Saúl Méndez
Colaborador
Samuel Ramírez, dirigente del Movimiento de Víctimas del Régimen (MOVIR), aseguró que cada vez más personas están perdiendo el miedo a denunciar violaciones a los derechos humanos ocurridas durante el régimen de excepción. Según el dirigente, la población ha comenzado a cuestionar el discurso oficial sobre casos de capturas arbitrarias y de personas cuyo paradero continúa siendo desconocido para sus familias.
Ramírez sostuvo que, durante los primeros años de la administración del presidente Nayib Bukele, muchas personas mantuvieron la esperanza de que el Gobierno priorizara el bienestar de la población. Sin embargo, afirmó que esa percepción ha comenzado a cambiar.
«El gran problema con Bukele es que mantiene una doble moral. Por un lado, afirma que Dios ilumina todo lo que hace y que actúa conforme a la voluntad divina. Incluso, dice que el régimen de excepción y la seguridad son una obra de Dios. Para muchas personas creyentes eso tiene un peso importante, porque consideran que nadie puede oponerse a algo que se presenta como voluntad de Dios», expresó.
No obstante, el dirigente de MOVIR consideró que esa narrativa ha perdido fuerza debido a las denuncias e informes elaborados por organizaciones internacionales sobre presuntas violaciones a los derechos humanos registradas durante el régimen de excepción.
«Yo no creo que Dios respalde a un gobernante que no escucha a las víctimas. Hemos denunciado reiteradamente las muertes en las cárceles, las capturas arbitrarias y la situación de personas detenidas cuya inocencia puede comprobarse. Esas personas permanecen prácticamente secuestradas, porque sus familias ni siquiera saben si están vivas o muertas. Nadie las ha visto», afirmó.
Ramírez aseguró que las familias de personas detenidas enfrentan dificultades para obtener información sobre sus parientes y sostuvo que las únicas pruebas de que algunos continúan con vida provienen de personas que comparten información y fotos mientras reciben atención médica o participan en el programa Cero Ocio.
«Las madres recorren los centros penales buscando alguna señal de vida y no la encuentran. Las únicas señales llegan cuando algún buen samaritano observa a una persona privada de libertad esperando atención médica en un hospital o cuando aparecen imágenes de internos realizando trabajos en el programa Cero Ocio. Fuera de eso, existe un cerco total alrededor de las víctimas para impedir que se conozca la verdad de lo que ocurre dentro de las cárceles», manifestó.
El dirigente también rechazó los señalamientos de quienes acusan al movimiento de defender a integrantes de estructuras criminales y aseguró que la organización únicamente acompaña casos de personas que consideran inocentes.
«Quiero dejarlo claro, como lo he dicho en varias ocasiones: a mí me preocupan los derechos de las personas inocentes. Los derechos de los pandilleros se los dejo al régimen; yo no me involucro en ese tema. Lo aclaro porque constantemente nos atacan y nos descalifican acusándonos de defender pandilleros», sostuvo.
Ramírez afirmó que el MOVIR mantiene filtros para evitar incorporar a personas con vínculos con pandillas y reiteró que la organización respalda la seguridad pública, pero cuestiona las detenciones arbitrarias.
«Todos queremos vivir con seguridad, pero tampoco quiero pasar de haber sido víctima de las pandillas a convertirme ahora en víctima del régimen. Para mí, un victimario sigue siendo un victimario, sin importar quién sea», señaló.
Asimismo, criticó que algunas personas interpreten las consecuencias del régimen de excepción como parte del sacrificio que planteó el presidente Nayib Bukele para alcanzar mejores condiciones de seguridad.
«Yo no comparto esa forma de entender la fe ni de acercarse a Dios a través del sacrificio y el martirio», afirmó.
El dirigente aseguró que el movimiento ha comenzado a recibir un mayor número de denuncias tanto de salvadoreños residentes en el país como en el extranjero.
«Nos están buscando salvadoreños desde Estados Unidos, España, Canadá y otros países, así como personas dentro de El Salvador, que ahora quieren hacer públicas sus denuncias. Se cansaron de esperar un milagro o de confiar en que Bukele tomara conciencia y pensara en los seres humanos, en las personas inocentes», expresó.
Ramírez aseguró que el objetivo del MOVIR es visibilizar los casos que, a su juicio, el Gobierno intenta mantener fuera del debate público.
«Ese es el trabajo que realizamos en MOVIR: tratar de desenmascarar al régimen y mostrar la realidad que, según consideramos, intenta ocultar mediante espectáculos, luces y espejismos», concluyó.
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