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domingo , 22 octubre 2017
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Más preguntas que respuestas sobre Mundial Alemania 2006
El ex futbolista Franz Beckenbauer podría estar en problemas por la adjudicación del Mundial Alemania 2016. Foto Diario Co Latino/Archivo

Más preguntas que respuestas sobre Mundial Alemania 2006

Fráncfort/dpa

No hay pruebas concluyentes de que hubiera compra de votos, viagra pero sí muchos interrogantes abiertos sobre el papel del gran ídolo del fútbol alemán, site Franz Beckenbauer, order en la adjudicación del Mundial de 2006 a Alemania, según el informe de la investigación independiente presentado hoy en Fráncfort.

“No encontramos pruebas de compra de votos, pero tampoco podemos descartar categóricamente que hubiera sobornos”, señaló Christian Duve, del bufete internacional de abogados Freshfields Bruckhaus Deringer, tras casi cuatro meses de pesquisas.

La investigación, encargada por la Federación Alemana de Fútbol (DFB), sí sacó a la luz pagos dudosos de Beckenbauer, presidente de los comités de candidatura y organización del Mundial, que al parecer llegaron por vía indirecta a manos del ex dirigente de la FIFA Mohamed bin Hammam, suspendido de por vida por corrupción.

Según el informe, tras la adjudicación de la sede mundialista a Alemania fueron transferidos entre mayo y julio de 2002 seis millones de francos suizos de una cuenta del legendario ex futbolista y de su asesor de entonces Robert Schwan al despacho suizo de abogados Gabriel & Müller.

Esta suma, girada a Suiza en cuatro pagos, siguió camino hacia una cuenta de la empresa Kemco de Doha, Qatar, cuyo único socio era Bin Hammam. Un mes más tarde, en agosto de 2002, el entonces presidente de Adidas, el ya fallecido Robert Louis-Dreyfus, giró diez millones de francos al bufete suizo, en calidad de préstamo para los alemanes.

De allí fueron devueltos seis millones de francos suizos a la cuenta de Beckenbauer y al mismo tiempo fueron girados cuatro millones a Qatar. Bin Hammam negó a Freshfields haber recibido dinero.

Tres años más tarde, el 27 de abril de 2005, la DFB giró 6,7 millones de euros, que en aquel entonces equivalían a unos 10,3 millones de francos (aproximadamente la cifra adelantada por Louis-Dreyfus más intereses), a una cuenta de la FIFA a nombre del actual secretario general interino, Markus Kattner. El dinero pasó posteriormente a la cuenta de Louis-Dreyfus.

La DFB declaró el pago como “contribución de gastos por parte del comité organizador para la gala del fútbol de la FIFA”. La gala mundialista fue cancelada en enero de 2006, pero la DFB nunca reclamó la devolución del dinero.

Bin Hammam está bajo sospecha de haber distribuido el dinero entre representantes asiáticos en el comité ejecutivo de la FIFA, encargado de elegir la sede mundialista.

Otras sospechas no confirmadas señalan que el dinero podría haber sido destinado a financiar la campaña de reelección del presidente de la FIFA Joseph Blatter. Esta versión ha sido rechazada por los implicados.

Los abogados de Freshfields destacaron que les quedaron muchas custiones sin aclarar debido a que por una parte les faltaron documentos y datos importantes y por la otra porque no consiguieron declaraciones de todos los testigos.

“No pudimos hablar con todas las personas que hubiéramos querido interrogar”, dijo Duve. Blatter comunicó a través de su abogado que no quería pronunciarse debido al procedimiento al que está siendo sometido por la comisión de ética de la FIFA. Tampoco fueron interrogados el ex secretario general de la FIFA Urs Linsi ni Markus Kattner.

La investigación también halló puntos oscuros en el contrato firmado en 2000 por Beckenbauer y el triniteño Jack Warner, entonces presidente de Concacaf y vicepresidente de la FIFA.

El acuerdo incluía “prestaciones poco habituales”, precisó Christian Duve. El letrado explicó que las pesquisas no lograron determinar si la cúpula de la DFB dio su visto bueno al contrato de Beckenbauer con Warner, ahora suspendido de forma vitalicia por corrupción.

Los investigadores tampoco hallaron pruebas de que el ex presidente de la DFB Wolfgang Niersbach hubiera estado al tanto de lo ocurrido antes de 2015.

Niersbach tuvo “conocimiento de las irregularidades” en julio de 2015 y la junta directiva no fue informada hasta octubre de 2015 al destapar el escándalo el semanario “Der Spiegel”. Niersbach renunció en noviembre a la presidencia pero sigue representando a Alemania en el comité ejecutivo de la FIFA y en la UEFA.

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