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Propuesta de gestión del agua

Ricardo Navarro
CESTA/MOVIAC

Hace unas semanas la Comisión de Medio Ambiente y Cambio Climático de la Asamblea Legislativa, pretendió incluir en el ente rector de la gestión del agua a representantes del sector agropecuario y del sector industrial, esto generó el rechazo inmediato de la sociedad civil, entonces los diputados y diputadas se vieron obligados a dar marcha atrás y dejar sin efecto todos los acuerdos que a la fecha habían alcanzado. Esto significa que no se ha avanzado mucho en la ley de agua, ya que se está iniciando de nuevo la discusión, pero se presenta la oportunidad de hacer bien las cosas.

En la gestión del agua hay que considerar dos realidades físicas evidentes, la primera es que la temperatura de la atmósfera está aumentando, lo que permite que el aire absorba más humedad del suelo, dejándolo más seco e impermeable. Esta mayor humedad del aire se traduce en tormentas más fuertes, que exceden la capacidad del suelo seco para absorber agua. La segunda realidad es que tenemos un territorio altamente deforestado, producto de malas prácticas agrícolas, industriales y de urbanización, lo que también ha reducido el potencial de absorción hídrica del suelo. En adición a esto se tiene una realidad social lamentable, que consiste en un déficit de cobertura del suministro de agua a sectores de población con menos recursos económicos. En síntesis, se puede afirmar que vamos a tener una situación donde cada vez se tendrá menos agua en el subsuelo y un porcentaje de población que tiende a aumentar, que no recibe el servicio de agua, lo cual aumenta los problemas ambientales, sociales, económicos, políticos y obliga a diputados y diputadas a armarse de mucha sabiduría y ética para legislar al respecto.

Lo primero que debe quedar claro es que la administración del agua, no puede ni debe quedar en manos de organizaciones de la empresa privada que buscan beneficiarse económicamente de ella, porque obviamente van a administrar el agua en función de sus intereses económicos.

Entonces por conclusión lógica la administración del agua debe estar en manos del sector público, lo que queda ahora es ver como se diseña una estructura política que lleve de mejor manera la administración del bien hídrico.

Organizaciones de la sociedad civil, se han pronunciado por la creación de una autónoma dirigida exclusivamente por el sector público, los legisladores aceptaron la idea de formar una autónoma, pero con representantes de la empresa privada y últimamente propusieron a la UES, en el ente rector para dar una imagen más aceptable. Formar una autónoma con solo representantes del sector público no tiene ningún sentido, ya que bastaría que el Ejecutivo proceda a crear un organismo y forme las comisiones que fueren necesarias según lo demanden las situaciones concretas.

Una autónoma se forma para incluir representantes de instancias fuera del gobierno y ahí se abre la posibilidad, que se inmiscuyan sectores o personas no adecuadas, ya que no se puede exigir que solo se nombre a representantes de los sectores que nos parecen bien. Si pedimos la representación de ambientalistas o académicos en el ente rector, otros pedirán a representantes de sectores agrícolas o industriales y allí queda planteado el conflicto, inclusive en el caso de la UES, que ahora tiene una buena conducción, puede tener situaciones distintas, como sucedió con un rector anterior que sigue los dictámenes del imperio y su participación en la gestión del agua sería nefasto.

Además, una forma de privatizar el agua sería formar una autónoma con gente aceptable y luego no darle los recursos que necesita, para generar inconformidad en la población y motivar que el agua sea administrada por el sector privado. Crear una autónoma sería un error estratégico, ya que equivale a facilitar la privatización del agua en el mediano plazo y quizás en el corto plazo.

Por tal razón, es mejor crear una estructura que permita ponerle doble llave para que no se salgan los objetivos deseados.

Nuestra propuesta es formar dos instancias: un viceministerio del agua adscrito al MARN, y un organismo contralor para que vigile que todo se haga bien en el viceministerio, al cual podríamos pertenecer todas las instancias que tengamos interés en el tema, inclusive las discusiones y decisiones del viceministerio, deberían estar disponibles en línea para que fácilmente pudiéramos ejercer contraloría y denunciar acciones indebidas.

Ante la realidad hídrica de nuestro país el viceministerio, debería tener instancias que garanticen al menos los siguientes aspectos.

Generación de conciencia. Es importante que la población salvadoreña, comprenda la necesidad de proteger el agua, de utilizarla bien, de no contaminarla, de atender las zonas recolectoras de agua lluvia y todo lo necesario para que el agua sea sabiamente utilizada por el ser humano y demás seres vivos.

La existencia de justicia hídrica. Se debe garantizar que el agua llegue a todas las personas, ya sea en los municipios más apartados o en un edificio muy alto y a precios asequibles a su situación económica. Es claro que en algunos casos habrá que considerar subsidios.

Protección del territorio. Se debe recordar que el agua no se produce en una fábrica, sino que es el resultado de un ciclo hidrológico que tiene lugar en el territorio, entonces hay que proteger el ecosistema de la deforestación y el deterioro, en particular en zonas donde más se recolecta el agua como pueden ser suelos con alta permeabilidad o lugares como la lava de Quezaltepeque.

Mantener la calidad. Se debe garantizar que el agua no sea contaminada por empresas industriales, agroindustriales o asentamientos de población. Una tarea será buscar que la Asamblea Legislativa, prohíba o regule la importación de algunos tóxicos y agrotóxicos.

Garantizar eficiencia de uso. El agua debe ser utilizada con las tecnologías y los procesos más eficientes disponibles, ya que hay sistemas de riego que consumen cien veces más agua que otros, lo mismo ocurre con lavadoras, servicios sanitarios, lavado de autos, etc.

En síntesis, la situación hídrica del país va a empeorar con el tiempo y nos debemos armar de mucha sabiduría y ética para gestionarla, tenemos que dejar a un lado los intereses económicos y diseñar la mejor alternativa.

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