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La naturaleza humana a la luz de los avances de las ciencias. Una lectura desde la antropología filosófica

Óscar Antonio Sánchez Velásquez

Investigador

[email protected] 

A manera de introducción.

Tratar de hablar de lo humano, del ser humano, conlleva a una realidad histórica, a una reflexión epistemológica del y sobre el hombre.    Desde esta perspectiva hay que hacer una mención y una distinción entre los procesos de hominización y los procesos de humanización.

La hominización la entenderemos como las transformaciones biológicas que ha sufrido el ser humano a lo largo del tiempo. Ello implica pasar a una posición y marcha bípeda donde las extremidades inferiores sujetan todas las partes del cuerpo y las superiores quedan libres porque ya no se necesitan para caminar; hay una transformación facial, particularmente mandibular y dental por el cambio gradual en la alimentación, el desarrollo cerebral han alterado la forma y tamaño del cerebro y la cara, así como cambios graduales por la adquisición del lenguaje articulado.

La hominización implica la evolución humana desde una fisonomía parecida a los simios más cercanos a nosotros hasta el estado actual en la que se encuentra la especie humana.

El proceso de humanización, por el contrario, es constitutivo del desarrollo de la cultura. Ello significa perfeccionamiento en el uso del lenguaje (40,000 a.C.), el hombre de ser nómada pasa a ser sedentario desarrollando de esta manera la agricultura (10,000 a.C.), surgen las primeras civilizaciones: Sumeria, Indo, Creta, Egipto (ciudades 3,500 a.C.).

Se parte del supuesto que hace millones de años los procesos culturales se vienen desarrollando sin que hayan registrado importantes variaciones biológicas, por esta razón algunas investigaciones toman la postura que primero había tenido lugar la hominización y, a su vez constituida la especie humana, se habría desarrollado el proceso cultural. Otras investigaciones son de la idea que la influencia es recíproca. Darle mayor interés a la rigidez natural  que a la flexibilidad cultural es un error, aunque algunos procesos de humanización no hubieran sido posibles sin determinados procesos biológicos.

La naturaleza humana y los avances de las ciencias.

El proceso de humanización evoca y convoca a un punto de inflexión, a un punto de referencia al cual el filósofo y antropólogo alemán Karl Jasper denomina punto eje (siglo VI a.C.); según Jaspers es en este periodo donde aparece un pensamiento crítico en la que se sientan las bases de las civilizaciones actuales y el pensamiento moderno, lo anterior no significa que no había antes de este punto en la historia un desarrollo en el pensamiento y desde luego un desarrollo cerebral en las personas de esa época.

Es precisamente este punto de inflexión el marco referencial de nuestras actuales generaciones (desde el siglo VI a.C.) y que para muchos cientistas contemporáneos se cierra con la apertura del siglo XXI, dando cabida a un nuevo punto eje.

La vida humana es tan corta y el tiempo biológico tan largo que resulta  imposible observar la evolución a medida ocurre. Significa lo anterior que nuestras bases teóricas respecto a la evolución del hombre tienen un punto de partida y un punto de finalización que parten, en su orden, desde un cosmocentrismo, pasando por un teocentrismo, hasta llegar a una antropocentrismo. Aunque la crisis de la identidad humana a la luz de los avances de las ciencias presenta cuatro realidades de contraste/espejo: a) Dios, etapa de teocentrismo; b) los otros humanos: antropocentrismo; c) los animales: zoocentrismo /biocentrismo, y d) las máquinas inteligentes o robots: cybercentrismo.

Sobre la evolución del hombre la biología, la bioquímica y las neurociencias han aportado elementos que describen a nuestras sociedades humanas desde los elementos constitutivos de la especie humana hasta el progreso de su evolución, el impacto de las biotecnologías y las antropotecnias en el futuro de la vida y la humanidad, hasta nuevos avances de la ingeniería informática  que en  un futuro no muy lejano se podrán construir robots inteligentes que llegarán a estar dotados de conciencia, libertad y sentimientos (Beorlegui, 1999). Según Ray Kurzweil estas cualidades son las que llevarán a los humanos a tener que reconocer la condición de personas de tales robots y a elaborar una ciberética que regule las relaciones de los humanos con los robots y de éstos entre sí (Beorlegui, 2015).

Reemprendiendo a Jasper, las generaciones posteriores a la nuestra adoptarán como punto de inflexión un nuevo tiempo eje en la que ya no retomarán como punto de referencia el pensamiento pre-socrático del siglo VI a.C., ni las teorías evolucionistas posteriores (biologicistas, anatomistas, fisiologistas, físicas y bioquímicas) de precursores como William Harvey, Marcello Malpighi, Caspar Wolff, Charles Darwin, Alexander Oparin, John Haldane, August Arrhenius (panspermia molecular), entre otros, sino más bien refiriéndose al proceso evolutivo tomarán como señal, trazo o marca las teorías posthumanistas y transhumanistas que tomaron más auge y preponderancia a finales del pasado siglo XX. Lo más seguro es que en la línea del proceso de humanización para este nuevo punto eje perdurará o se mantendrá el pensamiento de los filósofos de la sospecha como Karl Marx, Sigmund Freud y Friedrich Nietzsche.

Todo este tipo de perspectivas, tanto la post-humanidad de los entes biónicos, como la trans-humanidad de los robots inteligentes, nos hace repreguntarnos sobre el futuro de la evolución y de la especie humana y replantearnos  la cuestión de nuestra propia condición e identidad.

A la hora de detenernos a pensar sobre nuestra constitución humana lo hacemos desde diferentes vertientes: Desde  las características específicas  del cariotipo o genoma humano comparándolas  con las del resto de especies vivas donde  no hay más que una mera diferencia cromosomal y genotípica  de corte  cuantitativo, donde no hay fronteras de separación  cualitativa entre animales y seres humanos y en la importancia decisiva de los datos embriológicos a la que Darwin hizo hincapié en  «El origen de las especies»…

…”Los estudiosos de anatomía comparada notaron que a medida que los seres vivos se desarrollaban, atravesaban fases similares a las formas adultas de tipos más primitivos. En sus primeras etapas, el feto humano, por ejemplo tiene hendiduras branquiales que son asombrosamente parecidas a las de los peces. Hay fases del desarrollo en las que resulta casi imposible distinguir entre los embriones de los reptiles, los pájaros y los mamíferos. También esto podría interpretarse como evidencia en un esquema de diseño, pero Darwin lo consideró un hecho más en favor de la ascendencia común”… (Miller, Jonathan y Van Loon. Borin, 2001).

«El origen de las especies», fue un primer esfuerzo dentro de la biología científica de una serie de estudios en torno al tema de la evolución, complementado en 1879 por «El origen del hombre», que se dedicó a observar el nexo existente entre el ser humano actual y los primates más evolucionados. Si muy bien es cierto que desde entonces se han estudiado y publicado varios estudios que profundizan, retoman  o aclaran los aportes constituidas en las obras de Darwin, un trabajo equivalente, desde el punto de vista bioquímico, en el tema de la iniciación de la vida presentada en la obra del ruso Alexander Oparin, quien se encarga de explicar los pasos anteriores que ilustran la fase primigenia de la cadena evolutiva.

 

Oparin se interesó desde muy niño por las plantas, posiblemente por haber nacido en un área rural cercana al río Volga (Rusia); esa inclinación se vio estimulada por la lectura de la teoría de la evolución de Darwin, que para ese entonces ya era comentada en los centros de estudios a lo largo y ancho de Rusia. En sus tiempos de estudiante de la cátedra de fisiología vegetal, Oparin no podía aprobar que los primeros organismos hubieran podido elaborar procesos de fotosíntesis; consideraba difícil que un organismo se constituyera sólo a partir de dióxido de carbono, nitrógeno y agua. Tal afirmación estaba en contravía de la teoría de la evolución de Darwin, en la que Oparin se había nutrido desde muy temprano (http://www.nodo50.org/ciencia_popular/articulos/Oparin.htm).

En « El origen de la vida», publicado en 1967, Oparin aborda la evolución de la materia orgánica la cual se gesta aun antes de la formación de La Tierra. Después de que el planeta terminó su conformación, y después de que su litosfera, atmósfera e hidrosfera se desarrollaron, la materia, que era muy elemental, se hizo más compleja. Entonces evolucionaron las primeras formas de vida, y tanto su estructura como su metabolismo evolucionaron paulatinamente.

En la teoría de la selección natural de Darwin el hombre es un ser más, no lleva una interpretación reduccionista de lo humano: “no todo lo animal  está en el ser humano, pero si todo lo humano en lo animal”. Sobre el planteamiento que lo bioquímico es igual en todos los animales, lo que cambia es la estructura del ser humano, acá habría que ver es el carácter propio y singular de las reacciones bioquímicas de las vidas humanas. ¿Será que estas reacciones bioquímicas en los seres humanos hacen la diferencia  en cuanto al desarrollo neuronal (y de la mente) respecto a otros seres, así como de un inteligir humano que siente?

Tanto en la dimensión filogenética (relación de parentesco entre especies o taxones en general) como ontogenética (la cual describe el desarrollo de un organismo, desde la fecundación  de un cigoto  durante reproducción sexual, su desarrollo, hasta pasar a la forma adulta), el cerebro humano sigue transformándose y construyéndose a sí mismo debido a las interacciones permanentes que mantiene con el entorno, y sobre todo con los demás individuos humanos. La plasticidad del cerebro le permite incluso saber cada vez más acerca de sí mismo y puede con ello transformar sus propias potencialidades, todo en una ascendente espiral que no tiene término (Beorlegui, 2015).

Cerrando la nota.

La antropología filosófica intenta saber lo esencial del ser humano a través de mediaciones de la ciencia. La antropología filosófica recoge todo lo que puede unificar, sistematizar e interpretar a través de la filosofía.  Es el estudio de lo esencial del ser humano con datos de la ciencia interpretada por la filosofía.

Sobre esto último existe una tendencia reduccionista de interpretación de la vida humana  respecto a los animales, es una persona sin sujeto. Precisamente el reduccionismo es un intento de reducir lo mental, lo biológico al campo de lo físico. La comprensión de la  realidad debe darse al revés, por medio del emergentismo (éste no es milagroso ni misterioso) es el resultado de emergencia de nuevas estructuras (por ejemplo el modelo cosmológico del Big Ban).

Desde la naturaleza hay que interpretar el mundo de la cultura y no al revés. El emergentismo sí importa, la materia en que está constituida, para el caso si interesa el cerebro y su proceso evolutivo.

Este escrito ha permitido hacer un esfuerzo por improvisar el futuro de la vida humana con propuestas post/trans-humanistas resultado de una proyección de futuro a partir de la tendencia actual de la ciencia.

En el futuro, conforme al mejoramiento de las herramientas para estudiar el ADN antiguo, los científicos podrán desbloquear las secuencias genéticas de más especies extintas que habitaban en climas cálidos, donde el ADN se degrada rápidamente, eso permitirá tener mejor lectura sobre la evolución del ser humano y las diferentes especies que existen y han existido en el planeta.

Todo lo anterior nos permitirá hacer es un nuevo humanismo y un nuevo antropocentrismo.

REFERENCIAS

REFERENCIAS ESCRITAS:

Bibliografía:

Beorlegui Rodríguez, Carlos (1999). “Antropología filosófica. Nosotros: urdimbre solidaria y responsable” (3ª edición). España. Universidad de Deusto.

Beorlegui Rodríguez, Carlos (2015). «El post-humanismo robótico de Ray Kurzweil. Un análisis crítico», en Estudios Filosóficos LXIV 439 ~ 472.

Sitios consultados en la web: 

http://www.homohominisacrares.net/sec/historia/eraaxial/queestiempoeje.htm

Miller, Jonathan y Van Loon. Borin. «Darwin para principiantes». Descargado del vínculo:

http://socialismoactual.blogspot.com/2012/09/trotsky-para-principiantes-y-darwin.html

http://web.b.ebscohost.com/ehost/pdfviewer/pdfviewer?vid=3&sid=806ce192-8fa3-45de-a946-4746fb50a341%40sessionmgr120

https://elorigendelavida.jimdo.com/

https://docs.google.com/file/d/0B59Zf1rnczaUaGs4WXVCdU0tRVk/edit

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