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Mi amigo el Chelín

 

Por: Marlon Chicas El Tecleño Memorioso

 

“LA GRANDEZA DE UNA NACIÓN Y SU PROGRESO MORAL PUEDEN SER JUZGADOS POR LA FORMA EN QUE TRATA A SUS ANIMALES”  MAHATMA GANDHI.

 

 

E

l doctor y poeta Alberto Rivas Bonilla (+), tecleño de corazón, heredó al mundo de la literatura salvadoreña una de sus inmortales obras “Andanzas y Mal Andanzas”, narra aventuras y desventuras de Nerón un  cobarde perro de finca, de infeliz condición, que luego de sufrir un incidente en el pueblo se ve obligado a no volver a él, uniendo su destino a un humilde campesino llamado Toribio, superando los malos tratos de la familia, terminan aceptándolo convirtiéndose en el héroe de la misma, esta obra se compara en opinión de los entendidos con el “Lazarillo de Tormes”.

La historia se repite en nuestros días, en un diminuto can, llamado Chelín, blanco pelaje, cuasi grisáceo por la falta de baño, deambula como “Juan por su casa” en los pasajes de una populosa colonia de Santa Tecla, acogido por Jaime Alejandro, un niño de sentimientos nobles amigo de indefensas mascotas.

Chelín, llegó a vivir hace algunos años en uno de los pasajes de la Colonia Alpes Suizos 1, descuidado por sus amos, recibiendo maltrato de los mismos, que le provoco la perdida de algunos dientes en su diminuto hocico, dificultándole masticar los alimentos.

A pesar de sus sufrimientos Chelín, encontró en Jaime Alejandro al ángel de la guarda, que cuida de él, alimentándolo y brindando cariño que no obtiene de sus dueños, Chelín en compensación cuida la residencia de Alejandro, a cambio de mimos y sustento  por los oficio brindados, sin embargo, Chelín rompe los esquemas al fraternizar con una pandilla de gatos que deambulan por el lugar, retozando alegremente entre pasillos de la colonia, haciendo el ojo pacho a las travesuras de los mininos en casas vecinas.

La historia de Chelín sirvió de inspiración a Jaime Alejandro, en su colegio al escribir un poema que revela la amistad entre ambos, obteniendo el primer lugar de su clase el cual dice: “Saltando, saltando, mi amigo llega jugando, / brincando hasta mi cama llega ladrando. / Despierta me dice entre ladridos y aullidos, / entre suspiros y bostezos quedo nuevamente dormido. / Deseando jugar, comienza a retozar con ganas de jugar, / con su forma de ser me comienza a ladrar, como diciendo. / Despierta, despierta, deja de soñar y vamos a jugar, / un mundo nos espera con la ilusión de transformar. / Hagamos nuestros sueños una realidad de paz y amor, /Correr y saltar, todo el día sin parar cambiando el mundo sin cesar. / Hay mucho que realizar, y nada que dejar, / sediento, pero contento, vamos a jugar. / De prisa, sin descansar, antes que caiga la noche. / Y tengamos que ir a soñar, con un mundo que transformar, / vendré de nuevo mañana, a que vayamos a jugar, / tu amigo Chelín, te invita a soñar/”.

Esta historia es un llamado a la reflexión ciudadana sobre el maltrato animal, al cual son sometidas las mascotas que deambulan por nuestras calles o colonias, resultado de la incapacidad, descuido o desinterés de sus dueños, obligando a sus mascotas a vivir en la vagancia con consecuencias fatales, así como Chelín, Ranger, Oso, Laika y muchos más, solo piden una cosa. Ser tratados como Creación Divina “con amor y respeto”

 

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