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viernes , 20 abril 2018
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LIBRES COMO EL PENSAMIENTO

LA VARA Y LA LEY
Miguel Ángel Dueñas Góchez*

En un programa televisivo, se decía: “Cuando la ley tarda mucho, las personas que son procesadas pierden la fe en la justicia”; otras personas dicen “dios tarda pero no olvida”. Ambos pensamientos se pueden entender de acuerdo a la persona que piensa de esa manera.

En mi caso, a través del tiempo he podido ver información en los medios de comunicación, donde hay personas con delitos leves, como, por ejemplo: robo de un celular de $15 y llevan de cinco a seis años en prisión sin ser juzgados o juzgadas, otros delitos más graves como evasión de impuestos, lavado de dinero, trata de personas, etc., se han resuelto en seis meses solamente al pagar la llamada “fianza”, y así sucesivamente hay casos de casos.

En el otro dicho o pensamiento, de que Dios tarda pero no olvida, también se ven muchos casos de hombres o mujeres asesinadas, donde sus niñas y niños quedan en la orfandad, al final nunca se encuentra a la persona que cometió el delito, ésta sigue asesinando y delinquiendo, viviendo del daño o extorción que hace a sus semejantes. Se moviliza ya sea dentro del mismo país o fuera de él, llega a viejo y muere de una enfermedad “x”; pero no es alcanzado por la justicia divina ni por la terrena, por lo tanto, ambos dichos o pensamientos no se cumplen.

Creemos que cuando haya voluntad en el cumplimiento y aplicación de leyes, poniéndolas a la disposición de las personas más vulnerables, aplicando la pena a quien se lo merece, podremos vivir en un país más seguros, con leyes apegadas a la realidad, jueces y juezas respetuosas de la ley, no basándose en libros llamados “sagrados”, donde se interpreten algunas palabras de acuerdo a la conveniencia propia, por ejemplo, la Biblia dice: “La necedad (rebelión) está ligada en el corazón del muchacho; mas la vara de la corrección la alejará de él” (Proverbios 22:15). Hay quienes lo toman textualmente, pero la vara es el sostén y guía que ejercemos las personas adultas en la crianza y cuido de nuestras hijas e hijos, no el castigo físico como se cree.

* Lic. en Relaciones Internacionales.

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