Luis Arnoldo Colato Hernández
Educador
Recientemente se hicieron públicos los resultados de la última ronda practicada de la prueba PISA -2025 – , donde los resultados para nuestro sistema educativo fueron desastrosos, pues apenas obtuvimos el lugar antepenúltimo de 91 países evaluados, con un vergonzoso 2,74 de nota, habiendo apenas aumentado con respecto a 2022, 12 puntos en ciencias, mientras en el país se cerraron las casas de la cultura, el zoológico, el museo de ciencias de Saburo Hiaro, el coro nacional, más de 100 escuelas, se separó de su cargo por razones ideológicas y políticas a más de 900 docentes, y solo la biblioteca nacional es conservada por su rol turístico, porque China nos la dona, y hasta un régimen neofascista como el que padecemos, comprende que supondría cerrarla.
Ahora bien, ¿Qué debemos aprender de este fracaso para nuestro sistema educativo?
Comencemos por el tema de la comprensión.
La actual generación apenas se maneja con entre 300 y 400 palabras diariamente[OCDE/UNESCO/ONU], 40 de las cuales son variantes verbales de emoticones, o su equivalente en expresiones malsonantes, lo que hace común que, aunque pueden formalmente leer, nuestros bachilleres no comprenden el lenguaje más allá de lo elemental, que los califica para seguir indicaciones solamente.
Esto no es casual y responde a intereses económicos, y lo apreciamos en la incapacidad de los jóvenes de mantener un posicionamiento o emitir un juicio de valor, derivado del continuo degradamiento que el modelo educativo sufre desde 1980.
En lo tocante al cálculo, podemos apreciar que les es y les supone una verdadera crisis existencial, porque no pueden asumir el factoreo, derivadas, o simples operaciones básicas, y las practican porque son un ejercicio mecánico, sin requerir interpretación ninguna.
En ciencias se encuentran en su cancha, por la natural curiosidad de su edad, intentando comprender la mecánica de los sistemas vivos y la fenomenología concernientes a la materia.
Por supuesto la decadencia no es generalizada, y existen dignas excepciones que se separan de lo común, del culto a la mediocridad del modelo, porque provienen de familias integradas cuyos padres participan del ejercicio académico, acompañando a sus hijos junto a los educadores, conformando equipos que facilitan el proceso educativo, donde el diccionario ocupa un lugar capital en el proceso.
Por otro lado, ese fracaso generalizó debemos comprenderlo en el marco de la decadencia también general del modelo económico occidental, que debemos enmarcar en su fracaso frente a la multipolaridad y el progresismo, por lo que el esfuerzo por conservarlo, pasa por radicalizar ese posicionamiento mientras se degradan las instituciones, promoviendo el neofascismo, mientras se fortalece el crimen organizado, que fomenta que la población en general esté dispuesta a renunciar a la legalidad en favor de la supuesta seguridad que oferta el fascismo occidental.
Así, la decadencia estructural promovida para conservar los privilegios oligarcas, son los causales tras la degradación educacional occidental, por lo que, entender porque pasa por comprender para qué.
Y ese estimado lector, es el quid de este fracaso.
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