Página de inicio » Articulos » La izquierda colombiana en la mira de Estados Unidos

La izquierda colombiana en la mira de Estados Unidos

Por Óscar Miguel Marroquín*

Docenas de hondureños han sido extraditados hacia los Estados Unidos por cargos de narcotráfico; entre ellos están el expresidente Juan Orlando Hernández, quien fuera encontrado culpable y condenado a cuarenta y cinco años; y su hermano Juan Antonio Hernández Alvarado, sentenciado a cadena perpetua; ambos pertenecientes al derechista Partido Nacional (PN). El resto de estos mantenían vinculaciones directas y otros más formaron parte principalmente del sistema de seguridad, tal es el caso de Juan Carlos Bonilla Valladares, alias El Tigre Bonilla, exjefe de la policía hondureña, quien purga una pena de diecinueve años, y Devis Leonel Rivera Maradiaga, alias El Cachiro, de quien se afirmó en los tribunales de Nueva York que mantenía relaciones comerciales ilícitas con Tony Hernández.

Honduras básicamente se convirtió en un narcoestado; no obstante, los norteamericanos mantuvieron en el poder por dos periodos continuos a Juan Orlando Hernández; esto tras la fidelidad que este mantuvo, no solo con los EE. UU., sino también con el genocida Benjamín Netanyahu, primer ministro de Israel.

Inusitadamente, Donald Trump deja en libertad a Juan Orlando Hernández, justo a unos pocos días de los comicios electorales de 2025. Para nadie fue un secreto que la intención fue favorecer al candidato Nasry Juan Asfura Zablah, del Partido Nacional; este es ferviente seguidor del dogma neoliberal impulsado por Estados Unidos y, además, fiel a los intereses del gobierno genocida israelí.

Asfura fue impuesto como presidente por un sistema electoral corrupto; los votos no fueron completamente contados y, sin embargo, lo dieron como ganador. Donald Trump no vaciló un solo instante en felicitarlo. Es importante mencionar que Asfura ha sido señalado en múltiples ocasiones por corrupción (caso Papeles de Pandora en Panamá).

Mientras tanto, al otro lado de América Latina, el gobierno de Gustavo Francisco Petro Urrego convocó al pueblo colombiano para elegir nuevo presidente de la república; el presidente Petro es crítico acérrimo de los Estados Unidos y, principalmente, de la política exterior que impulsa Donald Trump con respecto a los países que no doblan sus rodillas ante el imperio o lo que aún queda de este. Como ejemplo, la armada estadounidense ha bombardeado pequeñas lanchas cerca de las costas colombianas, bajo el argumento de que estas son “narcolanchas” y tienen como objetivo trasladar cocaína a suelo norteamericano.

En esta misma línea de cosas, Trump organizó la conferencia “Escudo de las Américas”, conferencia en la cual Colombia quedó excluida. Esta tuvo como objetivo “luchar” contra el narcotráfico; lo paradójico es que de los señores mandatarios que asistieron a dicho evento en el cual Donald Trump fue el anfitrión, ninguno de ellos preguntó o reclamó ¿por qué fue liberado el narcotraficante Juan Orlando Hernández? ¿Qué motivo tuvo Trump para liberarlo? ¿Será que hay narcotraficantes amigos y enemigos de Estados Unidos?

El ex agente de la Administración de Control de Drogas DEA, Mike Vigil, declaró a un canal de televisión hondureña que, en Honduras ahora se cultiva hoja de coca; entonces, ¿cómo interpretar la presencia de Nasry Juan Asfura Zablah en dicha conferencia y no la del presidente Petro y la presidenta de México, Claudia Sheinbaum? Parecería que los gobiernos progresistas o declarados de izquierda no tuvieran voluntad ni capacidad para combatir el narcotráfico, ¿o será que se niegan a ser lacayos de Estados Unidos?

El concepto o categoría: resistencia es vista por quien tiene el poder como imperio como sinónimo de enemigo o de terrorismo. Tal es el caso de Cuba, a quien el Secretario de Estado de los EE. UU., Marco Rubio, acusa sin prueba fehaciente de ser patrocinadora de las guerrillas en Colombia; porque se niegan a entregar su soberanía y recursos naturales, por ejemplo, el canal de Panamá, que es territorio panameño y, por tanto, el único país que tiene derecho a administrarlo es el propio Panamá y ningún otro más.

Este mismo personaje, quien es un derechista a ultranza, ve comunistas y enemigos por todos lados y no oculta su interés por incursionar militarmente en países como Cuba, Venezuela, Nicaragua y Colombia, con el ánimo de instaurar gobiernos títeres al servicio de Estados Unidos.

En el caso de Colombia, Marco Rubio ha tildado al presidente Petro de “problemático” y de no formar parte de los países aliados del país del norte; alega que dicha alianza tiene mucho en cuanto al tema de seguridad y prosperidad económica. Petro figura en la “lista Clinton”; esta es una herramienta de presión que usa Estados Unidos en contra de algunos gobernantes o empresas que se dedican a actividades ilícitas. Curiosamente, el actual presidente de Honduras no figura en el listado en mención, seguramente porque este no solo ha doblado sus rodillas ante Donald Trump, sino que también ha manifestado abiertamente que Israel es “un amigo verdadero” de Honduras y que su gobierno busca estrechar vínculos con el gobierno que, según la Organización de Naciones Unidas –ONU–, tiene todas las características de haber cometido genocidio contra el pueblo palestino.

Referente a las pasadas elecciones presidenciales en las que se enfrentaron Abelardo de la Espriella, de extrema derecha, e Iván Cepeda, quien representa a la izquierda, hay serias acusaciones por parte del presidente Petro de que el candidato presidencial de la Espriella habría participado de un posible fraude electoral; curiosamente, la misión electoral de Estados Unidos no ha encontrado evidencias de un posible fraude; sin embargo, Petro afirma que existe suficiente evidencia.

La izquierda colombiana podría estar enfrentando una situación similar a la de Honduras, situación en la que el conservador Salvador Nasralla, candidato por el Partido Liberal, fue despojado del triunfo electoral mediante una perversa y amañada alianza entre el partido del actual presidente y algunos dirigentes liberales que, dicho sea de paso, participaron de manera directa en el golpe de Estado contra el entonces presidente progresista José Manuel Zelaya.

*Periodista, magister en estudios latinoamericanos y, estudios de doctorado en filosofía iberoamericana

Ver también

NAYIB BUKELE ES LA EVOLUCIÓN DE SU MENTOR ANTONIO SACA

Compartir        Por David Alfaro Saca acostumbraba pagar encuestas «chafas», como decimos en nuestro lenguaje popular, que …