Brasilia/Prensa Latina
El presidente brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva, expresó es miércoles su preocupación por la situación en Cuba y afirmó que los habitantes de la isla no merecen enfrentar las actuales dificultades.
“Los cubanos no merecen estar pasando lo que están pasando”, manifestó el mandatario durante una reunión en el Palacio del Planalto con líderes evangélicos, según reportó Brasil 247.
Lula vinculó su reflexión con la situación internacional y cuestionó la ausencia de un liderazgo que pueda ser considerado humanista en el escenario mundial.
“El mundo no tiene hoy un liderazgo que podamos llamar humanista”, sostuvo el presidente, quien también se refirió a las desigualdades existentes a nivel global.
«Hay mucha desigualdad en todo el mundo, y luchamos para que la sociedad se indigne ante ella», declaró Lula.
Las declaraciones ocurren en un contexto de crecientes denuncias por el impacto del bloqueo estadounidense contra Cuba, particularmente sobre el acceso de la población a recursos esenciales.
Brasil expresó en julio pasado ante la Asamblea General de las Naciones Unidas su rechazo a las medidas coercitivas unilaterales y expresó especial preocupación por la situación humanitaria que enfrenta la isla como consecuencia del cerco norteamericano de más de 60 años, recrudecido durante el Gobierno de Donald Trump.
El representante permanente alterno de Brasil ante la ONU, Norberto Moretti, sostuvo entonces que las medidas contra Cuba afectan la vida cotidiana de la población y generan un sufrimiento especialmente grave para niños, personas de edad avanzada y enfermos.
La posición expuesta por Brasil ante la ONU se inscribe en una postura sostenida por el Gobierno de Lula, quien ha expresado en varios espacios públicos su respaldo a la nación antillana y ha criticado el bloqueo económico, comercial y financiero.
“Hay que parar con ese bloqueo a Cuba y dejar que los cubanos vivan su vida. No es posible que nos quedemos en silencio ante eso”, dijo el mandatario en abril último, durante la clausura de la IV Cumbre en Defensa de la Democracia celebrada en Barcelona, España.
Pocos días después, en declaraciones a la prensa en Alemania, volvió a criticar esa política y aseguró que está en contra de cualquier cerco.
“Es una vergüenza mundial que un país no haya tenido la oportunidad, tras la Revolución, de decidir su propio destino, con una potencia que impone un bloqueo, un bloqueo ideológico contra Cuba», apuntó en ese momento.
Mediante sus redes sociales, Lula difundió que recibió este miércoles a pastores evangélicos de Brasil, Estados Unidos y Cuba “para conversar sobre la fe, la justicia social, la lucha contra el hambre, el racismo y la desigualdad, el respeto a la democracia y la promoción de la paz”. “Los cubanos no merecen estar pasando lo que están pasando”, manifestó el mandatario durante una reunión en el Palacio del Planalto con líderes evangélicos, según reportó Brasil 247.
Lula vinculó su reflexión con la situación internacional y cuestionó la ausencia de un liderazgo que pueda ser considerado humanista en el escenario mundial.
“El mundo no tiene hoy un liderazgo que podamos llamar humanista”, sostuvo el presidente, quien también se refirió a las desigualdades existentes a nivel global.
«Hay mucha desigualdad en todo el mundo, y luchamos para que la sociedad se indigne ante ella», declaró Lula.
Las declaraciones ocurren en un contexto de crecientes denuncias por el impacto del bloqueo estadounidense contra Cuba, particularmente sobre el acceso de la población a recursos esenciales.
Brasil expresó en julio pasado ante la Asamblea General de las Naciones Unidas su rechazo a las medidas coercitivas unilaterales y expresó especial preocupación por la situación humanitaria que enfrenta la isla como consecuencia del cerco norteamericano de más de 60 años, recrudecido durante el Gobierno de Donald Trump.
El representante permanente alterno de Brasil ante la ONU, Norberto Moretti, sostuvo entonces que las medidas contra Cuba afectan la vida cotidiana de la población y generan un sufrimiento especialmente grave para niños, personas de edad avanzada y enfermos.
La posición expuesta por Brasil ante la ONU se inscribe en una postura sostenida por el Gobierno de Lula, quien ha expresado en varios espacios públicos su respaldo a la nación antillana y ha criticado el bloqueo económico, comercial y financiero.
“Hay que parar con ese bloqueo a Cuba y dejar que los cubanos vivan su vida. No es posible que nos quedemos en silencio ante eso”, dijo el mandatario en abril último, durante la clausura de la IV Cumbre en Defensa de la Democracia celebrada en Barcelona, España.
Pocos días después, en declaraciones a la prensa en Alemania, volvió a criticar esa política y aseguró que está en contra de cualquier cerco.
“Es una vergüenza mundial que un país no haya tenido la oportunidad, tras la Revolución, de decidir su propio destino, con una potencia que impone un bloqueo, un bloqueo ideológico contra Cuba», apuntó en ese momento.
Mediante sus redes sociales, Lula difundió que recibió este miércoles a pastores evangélicos de Brasil, Estados Unidos y Cuba “para conversar sobre la fe, la justicia social, la lucha contra el hambre, el racismo y la desigualdad, el respeto a la democracia y la promoción de la paz”.
“Los cubanos no merecen estar pasando lo que están pasando”, manifestó el mandatario durante una reunión en el Palacio del Planalto con líderes evangélicos, según reportó Brasil 247.
Lula vinculó su reflexión con la situación internacional y cuestionó la ausencia de un liderazgo que pueda ser considerado humanista en el escenario mundial.
“El mundo no tiene hoy un liderazgo que podamos llamar humanista”, sostuvo el presidente, quien también se refirió a las desigualdades existentes a nivel global.
«Hay mucha desigualdad en todo el mundo, y luchamos para que la sociedad se indigne ante ella», declaró Lula.
Las declaraciones ocurren en un contexto de crecientes denuncias por el impacto del bloqueo estadounidense contra Cuba, particularmente sobre el acceso de la población a recursos esenciales.
Brasil expresó en julio pasado ante la Asamblea General de las Naciones Unidas su rechazo a las medidas coercitivas unilaterales y expresó especial preocupación por la situación humanitaria que enfrenta la isla como consecuencia del cerco norteamericano de más de 60 años, recrudecido durante el Gobierno de Donald Trump.
El representante permanente alterno de Brasil ante la ONU, Norberto Moretti, sostuvo entonces que las medidas contra Cuba afectan la vida cotidiana de la población y generan un sufrimiento especialmente grave para niños, personas de edad avanzada y enfermos.
La posición expuesta por Brasil ante la ONU se inscribe en una postura sostenida por el Gobierno de Lula, quien ha expresado en varios espacios públicos su respaldo a la nación antillana y ha criticado el bloqueo económico, comercial y financiero.
“Hay que parar con ese bloqueo a Cuba y dejar que los cubanos vivan su vida. No es posible que nos quedemos en silencio ante eso”, dijo el mandatario en abril último, durante la clausura de la IV Cumbre en Defensa de la Democracia celebrada en Barcelona, España.
Pocos días después, en declaraciones a la prensa en Alemania, volvió a criticar esa política y aseguró que está en contra de cualquier cerco.
“Es una vergüenza mundial que un país no haya tenido la oportunidad, tras la Revolución, de decidir su propio destino, con una potencia que impone un bloqueo, un bloqueo ideológico contra Cuba», apuntó en ese momento.
Mediante sus redes sociales, Lula difundió que recibió este miércoles a pastores evangélicos de Brasil, Estados Unidos y Cuba “para conversar sobre la fe, la justicia social, la lucha contra el hambre, el racismo y la desigualdad, el respeto a la democracia y la promoción de la paz”.
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