Saúl Méndez
Colaborador
Este domingo 26 de abril se conmemoró el cuarto domingo de Pascua en la cripta de la Catedral Metropolitana de San Salvador. La eucaristía fue presidida por el padre Jhonny Ramos.
Durante la celebración también se recordó parte de la homilía de monseñor Óscar Arnulfo Romero, centrada en la figura de Cristo como el Buen Pastor.
En su homilía, el arzobispo destacó la importancia de que la figura del Buen Pastor continúe presente a través de la labor de los pastores de la Iglesia, así como en la vida de los creyentes. Señaló que muchos bautizados han perdido el compromiso y la firmeza en su fe, por lo que hizo un llamado a recuperar el sentido profundo del cristianismo.
Romero subrayó que ser cristiano implica asumir el sufrimiento y la cruz, pero con el propósito de contribuir a la salvación del mundo. En ese sentido, animó a los fieles a no temer ante las dificultades y a mantenerse firmes en su fe.
El líder religioso también dirigió un mensaje especial a la juventud, a quienes invitó a reconocer el llamado de Dios en sus vidas. Destacó que los jóvenes están llamados a ser instrumentos de Cristo en el mundo, llevando su mensaje a través de sus acciones, su servicio y su compromiso con los demás.
“Este Buen Pastor, como nos lo representan las tres lecturas de hoy, es un pastor que llama a la colaboración. Miren la primera lectura: San Pedro dice que ‘Dios, por Cristo, nos ha dado el perdón de los pecados y el don del Espíritu Santo’; y es porque esa promesa que Dios hizo en Cristo vale para ustedes, para sus hijos y para todos los que llame el Señor”.
“Es hermoso, en este día de las vocaciones, pensar que la primera vocación es la de haber venido a misa porque somos cristianos; de haber sido bautizados por la ternura de una madre. Mi madre me llevó al bautisterio y desde aquel día soy cristiano; me llamó el Señor por medio de ella. Así somos todos los que estamos aquí: bautizados, llamados a recibir esas promesas de perdón y el don del Espíritu Santo”.
Procesión de ofrendas
Durante la procesión de ofrendas se reflexionó sobre el significado de Cristo como el Buen Pastor. Se recordó y se evocó el legado de monseñor Romero, destacando que la imagen de Cristo Buen Pastor representa una enseñanza e inspiración. Su figura fue presentada como símbolo de quien, siendo parte del rebaño, supo mantenerse firme en el camino y guiar al pueblo desde su ministerio sacerdotal.
También se hizo referencia a la primera lectura, en la que se recuerda que Cristo fue insultado sin cometer pecado y que no devolvió los agravios, sino que confió en la justicia de Dios. En ese contexto, se presentó la imagen de Cristo crucificado como signo de redención y llamado a abandonar el pecado.
En otro momento, se ofreció una canasta de víveres como símbolo de solidaridad, inspirada en el llamado de monseñor Romero a hacer presente al Buen Pastor en la vida cotidiana, especialmente a través del servicio a las familias más necesitadas.
Finalmente, se presentaron el pan y el vino, que en la eucaristía se convierten en el Cuerpo y la Sangre de Cristo. Este gesto simboliza la fortaleza espiritual necesaria para asumir la cruz y trabajar por la salvación propia y la de los demás, siguiendo el ejemplo del Buen Pastor.
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