Por David Alfaro
Saca acostumbraba pagar encuestas «chafas», como decimos en nuestro lenguaje popular, que le favorecían grandemente. Todo era cosa de imagen porque la aceptación popular a su gobierno era falsamente elevadísima. De ahí sostenía que todas las decisiones que él tomaba estaban «respaldadas por el pueblo». Todas, incluso aquellas que desfavorecían y herían al mismo pueblo. Recordemos que la prensa servil declaraba que Antonio Saca dejaba la presidencia con una alta aceptación popular.
Y qué decir de la Partida Secreta? Saca nunca fue transparente con el dinero que se movía en CAPRES. Jamás presentó estado de cuentas, muy a pesar de los ruegos de un reconocido medio independiente que le solicitó, en reiteradas ocasiones, información sobre esa partida. En tiempos de Saca, la pauta publicitaria presidencial siempre favoreció a sus propios medios (Grupo SAMIX) y a aquellos medios propagandísticos que escribieron alabándole, felicitándole, aplaudiéndole y encubriéndole su corrupción.
Sobre las compras, créditos, empréstitos, préstamos, gastos y planes económicos, Elías Antonio Saca NUNCA consultó a nadie, sino a su limitado equipo de trabajo, y tomó decisiones con la bendición de la ANEP y los organismos financieros internacionales, claro está.
Saca fue un excelente manipulador de los medios propagandísticos. Experto en bolas, bulos, trinquetes, chismes, mentiras y cortinas de humo. Todo era realizado con un alto nivel de histrionismo, actuación dramática, cinismo e hipocresía. Cuando hablaba, como se dice popularmente, lo hacía «sin escupir» y «sin tocarse la nariz»; este último es un gesto tan estudiado por la Psicología.
Saca también fue amante de los lujos y los despilfarros : ropa, joyas, relojes, perfumes, vinos, autos, comidas gourmet, yates, casas, carros, viajes, recepciones y banquetes millonarios como el fastuosamente celebrado en su última «Navidad en Casa Presidencial» (costó medio millón de dólares), entre otras cosas.
Y casualidades de la vida: su esposa Ligia, como du sobrina Gabriela de Bukele, también era una persona que le gustaba hacer las cosas a su manera; ella también movía hilitos para satisfacer sus menores caprichos.
¿Por qué decimos eso?
1. Porque Bukele por medio de la pauta publicitaria (mejor sería nombrarla «pauta propagandística») recibe el retorno de favores plasmados en sondeos de opinión que le favorecen muchísimo. Saca le daba plata al canal 33; y el canal 33 pertenecía a los mismos propietarios de la Universidad Tecnológica UTEC. Estos, a su vez, le devolvían el favor con encuestas «chafas». Hoy Bukele lo hace con menos fineza, y con amenazas de quitar la pauta, logró el cierre de programas de opinión. La intención es la misma: perpetuar la mentira.
2. A la Partida Secreta, Bukele le cambió el nombre, pero continúa siendo eso, «secreta», y nunca podrá volverse transparente bajo su administración. Sólo recordemos de cuando Bukele era un candidato y sus acaloradas promesas de eliminarla. «Esa partida es una vergüenza», decía.
3. Sobre las compras, créditos, empréstitos, préstamos, gastos y planes económicos, Bukele NUNCA ha consultado a nadie que no sea su «equipo económico». Sobre este último punto, NUNCA sabremos NADA sobre cómo se negocian los préstamos que nosotros como pueblo pagaremos hasta la tercera o cuarta generación. Nunca, quizás dentro de siete años cuando Bukele y dus secuaces se encuentren en un paraíso fiscal o en alguna cárcel.
4. Bukele es, como su mentor Antonio Saca, un excelente manipulador de la opinión pública y de los medios propagandísticos a los cuales ya tiene comprados o amenazados. Tiene la ventaja de tener un poderoso equipo propagandístico que maneja cientos de millones de dólares anualmente para engañar y manipular a los incautos.
Y, tal cual un segundo Saca, desarrolla y genera casi a diario sus cortinas de humo.
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