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Liderazgo patocrático

JOSÉ GUILLERMO MÁRTIR HIDALGO

Por lo que nos muestran los medios de comunicación, parecería que el mundo está regido por mentes poco inteligentes, tremendamente egoístas y patológicamente enfermas.

PATÓCRATAS Y PATOCRACIA

El escritor y filósofo español Manuel López Arrabal asegura que, personalidades insanas ejercen su influencia en la patocracia nacional en que se mueven y muchos, la extienden a nivel continental o global1. El psicólogo polaco Andrew Lobaczewski utiliza el termino patocracia, para referirse al hecho de que individuos con trastornos psicológicos, se han tomado los puestos de liderazgo de una sociedad. Cuando ocurre esto, ningún área de la vida social puede desarrollarse con normalidad.

Los patócratas, dice López Arrabal, son proclives a ocupar puestos de alta responsabilidad e influencia social. Sobre todo, en la política. Comprenden éste grupo: personalidades psicópatas, sociópatas y caracteópatas. La psicopatía es una condición con la que se nace (condición genética), mientras que el sociópata se hace en el transcurso de la vida (a causa de condiciones existenciales adversas)2. La caracteopatía consiste en disfunciones cerebrales “creadas”. Se clasifica en paranoica, cuando hay un daño en la región diencefálica o una  inducción educativa llena de terror. Frontal, cuando  hay un daño en la corteza pre frontal por problemas obstétricos, perinatales o traumas cerebrales. Y la inducida por drogas, que provoca un daño en el tejido cerebral3. Los patócratas se caracterizan por la falta de noción de normas sociales, la ausencia de empatía hacia los demás, la carencia de sentimientos de culpabilidad por sus acciones y la tendencia a ser violentos y causar daños a los demás.

López Arrabal expone, que cualquier patócrata que desee trepar en los niveles de poder, deberá externar lealtad con quienes se encuentren en un círculo de poder más elevado, mostrar frialdad en la toma de decisiones, principalmente, por aquellas generadoras de sufrimiento y destrucción de vidas, al mismo tiempo, pertenecer a determinadas hermandades o sociedades secretas. Dentro de los patócratas se pueden establecer varios niveles de malignidad. El nivel de malignidad será mayor, en tanto su posición de responsabilidad y poder sea más elevada.

El colombiano Gerardo Gonzáles Uribe considera que a través de la hegemonía dominante, el liderazgo patocrático hace que su ideología termine siendo aceptada por determinada comunidad4. Se entiende por hegemonía, cuando la cosmovisión particular de un grupo o clase social se constituye en el sentido común de la sociedad. Desde la década de los ochenta del siglo pasado, el neoliberalismo es el sistema hegemónico de ideas. Éste bloque de ideas es un imperio del egoísmo, donde la libertad “del” otro se transforma en libertad “contra” el otro. Por tanto, no hay lugar para la solidaridad.

Gonzáles Uribe señala que una democracia exige controlar el poder, el derecho de los ciudadanos a estar informados y a la reflexión crítica de las acciones del gobierno. Por eso la libertad de expresión es el derecho que permite que la democracia representativa no sea una fachada. Una democracia está consolidada, cuando está garantizada la libertad de expresión política y la posibilidad de participación en la disputa hegemónica.

Para ejercer el derecho a la libertad de expresión es necesario desarrollar la capacidad de inteligir. Esta es la manera como el ser humano se acerca a la realidad, usando la lógica y categorías mentales sistémicas, llegando a un significado de las cosas y del mundo.

Desde la perspectiva psicosocial, una sociedad sana debe de tomar en cuenta de manera integral el plano subjetivo, lo objetivo, lo cultural y lo social. Una sociedad sana está conformada por seres humanos, concebidos en relación amorosa con el otro, enmarcados en una cultura de respeto a la dignidad humana y a los ecosistemas que sustentan la vida.

Pero vivimos en una distopía y contribuimos con nuestro vivir y convivir, de manera inconsciente o condicionada, a dar forma a ella y nos resistimos a cambiarla. Vivimos en una distopía, porque muchos políticos son psicópatas y una parte de la población se identifica con ellos. Numerosos acólitos que siguen al líder, son psicópatas y recurren a “la obediencia debida” para justificar sus acciones.

La psicopatía se debe a factores genéticos-biológicos y a circunstancias de índole económica, social o cultural. El psicópata ha crecido en el narcisismo, en el egoísmo, en el individualismo y en la competitividad. Le falta la enseñanza de la ética y la moral práctica. Lo que más lo caracteriza es el poder y la codicia. Los distintivos de un psicópata que se dedica a la política son falta de empatía, impulsividad, dominancia, grandiosidad, manipulación, juicio debilitado o comprometido y desapego emocional. En opinión del psicólogo estadounidense Dacher Keltner, el ejercicio del poder tiene efectos en el lóbulo frontal similares al daño cerebral producido por algún trauma.

En opinión de Gonzáles Uribe, los paramoralismos son el quehacer cotidiano de la clase política. Por paramoralismos se entiende a un dispositivo lingüístico de persuasión, argumentación o razonamiento, que da la impresión que es impulsado por preocupaciones éticas, pero, es impulsado por interés propio o por la adhesión a un sistema de reglas en que los asuntos de conciencia no son considerados. Las personas, grupos y la sociedad, han perdido la capacidad de percibir los paramoralismos. Además, la sociedad actual favorece la incompletitud de la inteligencia. Ya que se le apuesta por el máximo desarrollo de las capacidades intelectuales y se desprecia la empatía y la sensibilidad ética. Hay un dominio de la mentalidad psicopática en todos los ámbitos, lo que facilita el ascenso de psicópatas al poder y la psicopatía colectiva. La mayor crisis de nuestro tiempo es la colisión del poder inmoral con una moralidad sin poder. Para inhibir la expansión de la patocracía Gonzáles Uribe propone la democracia radical, la igualdad de oportunidades para los ciudadanos y la educación orientada a la completitud de la inteligencia.

THE ECONOMIST: SE ESTÁ ESTABLECIENDO UNA DICTADURA

El Semanario Británico The Economist asentó que en El Salvador se está estableciendo una dictadura con la presidencia de Nayib Bukele5. El Salvador dejó de ser catalogado como una democracia con fallas, para convertirse en un régimen hibrido: instituciones democráticas con prácticas propias del autoritarismo.

El investigador español Francisco J. Verdes-Montenegro Escánez y la socióloga colombiana Erika M. Rodríguez-Pinzón informan que los procesos democráticos que tuvieron lugar en América Latina a finales de los ochenta y noventa del siglo pasado se han frenado6. Indican que las Fuerzas Armadas vuelven a ganar autonomía en detrimento del control civil. La nueva intervención de las Fuerzas Armadas en los gobiernos y toma de decisiones políticas, ya no es por la fuerza, sino, por invitación de los gobernantes democráticamente electos. Los gobiernos usan a las Fuerzas Militares como instrumento para neutralizar a la oposición y por la imagen que proyectan entre la ciudadanía.

El gobierno de Bukele se ha caracterizado, por el personalismo en el sistema de toma de decisiones y por la apelación a la Fuerza Militar, como brazo ejecutor de sus políticas. En un país democrático, las Fuerzas Armadas tienen el deber de neutralidad política. Pero la apelación de Bukele a las Fuerzas Armadas, es una vulneración de los principios fundamentales de toda democracia.

Como ejemplo histórico, la salvadoreña Mirella Schoenenberg de Wollants, cita que el 16 de marzo de 1935, Adolf Hitler disolvía las Reichswehr para crear las Werhmacht7. Los efectivos de la nueva fuerza armada alemana hacían un juramento a Hitler. Y ante el ataque al capitolio, instigado por Donald Trump, el General Dana Pittard dijo que el ejército no debe lealtad a un individuo. El Jefe del Estado Mayor del Ejército de los Estados Unidos, General Mark Milley expresó, que los militares no deben involucrarse en la política interna.

La citada opina que Bukele y su ministro de defensa parecen decantarse por las lecciones de Hitler. Empero que hay que recordar, que Adolf Hitler era un psicópata asesino y estaba rodeado de dementes y maleantes, que llevaron muerte y miseria a su pueblo y al mundo.

(Endnotes)

1. López Arrabal, Manuel. ¿Nos gobiernan mentes psicópatas? En: https://nuevarevolucion.es/nos-gobiernan-mentes-psicopatas/

2. Significado de sociópata. En: significados.com/sociópata/#:~:text=Un%20sociopata%20es%20una%20persona,el%20desarrollo%20de%20conductas%20antisociales

3. Mártir Hidalgo, José Guillermo. Psicopatías y Ponerología Política. En: es.slideshare.net/Guille1958/psicópatas-y-ponerologia-politica

4. Gonzáles Uribe, Gerardo. Patocracía. Nos gobiernan los psicópatas. En: academia.edu/43151161/PATOCRACIA_NOS_GOBIERNAN_LOS_PSICÓPATAS

5. The Economist: El Salvador tiene una dictadura en proceso. En: https://liberlasv.com/the-economist-el-salvador-tiene-una-dictadura-en-proceso

6. Verdes-Montenegro Escánez, Francisco J. y Rodríguez-Pinzón, Erika M. Bukele y las Fuerzas Armadas: un tándem que erosiona los contrapesos de la democracia salvadoreña. En: researchgate.net/publication/343691512_Bukele_y_las_Fuerzas_Armadas_un_tandem_que_erosiona_los_contrapesos_de_las_democracia_salvadorena

7. Schoenenberg de Wollants, Mirella. Asesor presidencial: ¡¡Herr Adolf!! En: https://www.elsalvador.com/opinion/editoriales/nayid-bukele-adolf-hitler-dictadura/803556/2021/

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