Página de inicio » Opiniones » SANTA MARTA

SANTA MARTA

Luis Arnoldo Colato Hernández

Educador

La comunidad Santa Marta es histórica, llena de experiencias y enseñanzas que compartir.

Sus residentes son personas del campo que se han hecho en comunidad, con solidaridad, construyendo entre todos, resilientes a los golpes que reciben.

Como cuando tuvieron que remontar el Lempa durante el pasado conflicto armado, cuando el ejército los persiguió en aquella guinda, cobrando las valiosas vidas de algunos de sus residentes, lo que cobardemente negó el oficialismo hasta que fue imposible seguirlo ocultando.

Ese crimen sigue impune.

Pero la Santa Marta sobrevivió, refugiándose en Honduras y fortaleciendo sus lazos comunitarios.

Cuando finalmente tuvieron que decidir, quienes les brindaron protección se encontraron con una situación inédita, pues a diferencia de otros refugiados salvadoreños, los de la comunidad Santa Marta decidieron, en comunidad, el retorno y la repoblación.

La repoblación constituye por sí misma otra épica, pues la tierra, su tierra, era ocupada por el ejército, que la retenía como trofeo al verlos como adversarios, lo que supuso otra puja, de carácter legal, para recuperar el hogar de sus mayores.

Eso solo desalentaría a muchos, pero no a la comunidad Santa Marta, que una vez hubo recuperado lo suyo de manos de los asesinos de los suyos, se entregó entera a la tarea de reconstruir, de sanar la tierra, lo que siguen haciendo aún a la fecha.

Pasan así a la fase de asumir el control ya no solo del territorio, también administrativa, vertiéndose en la labor de educar a los suyos.

Esto demanda atención especial, pues la educación en la Santa Marta a supuesto un ejercicio aparte de admirable esfuerzo, pues tuvieron primero que enfrentar que, en aquella huida, la comunidad se queda sin educadores formales, los cuales o son asesinados por la turba militar, o son sencillamente relevados de su labor, lo que deja a la Santa Marta en un virtual abandono pedagógico de parte del estado salvadoreño.

Comienza así todo un esfuerzo que debiera ser seguido por la academia, pues la comunidad construye su propia escuela basada en el modelo propuesto por Paulo Freire, adelantando un experimento admirable y exitoso, que a la fecha produjo una comunidad completamente educada, con por ejemplo hasta dos adultos por cada diez residentes, con formación superior, lo que sencillamente carece de paralelos en el país, y debió haber producido un seguimiento constructivo por parte del estado.

Lo que no ha sucedido por razones ideológicas lamentablemente.

Y podríamos seguir, abordando por ejemplo la represión contra sus residentes que no termina, o la gestión que hacen de sí mismos en comunidad, o los logros en seguridad que alcanzaron en estos años, siendo una de las pocas comunidades, que precisamente por estar organizadas, no sufrieron el embate de las pandillas, mientras el país completo, bajo la égida del neoliberalismo padeció la muerte de miles de nuestros conciudadanos.

Ahora mismo la comunidad celebra un nuevo logro con la liberación de sus directivos luego de ser de nuevo objeto de esa misma represión.

Manteniéndose firmes en la organización y el bienestar común.

Ver también

UN MAESTRO NUNCA DEJA DE SER MAESTRO, AUN EN TIEMPOS DIFÍCILES

Compartir        Luis Rivera Después de nuestros padres, pocas personas dejan una huella tan profunda en nuestras …