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UN MAESTRO NUNCA DEJA DE SER MAESTRO, AUN EN TIEMPOS DIFÍCILES

Luis Rivera

Después de nuestros padres, pocas personas dejan una huella tan profunda en nuestras vidas como un maestro. Son quienes nos enseñan a leer, a pensar, a cuestionar y a comprender que el conocimiento también es una forma de libertad.

Hoy mi reconocimiento es especial para aquellos docentes que, aun viendo cómo colegas han sido despedidos, enfrentando incertidumbres y trabajando muchas veces en condiciones adversas, continúan llegando cada mañana a sus aulas con la misma convicción de siempre: formar personas de bien, despertar vocaciones y sembrar esperanza.

También quiero expresar mi gratitud a quienes dedicaron toda una vida a la enseñanza y hoy ya no están frente a un aula, ya sea porque alcanzaron su merecido descanso, fueron pensionados o dejaron las escuelas por distintas circunstancias. Un maestro nunca deja de ser maestro; permanece en las lecciones que sembró, en los valores que transmitió y en las generaciones que ayudó a formar.

Seguir siendo maestro en tiempos difíciles también puede entenderse como una forma de resistencia: la resistencia de quien continúa enseñando, formando ciudadanos y sembrando esperanza, aun cuando las circunstancias invitan al desaliento.

Una sociedad que respeta a sus maestros protege su propia posibilidad de avanzar.

Gracias a quienes, desde las aulas o fuera de ellas, siguen haciendo de la enseñanza un compromiso con la dignidad, el pensamiento y la esperanza.

¡Feliz Día del Maestro!

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