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lunes , 23 octubre 2017
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Vuelven los agujeros negros: el de la OBC

*Carlos GirónCarlos Girón S.

Diez años van a cumplirse de que se destapó el fraude por más de 8 millones de dólares, and en la corredora de bolsa OBC, sick del que se mantienen como víctimas más de 135 familias que realizaron inversiones, de las cuales, la mayor parte la transfirió el estafador Julio Villatoro a bancos y negocios en los Estados Unidos, negándose todo este tiempo a repatriar los fondos para devolverles sus inversiones a los afectados.

Durante casi diez años, miembros de las tantas familias afectadas han estado corriendo de juzgado en juzgado, en la Fiscalía, la Superintendencia de Valores y otras instancias públicas, pugnando por la reactivación y solución final del caso, todo ello, sin tener frutos.

Ha sido hasta estos últimos días que los afectados han tenido noticias y han sido convocados a una reunión para esta Semana de Pascua, según me entero, para notificarles del estado de la situación, . La cosa esta vez parecería que va en serio, pues me han comentado que es el propio presidente Funes quien se ha mostrado interesado en que se resuelva de una vez por todas el problema, para no dejarlo como una triste herencia de su gestión. Como ya no es cuestión de tribunales, parece que él puede ordenar o dar instrucciones a la Superintendencia de Valores para que solucione la cuestión.

El lío del fraude de Villatoro se complicó y prolongó varios años más debido a que este estafador pidió a sus abogados hacer otra maniobra enviando el entuerto a Casación, donde es proverbial que los casos duren años antes de tener una resolución. Esta maniobra de Villatoro es igualmente imperdonable como otras tantas que ha hecho para burlar los derechos humanos de las 135 familias perjudicadas con su estafa, como es tener una pronta y cumplida justicia.

No obstante esto, los afectados han sido magnánimos con él como fue, por ejemplo, concederle el beneficio de que saliera de la cárcel para estar en su casa y desde allí realizar todas las diligencias necesarias para repatriar los fondos expoliados para resarcir a los afectados; se le hizo tal concesión por alegar que en la prisión no podía hacer las mencionadas diligencias. El tiempo que se le concedió caducó y entonces él dijo con toda frescura que no había logrado hacer nada. Regresó a las bartolinas, pero fue favorecido al pasarlo a otras más cómodas.

Otra concesión grande que los afectados le hicieron fue a costa de un enorme sacrificio relativo a sus inversiones. Con tal de recuperar algo de sus dineros –del lobo un pelo–, las víctimas aceptaron renunciar al lucro cesante, o sea, los intereses que debieron acumular durante casi diez años –que suman miles de dólares por pequeñas que sean las inversiones que, si bien pueden ser las mayoritarias, hay quienes pusieron en la OBC fuertes ahorros de toda una vida.  Pero hay más, otro sacrificio de gran magnitud: aceptaron recibir un 25 por ciento de sus valores, pero ni aún así Villatoro se dignó compensar tal generosidad: recibir el regalo de varios millones de dólares, pues el fraude es de más de 8 millones.

El 25 por ciento mencionado apenas compensaría lo que representan los gastos en tiempo, en transporte, en comidas fuera de casa, en los tantos ir y venir de los afectados en todas las diligencias en instancias a las que han tenido que acudir. Lo que no compensa son las aflicciones, preocupaciones, frustraciones y jaquecas padecidas por las víctimas de este robo descarado.  Este caso ha sido el de un típico agujero negro financiero, mejor dicho, fraudulento o de ladronismo a plena luz del día, delito en el que se ha mencionado a la señora Lorena Kobert de Sandoval a lo largo de todas las investigaciones desde los orígenes de la OBC, pues se dijo que ésta nació viciada. Los afectados se muestran extrañados y molestos por el hecho de que a ella no se le haya hecho ninguna acusación judicial.

La Procuraduría de los Derechos Humanos efectuó un estudio exhaustivo del problema y se dice que allí claramente aparece mencionada e involucrada la citada señora de Sandoval. La otra cómplice de Villatoro, Sonia Margarita Soriano de Torres, logró ser capturada después de andar huyendo varios años y, en sus declaraciones en el tribunal, le echó a él toda la culpa del delito. Las víctimas de OBC ruegan al Altísimo que esta vez se vea algo en los platos, gracias al interés mencionado del presidente Funes en ayudarles a todas ellas… lo que sería otra de las exitosas iniciativas y gestiones que ha realizado durante toda su Administración a favor de los menos favorecidos de nuestro pueblo salvadoreño.

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