Por: Iván Escobar
Colaborador
Con el Festival 30 de Julio, se conmemoró el 51 aniversario de los héroes y mártires del 30 de julio de 1975, por diversas organizaciones estudiantiles de la Universidad de El Salvador (UES).
«Este es un espacio de memoria histórica, arte y compromiso con nuestra comunidad universitaria», expresaron los organizadores de la jornada que reunió a cantautores, como: Kleoo Loops, Jorge Blanco, Napo y Moi; y los poetas: Jesús Gabriel (Colibrí), Huitzijsil Patanit, entre otros artistas salvadoreños. Además, la abogada y defensora de los Derechos Humanos Mirna Perla, quien compartió su testimonio de aquel oscuro miércoles 30 de julio, cuando fueron víctimas de represión por la dictadura militar del entonces presidente Armando Molina.
La jornada conmemorativa fue organizada por: Fuerza Estudiantil Salvadoreña (FES); STINOVES; Asociación de Estudiantes de Sociología de la UES (ASESUES); Asociación de Estudiantes de Filosofía; Vanguardia Estudiantil Universitaria y la Chispa Obrera.

La actividad conmemorativa se realizó en la histórica Concha Acústica de la Universidad, espacio de encuentro con el arte y la cultura por muchas generaciones de estudiantes al interior de este centro de educación superior, y que hoy representa un punto de encuentro de la voz consciente y rebelde de la comunidad estudiantil.
Héctor Saavedra, representante del Sindicato de Trabajadores Independiente de Oficios Varios de El Salvador (STINOVES) y parte del equipo organizador de la actividad, dijo que la acitividad misma se vuelve «…una trinchera de lucha» ante la coyuntura que se vive a 51 años de aquellos hechos.
Saavedra recordó que los hechos perpetrados por la dictadura de Molina en 1975 «no pueden olvidarse», ya que no solo fue el 30 de julio con la masacre que se dieron violaciones a los derechos estudiantiles, sino que el 19 de ese mismo mes y el día 25, se cometieron agresiones graves contra las sedes de Santa Ana y San Salvador, como parte de toda una estrategia de represión contra el estudiantado organizado.
También dijo que en la década de los 70s los estudiantes estaban organizados y las expresiones de resistencia eran mayores porque había conciencia en la comunidad educativa, «…hoy es una cuesta arriba esto, seguimos por ello manifestándonos porque se ha manchado, la honra y el sacrificio de nuestros héroes y mártires…por ello nosotros no participamos en conmemoraciones oficiales de la universidad».
Saavedra aseguró que es lamentable que la universidad siga sin recibir un presupuesto justo que garantice la calidad educativa de las hijas y los hijos de los trabajadores, tal y cómo se estableció en esta universidad como derecho a la educación.
«A 51 años de ocurridos esos hechos queremos unificarnos bajo la bandera de la lucha y la organización estudiantil revolucionaria para este pequeño acto de conmemoración a nuestros héroes y mártires caídos…sacrificio de sangre que tuvieron que dar para que El Salvador pudiera conseguir su libertad…no se ha podido ejercer la lucha revolucionaria ya que esta ha tomado una larga pausa; pero estamos conscientes que la historia se puede repetir si no la recordamos…», aseveró.
En el comunicado oficial de la jornada las organizaciones remarcaron que el 30 de julio es una fecha emblemática de la lucha estudiantil salvadoreña «en ella convergen las demandas por una educación superior pública, gratuita y de calidad, así como la autonomía universitaria y el fortalecimiento de las condiciones materiales y culturales que permitan a las hijas y a los hijos de la clase trabajadora acceder plenamente a la educación».
La música, el canto, y la poesía estuvo presente en este espacio, en el que se rindió tributo a aquellos «jóvenes universitarios y de bachillerato que nos acompañaron, y con quienes vivimos uno de los episodios más duros de nuestras vidas…en medio de un miss universo que promovían los sectores del poder económico».
Saavedra añadió que estas prácticas represivas del gobierno de Molina se asemejan a la agresión que sufrió la comunidad estudiantil en México en 1968, cuando se celebraban en la nación Azteca, los juegos olímpicos se llevó a cabo la masacre de Tlatelolco, aquí mientras se cometía la masacre del 30 de julio, se vendía el «país de la sonrisa».
Mira Perla añadió que «en medio del dolor por la represión, se presentaban a las jóvenes candidatas al miss universo».
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