Llegó a ser el máximo líder del Partido Revolucionario Institucional (PRI), y al dejar este instituto político en 1988 funda el Partido de la Revolución Democrática (PRD), del que fue candidato presidencial en 2016, pero que le arrebataron el triunfo tras finos mecanismos de fraude experimentado en México, y que Manuel López se encargó de develar por medio de un libro, posteriormente.

En 2010 Manuel López busca la Presidencia por segunda vez, como candidato del Movimiento Ciudadano, pero fue derrotado una vez más.

En noviembre de 2012, López Obrador funda el Movimiento de Regeneración Nacional (Morena), y en el mes de diciembre de 2017 hizo coalición con el PT y el PES, y llevan como candidato a Andrés Manuel López en la coalición denominada “Juntos Haremos Historia”.

En su tercera oportunidad para ganar la Presidencia, Andrés Manuel López Obrador tuvo que echar mano de dos situaciones: la crisis política, social y económica generalizada de la sociedad mexicana, y ganar de forma apabullante para no repetir la historia de los fraudes.

El triunfo de López Obrador se convierte en el detente de los fracasos electorales de la izquierda en América Latina promovida por el imperialismo yanqui, si hace un excelente gobierno a partir del mes de diciembre, cuando asuma la Presidencia, será un abono para los proyectos de izquierda que se tambalean en Latinoamérica, tras los errores propios de los partidos de izquierda, más la guerra mediática, política y judicial de las derechas.

López Obrador no tendrá más detente que sus propias indecisiones, pues, con el casi control de las dos cámaras –Congreso y Senado- podrá revertir o comenzar a revertir la grotesca y apabullante economía neoliberal. A la par de esto tendrá que lidiar con el tema de la violencia por el narcotráfico y, por supuesto, el tema de la migración.

La madurez y sensatez, más el compromiso y principios del presidente electo, no deben dejar dudas que a México le vienen cambios fundamentales. Así sea.

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