Vatican News
Al cumplirse el primer aniversario del pontificado de Su Santidad León XIV, diversas voces de la Iglesia en América Latina han elevado su acción de gracias por el ministerio del Papa, destacando su testimonio como un firme llamado a la unidad, la reconciliación y la paz en un mundo marcado por tensiones, guerras y divisiones. Desde Chile, Perú y Argentina, obispos y pastores han subrayado la fuerza espiritual de su lema «In Illo uno unum», que recuerda que la comunión en Cristo es el horizonte de la vida eclesial y el fundamento de una humanidad más fraterna.
Los mensajes coinciden en un mismo reconocimiento: el pontificado de León XIV se consolida como un testimonio misionero y pacificador, profundamente unido a los pobres y orientado a construir comunión. Su llamado a vivir la unidad en Cristo se presenta como un signo de esperanza para la Iglesia universal y como una invitación a trabajar por un mundo reconciliado.
Conferencia Episcopal de Chile
En este contexto, el Comité Permanente de la Conferencia Episcopal de Chile expresó su gratitud a Dios por el servicio del Papa León XIV como Sucesor de Pedro, resaltando su capacidad de confirmar en la fe con sabiduría evangélica, discernimiento pastoral y apertura a los signos de los tiempos. Los obispos chilenos valoraron especialmente su llamado a construir “una Iglesia misionera, que abre los brazos al mundo y se convierte en fermento de concordia para la humanidad”, reafirmando así la necesidad de ser testigos del Evangelio en medio de la historia concreta de los pueblos.
El Episcopado chileno manifestó además su plena adhesión al Santo Padre, destacando que su voz frente a los conflictos internacionales es una palabra nacida del Evangelio de Jesucristo, orientada al bien común, la dignidad humana y la paz entre las naciones. En su mensaje, encomendaron su vida y ministerio a la Santísima Virgen del Carmen, pidiendo que la Iglesia camine unida en la fe, la esperanza y el servicio a los más necesitados.
Perú: Cardenal Carlos Castillo
Desde el Perú, el cardenal Carlos Castillo, arzobispo de Lima, recordó que la elección de León XIV fue un signo de discernimiento del Espíritu Santo ante “el reto de la paz en medio del mundo”. Subrayó que cada tiempo histórico exige un perfil pastoral particular, y reconoció en el actual Pontífice una continuidad del legado del Papa Francisco, especialmente por su cercanía con los pobres y su impulso de una Iglesia en salida.
El cardenal Castillo destacó de manera especial la experiencia misionera de Robert Prevost en el Perú, particularmente en Chiclayo, donde su ministerio se desarrolló en contacto directo con “los más pobres y los pueblos olvidados”. Esa vivencia, afirmó, ha marcado profundamente el estilo de su pontificado, sostenido en la convicción del amor universal de Dios, sin distinciones, con apertura a todos y con una opción clara por los más frágiles.
Asimismo, el purpurado resaltó que, durante este primer año, León XIV ha promovido una paz “desarmada y desarmante”, inspirada en el modo de actuar de Jesús: una paz construida desde el diálogo, la ternura, la escucha y la fraternidad. En esa perspectiva, el Papa invita a salir del egoísmo, abrir el corazón y reconocer al otro como hermano, fortaleciendo una sociedad más justa, solidaria y humana.
Conferencia Episcopal Argentina
A estas expresiones de gratitud se sumó la Conferencia Episcopal Argentina, que en una carta dirigida al Santo Padre le hizo llegar su saludo filial y agradecido en comunión con el Pueblo de Dios que peregrina en el país. Los obispos argentinos dieron gracias al Señor por su entrega generosa como Sucesor de Pedro, destacando que su ministerio anima a la Iglesia universal a caminar con esperanza en tiempos complejos.
En su mensaje, el Episcopado argentino reconoció con particular fuerza la voz clara y perseverante del Papa León XIV en favor de la paz, una voz que tiende puentes entre los pueblos y no se cansa de reclamar el fin de la violencia y de las guerras. Señalaron que, en un tiempo atravesado por conflictos y divisiones, su palabra se vuelve un llamado firme y profético a la fraternidad, al diálogo y al cuidado de la vida humana.
La carta también expresó agradecimiento por su primera carta apostólica, descrita como una exhortación profundamente evangélica centrada en el amor hacia los pobres, recordando que en ellos se hace presente “la misma carne de Cristo”. Esta enseñanza, afirmaron, ilumina y fortalece el compromiso pastoral de la Iglesia, invitando a renovar una comunidad cristiana cercana, misericordiosa y comprometida con los más frágiles.
Finalmente, los obispos argentinos encomendaron el ministerio del Pontífice a la protección de Nuestra Señora de Luján, pidiendo que lo acompañe con ternura maternal en su servicio a la Iglesia y al mundo.
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