– Pacifico Chávez
Victor Jara, Martin Luther King, Monseñor Oscar Arnulfo Romero, tienen en común que sus palabras eran incómodas al oído del poder. Fueron de distintos países, vivieron distintas realidades, no empuñaron armas, eran solamente sus palabras con la fuerza de la verdad, denunciando injusticias, exponiendo la cruda y llana realidad, abusos y violencia contra los débiles, aquello que se quería mantener escondido, bajo el velo de la mentira y la propaganda, ellos las alumbraron con la luz de la verdad.
La palabra mentirosa es muy veloz y llega a todos lados pero se va apagando en el tiempo al chocar contra el muro de la realidad. Allí es cuando esas pequeñas voces solitarias van resonando y aumentando su volumen.
¿Qué sería de la historia sin esa palabra valiente de estos personajes? Palabras débiles que generan conciencia poco a poco, que tocan el pensamiento de otros que en el tiempo se vuelven multitud.
El poderoso intenta burlarse, disminuirla, ignorarla, pero no puede desmentirla, esa palabra tiene el respaldo de lo cierto, lo innegable, la mentira se desvanece, la propaganda pierde.
Para el célebre filósofo italiano Umberto Eco, la posverdad es la erosión deliberada de la verdad fáctica, donde las emociones, creencias y prejuicios de las personas se vuelven más importantes que los hechos objetivos a la hora de formar la opinión pública, esto lo sabe bien el populista, crea un eslogan, muy al estilo del mejor marketing: “Somos pueblo”, “El pueblo me lo pide”, “Lo que diga el pueblo”, “ Yo soy pueblo” y algunos mas novedosos como: “Los mismos de siempre”, “El dinero sobra cuando nadie roba”, “ Devuelvan lo robado” y así con frases van enganchando gente a pura emoción.
El marketing político aconseja que lo que logra votos es la emoción, no la razón, al mejor estilo de las grandes marcas para subir las ventas hay que llegar a la emoción, porque la venta es irracional, no deje pensar al comprador porque arruina la venta, debe comprar por impulso.
Vivimos en una era donde la distinción entre lo verdadero y lo falso se ha vuelto borrosa.
Umberto Eco fue un duro crítico de internet y las redes sociales. Argumentaba que estas plataformas han dado el mismo derecho a hablar a «legiones de idiotas» que a un premio Nobel, igualando la opinión de un experto con la de un ignorante y validando la desinformación, basta una vuelta por Youtube para encontrar voceros mal educados, indecentes, muchos sin la mayor preparación, entre ellos puede encontrarse todo tipo de espécimen desde el más vulgar hasta políticos reciclados con fama de corruptos y uno que otro periodista desbocado, charlatán y calumniador. Viven de la polémica que les da likes que se traducen en ingresos.
Son los nuevos medios de comunicación que junto con el poder político pueden mentir e intoxicar a la sociedad diciendo verdades a medias, creando chismes y las famosas Fakes News.
En el universo de la posverdad, una afirmación se acepta como válida no porque esté respaldada por pruebas, sino porque coincide con lo que el público quiere creer.
Estos “idiotas” hacen un daño irreparable a la sociedad, amparados o dirigidos por políticos sin escrúpulos y por intereses económicos inconfesables.
Para combatir la posverdad y la manipulación, Eco proponía cultivar una alfabetización crítica. Esto significa desarrollar la capacidad de dudar, investigar y contrastar fuentes en lugar de aceptar pasivamente la información que recibimos o compartir contenidos solo porque confirman nuestras propias creencias.
Antonio Machado, en sus Proverbios y cantares (LXXXV) nos ofrece estos breves e intensos versos:
“¿Tu verdad? No. La Verdad, y ven conmigo a buscarla. La tuya, guárdatela”
La Verdad, para Machado, es algo que se busca, y que se busca en compañía, en diálogo con los hechos y con los demás, aunque su discernimiento final sea siempre una responsabilidad individual.
Se acerca nuevamente el tiempo de las campañas, quieren vender candidatos con frases que conectan la emoción, no la razón, mientras esto no se combata seguiremos teniendo en los puestos clave de gobierno, gente incompetente, se mantendrá la Kaskistocracia, Este término, utilizado en el análisis y la crítica política, proviene de las raíces griegas kakistos (que significa «el peor») y kratos (que significa «poder» o «gobierno»). Se utiliza para describir un sistema en el que el Estado está controlado por las personas menos cualificadas, más ineptas, incompetentes o moralmente corruptas.
Por favor, debemos activar el razonamiento, no se debe comprardiscursos baratos, hay que exigir planes, medidas concretas, propuestas factibles, porque de calendarios y delantales tampoco se vive. Exige que los candidatos estén preparados para el puesto que compiten, se debe dudar y cuestionar, mucho mas si viene de colores que ya en el pasado mintieron mas de una vez, bien dice el dicho: el mono aunque se vista de seda, mono se queda.
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