Saúl Méndez
Colaborador
La doctora y concejal de la Alcaldía de Cuscatlán Norte, Blanca Romero, aseguró en la entrevista Café con PA’IS que la telemedicina es una de las estrategias más costosas que pueden implementarse y cuyos resultados, según su valoración, no son satisfactorios. La profesional se refirió al programa Doctor SV, cuya segunda fase requiere una inversión de 75 millones de dólares, que se suman a los 77 millones ejecutados en la fase I.
“Se reportan entre once mil y doce mil consultas diarias a través de la plataforma. Pero eso debería traducirse en que usted va a una unidad de salud y la encuentra vacía. ¿Por qué? Porque la gente ya consultó en la plataforma. Pero esa no es la realidad que aquí está pasando”, cuestionó.
Las unidades de salud continúan saturadas de pacientes, al igual que los hospitales, donde las personas permanecen en camillas ubicadas en pasillos o esperan atención sentadas en sillas de ruedas. A su juicio, este escenario evidencia que la estrategia no está funcionando, afirmó.
Romero planteó dos posibles explicaciones: que las consultas realizadas a través de la plataforma no resultan efectivas y terminan trasladándose a la atención presencial, o que las cifras de consultas reportadas no reflejan la realidad. “Entonces, realmente es un poco rara la situación”, sostuvo.
La funcionaria aseguró que se destinan grandes cantidades de recursos a la afiliación de entre 200 y 350 farmacias, donde los usuarios reciben recetas digitales con código QR para retirar medicamentos. También mencionó la supuesta vinculación con alrededor de 70 laboratorios clínicos y más de 30 centros de estudios de imagen.
Para la consejal, esto marca un indicio de privatización del sistema de salud público.
La médica sostuvo que se trata de una estrategia costosa y poco efectiva, y consideró que esos recursos podrían invertirse en hospitales y unidades de salud que, según dijo, enfrentan desabastecimiento, además de señalar despidos de personal sanitario ocurridos en diciembre con más de 3,000 trabajadores del sector.
La funcionaria afirmó que la telemedicina no es un concepto nuevo ni un descubrimiento reciente. «Esta modalidad existe desde hace varios años», expresó.
Romero detalló que desde 2014 ya se hablaba ampliamente de telemedicina y mencionó que en Estados Unidos se aplica desde hace tiempo, incluso con mayor complejidad tecnológica que la invertida en El Salvador.
Consideró que en el país el sistema aún se encuentra en una fase inicial en comparación con otras naciones, y aseguró que el Instituto Salvadoreño del Seguro Social (ISSS) ya contaba con herramientas similares desde años atrás, aunque con otra denominación.
Para Romero, la implementación del sistema, con costos elevados afecta la inversión en la atención presencial. Subrayó que una consulta virtual no sustituye el examen físico directo que realiza un médico para emitir un diagnóstico más preciso.
Aunque la telemedicina se presenta como una novedad pese a sus limitaciones, señaló que no toda la población tiene acceso a internet, ni la posibilidad de descargar o utilizar aplicaciones móviles. También mencionó que en zonas rurales suele haber limitaciones de conectividad o dificultades económicas para costear el servicio.
Romero indicó que, aun superando esas barreras, existe otra limitante: el sistema ofrece únicamente atención primaria. Es decir, atención para afecciones leves, pero no para enfermedades que requieren intervención médica inmediata.
También cuestionó el perfil poblacional al que inicialmente se dirigió el programa, enfocado en adultos jóvenes, quienes generalmente presentan mejor estado de salud. Señaló que las políticas públicas deberían priorizar a los grupos con mayor vulnerabilidad.
«Estos grupos son los extremos del ciclo de vida: la niñez, por su fragilidad, y los adultos mayores, por la presencia frecuente de enfermedades crónicas», agregó.
Añadió que, aunque existen adultos jóvenes con enfermedades graves, no representan la mayoría de la carga de enfermedad en comparación con esos grupos etarios.
Para la doctora Romero, las inversiones en salud pública deben obedecer a una estrategias costo-efectivas. Es decir, que impliquen una inversión baja sin sacrificar la efectividad de los resultados, logrando que las acciones sean económicas y eficientes, concluyó.
Diario Co Latino 134 años comprometido con usted