Redacción Nacionales
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En una carta abierta dirigida al presidente de Colombia, Gustavo Petro, el salvadoreño David Alfaro solicita al mandatario sudamericano “adoptar una postura más estratégica” frente a las reiteradas confrontaciones públicas con su homólogo salvadoreño, Nayib Bukele. En la carta, Alfaro plantea que “estos intercambios pueden terminar favoreciendo dinámicas de distracción política en un contexto regional particularmente sensible”.
La misiva señala que las polémicas entre ambos mandatarios no pueden entenderse únicamente como desacuerdos ideológicos o diferencias de estilo político, sino como parte de un escenario más amplio en el que la comunicación política digital influye cada vez más en la agenda pública latinoamericana.
Según el texto, el momento actual resulta especialmente delicado debido a la atención internacional que han generado procesos judiciales en Estados Unidos contra presuntos miembros de pandillas salvadoreñas capturados por el FBI. Algunos de estos casos han sido objeto de debate mediático por presuntas liberaciones previas en El Salvador en circunstancias cuestionadas por investigadores y periodistas especializados. Estas situaciones han alimentado discusiones sobre posibles vínculos entre estructuras criminales y decisiones institucionales dentro del país centroamericano, aunque se trata de temas aún sujetos a investigación y análisis.
En ese contexto, la carta sostiene que las provocaciones políticas en redes sociales pueden funcionar como herramientas para desviar la atención pública hacia disputas personales entre mandatarios, reduciendo el espacio para debates más estructurales sobre gobernabilidad, seguridad regional y transparencia institucional.
“El presidente de Colombia no es un actor más en esta dinámica”, señala el documento. “Representa a un Estado y a una responsabilidad histórica que exige altura política y visión estratégica”.
El martes 7 de abril, el presidente Nayib Bukele ofreció al presidente de Colombia, Gustavo Petro, facilitar el traslado del 100% de la población carcelaria de El Salvador a Colombia. El ofrecimiento de Bukele se dio, en respuesta a las críticas que el presidente sudamericano hizo sobre los inocentes detenidos en El Salvador bajo el régimen de excepción.
El presidente Gustavo Petro hizo a una nota periodística publicado por el influyento periódico español “El País”, donde afirmó que el 36% de los capturados durante el estado de excepción no figuraban como pandilleros, es decir, decir son gentes inocentes, lo cuales sumaríoan más de 33 mil personas. El gobierno de Bukele afirma tener en prisión a 91 mil terroristas, detenidas bajo el régimen de excepción.
“Tener un 36% de personas presas inocentes, es un crimen contra la humanidad, se trata de campos de concentración de población civil, gente apresada porque tiene un tatuaje o es joven, así no se disminuye una tasa de homicidios porque estás matando en vida a miles de jóvenes presos inocentes y a sus familias”, dijo el presidente Petro.
Durante los últimos meses, Petro y Bukele ha cruzado mesajes en las resdes sociales, sobre todo por las políticas carcelarias y el tema de los derechos humanos.
En la carta, Alfaro subraya que responder a provocaciones políticas no siempre fortalece la posición institucional de un jefe de Estado. Por el contrario, puede contribuir a consolidar agendas mediáticas definidas por actores externos o por dinámicas de polarización digital.
Asimismo, el documento plantea que América Latina atraviesa un momento complejo en materia de seguridad, legitimidad institucional y cooperación regional, lo que exigiría —según su autor— niveles más altos de prudencia estratégica en la comunicación entre mandatarios.
“No se trata de guardar silencio ante situaciones cuestionables, sino de elegir con inteligencia el terreno en el que se libra la discusión”, señala el texto.
El pronunciamiento también resalta que el liderazgo político regional enfrenta el desafío de equilibrar la comunicación directa con la ciudadanía —cada vez más mediada por redes sociales— con la responsabilidad diplomática propia del ejercicio presidencial.
Analistas coinciden en que la relación entre Colombia y El Salvador no constituye actualmente un eje central de la política exterior regional, pero advierten que los intercambios discursivos entre sus mandatarios reflejan tensiones más amplias sobre modelos de seguridad, democracia y gobernanza en América Latina.
En ese sentido, la carta concluye con un llamado a priorizar el fortalecimiento del debate institucional por encima de las controversias personales, señalando que el verdadero liderazgo político también implica la capacidad de evitar escenarios comunicativos que puedan beneficiar estrategias de distracción o polarización.
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