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A PARTIR DE UN SUEÑO

 

Por Mauricio Vallejo Márquez

Cierro mis ojos y visualizo los instantes que mi mente ha guardado como favoritos. No sé cuál es la razón de la preferencia, porque no los considero momentos felices. Sin embargo, existen escenas que me brindan paz. Quizá algunos de ellos resultan emotivos, veo a mis abuelos que han fallecido con tanta claridad que considero alargar mi mano para tocarlos. A mi abuelo Mauro lo veo sentado en el clásico sillón con sus patas de madera frente a la ventana que da al jardín con sus gruesos aros de carey café y sus lentes bifocales ojeando el periódico. Veo su cabellera gris recortada y peinada hacia atrás dejando ver su frente amplia y sus espesas cejas. Está vestido con su camisa blanca de manga corta y sus pantalones gris ratón con la pierna cruzada dejando ver uno de sus calcetines del mismo color del pantalón y calzado con zapatos de vestir negro. En su muñeca izquierda lleva su reloj omega sostenida con un brazalete de cuero barato por algún tipo de practicidad que siempre me cuestione. Y así en otros momentos puedo acudir al poder de mi mente para escapar de la esclavista cotidianidad que nos encierra en lo trivial.

Lo hermoso de nuestra mente es que todos tenemos una y sólo basta con dejarla funcionar para que se revelen frente a nosotros los recuerdos y los sueños. Si una persona cierra los ojos y comienza a imaginar, se revela un sinfín de posibilidades.

La mente humana es algo mágico y maravilloso. Entre nuestro cerebro acontecen una serie de sucesos que nos definen como persona, pero también nos brindan una forma de ver el mundo y reaccionarnos ante él. Sin embargo, es el mejor lugar para que acontezca todo lo que ahora nos entretiene por medio de los celulares y el universo de aplicaciones audiovisuales. Tanto que existen consejos para dejar de usar estos aparatos porque le están restando ejercicio al cerebro, y la verdad es que cualquier músculo al dejar de utilizarlo se termina atrofiando.

Volviendo al poder de la mente, también es la oportunidad para que surjan mundos nuevos, historias alternas y cuánta idea que pueda parecer descabellada y luego se transforme en parte de nuestra vida. Así como era el sueño de volar y ahora lo vemos hecho realidad, los helicópteros, dirigibles y aviones le abrieron la puerta a los trasbordadores y no sabemos qué más pueda surgir después de esto. El ser humano ya camino en la superficie de la luna, solo es cuestión de tiempo que se habite y que las futuras generaciones pasen a recorrer las veredas marcianas y otros colosos celestes en la vía Láctea u otras galaxias. Pero, todo surgió primero en la mente de alguien, así como nuestros sueños. Si no, no olvidemos que los viajes espaciales se soñaron y algunos los escribieron antes que se soñara con la posibilidad de realizarlo, como lo podemos ver en la obra del visionario Julio Verne.

 

 

 

 

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