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miércoles , 25 abril 2018
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El Salvador le dice adiós a la malaria Parte II.

El Salvador le dice adiós a la malaria Parte II.

Óscar Sánchez,

epistemólogo e investigador

 

En la parte I de este escrito destacábamos que la malaria o paludismo es una enfermedad que afectó a la población centroamericana desde hace mucho tiempo y que los registros que se tienen en la actualidad datan desde el siglo XIX y XX.

La construcción del Canal de Panamá y el combate contra ésta y otras enfermedades constituyen un hito en materia de prevención y control de enfermedades transmitidas por vectores, al cual hoy por hoy se considera una revolución sanitaria.

La malaria es causada por un parásito denominado Plasmodium que se transmite a través de la picadura de zancudos hembras infectados e infectantes del género Anopheles. En el organismo humano, los parásitos se multiplican en el hígado y después infectan los glóbulos rojos.

Entre los síntomas de la malaria destacan la fiebre, escalofríos, dolores de cabeza, malestar general y los vómitos, que generalmente aparecen de 10 a 15 días después de la picadura del zancudo. Es una enfermedad prevenible y curable que si no se trata puede poner en peligro la vida de las personas en poco tiempo, pues altera el aporte de sangre a órganos vitales. En muchas zonas del mundo los parásitos se han vuelto resistentes a varios medicamentos antipalúdicos.

En la década de los años 1930 y 1940, en nuestro país las tasas de mortalidad de la malaria eran del orden de 217 y 204 por cada 100,000 habitantes, causando un grave impacto en el orden socioeconómico. En las décadas de 1970 y 1980, las tasas de mortalidad por malaria habían experimentado un descenso significativo de 2,6 a 1,8 defunciones por cada 100.000 habitantes. A partir de 1984, año en que se reportó la última muerte por malaria, la tasa de mortalidad hasta el año 2017 continúa siendo cero, lo que significa que se han sostenido los logros alcanzados. Lo anterior ha permitido recibir recientemente reconocimientos a nivel internacional, juntamente con Costa Rica, al ser premiados como «Campeones de la Malaria», ser condecorados por ser un ejemplo en la región por el trabajo realizado y recibir subvenciones económicas con cooperantes internacionales en la lucha contra esta enfermedad y entrar a un proceso de certificación con la Organización Mundial de la Salud (OMS) como país libre de la malaria.

El éxito obtenido, a principios del siglo XX,  en la lucha contra la malaria y la fiebre amarilla en la zona del Canal de Panamá a través de una serie de intervenciones sanitarias y medio ambientales lideradas por el Dr. William C. Gorgas y el descubrimiento del cubano Carlos Finlay  que el origen de la fiebre amarilla estaba en un zancudo, permitieron sanear diferentes zonas afectadas por estas enfermedades y replicar las intervenciones exitosas en los países del continente americano.  Desde la década de 1970, en Las Américas se considera que existe transmisión endémica de malaria en 21 países, los cuales son Argentina, Bolivia, Brasil, Colombia, Ecuador, Guatemala, Guyana, Guyana Francesa, Haití, Honduras, México, Nicaragua, Panamá, Paraguay, Perú, República Dominicana, Surinam, Venezuela, Belice, Costa Rica y El Salvador; estos tres últimos países en proceso de eliminación de la transmisión autóctona de la malaria.

Ya en 1942, en el combate, prevención y control de la malaria en el país, la Dirección General de Sanidad destina fondos del Servicio Cooperativo Inter-Americano de Salud Pública, el cual era una Fundación de Derecho Público que funcionó en el país bajo los auspicios del Instituto de Asuntos Inter-Americanos de los Estados Unidos de América (hoy día la Agencia Internacional de Desarrollo de los Estados Unidos -USAID-), para compra una vivienda e instaurar uno de los programas más insignes y  exitosos que se ha tenido en la región y el mundo; me refiero a la Campaña Nacional Antipalúdica de El Salvador -CNAP-, condición que ha hecho, hoy día, denominar a esta casa ubicada en el centro histórico de San Salvador (Casa Smith) como edificio Ex-Malaria.

El gobierno de El Salvador de ese entonces, cuyo Presidente Constitucional era Maximiliano Hernández Martínez, a través de la Secretaría de Asistencia Social expresa que el Estado acepta la donación de esta vivienda bajo la condición de que el inmueble adquirido se destine para el servicio y fines de la Dirección General de Sanidad, figura que en la  actualidad corresponde al Ministerio de Salud -MINSAL-. En la actualidad el Programa Nacional de Malaria aún se encuentra ubicado en este edificio.

El accionar en la lucha contra la malaria en nuestro país se puede dividir en  cinco etapas bien demarcadas en el tiempo, la primera de las cuales, de 1935 a 1945, se caracteriza por sentar las bases o fase preparatoria contra esta enfermedad; la fase de ataque que data de 1946 -1985 y en la que se destacan medidas más dirigidas al ser humano, vector y medio ambiente; fase de consolidación, de 1986 – 2010, en la que se identifican en el territorio nacional cuatro áreas de riesgo epidemiológico, según la estratificación reconocida en el país desde 1978: Hiperendémica (abajo de los 300 metros sobre el nivel del mar –msnm-), mesoendémica (localidades que van de 300 a 600 msnm), hipoendémica (de 600 a 900 msnm)   y área no malárica (arriba de los 900 msnm); fase de eliminación, 2011 – 2016, etapa en a que nos encontramos en la actualidad y  que pretende llevar al país a cero casos de malaria por tres años consecutivos y bajo estricta vigilancia de la enfermedad y, por último, la fase de prevención de la reintroducción de la enfermedad (Programa Nacional de Malaria, 2017).

Los resultados del combate contra esta enfermedad en el país determinó la decisión del gobierno, con el apoyo de la Organización Panamericana de la Salud –OPS-, declarar el año 2011 como el inicio de la fase de pre-eliminación cuyo objetivo es reorientar el Programa Nacional de Malaria hacia cambios estratégicos necesarios para alcanzar la eliminación de la enfermedad en el país en el 2020.

En el próximo escrito revisaremos algunos elementos críticos de cada una de estas cinco etapas que nos orientarán sobre el curso llevado a cabo en la lucha antipalúdica, la cual arranca desde la creación del  Programa Nacional de Malaria hasta el momento actual.

Continuará en la próxima entrega.

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