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Fotografía tomada de la Embajada de los Estados Unidos de América.

José Andrés, el chef que convirtió la cocina en una respuesta humanitaria

Redacción Internacionales

@DiarioCoLatino

José Ramón Andrés Puerta nació en Mieres, Asturias, España, en 1969. A los 21 años llegó a Estados Unidos con apenas 50 dólares, después de formarse como cocinero y trabajar en España. Con el tiempo se convirtió en uno de los chefs españoles más conocidos en Estados Unidos y en un empresario de la gastronomía, pero su nombre alcanzaría una dimensión internacional por una razón distinta: utilizar la comida como instrumento de respuesta ante emergencias.

El propio recorrido de Andrés explica esa transformación. En 2010 viajó a Haití después del terremoto que devastó el país y comenzó a experimentar una idea que terminaría convirtiéndose en World Central Kitchen (WCK): cuando una comunidad enfrenta una catástrofe, además de médicos, ingenieros y rescatistas, necesita personas capaces de preparar comida rápidamente y a gran escala. La organización señala que durante sus primeros años desarrolló programas de resiliencia alimentaria en el Caribe y Centroamérica.

 

Centroamérica como laboratorio humanitario

La relación de José Andrés con Centroamérica no es reciente. Una de las experiencias más significativas ocurrió en Honduras, después de los huracanes Eta e Iota, en noviembre de 2020.

Andrés viajó hasta San Pedro Sula para incorporarse personalmente a las operaciones de WCK. La organización trabajó con establecimientos locales para preparar y distribuir alimentos entre familias afectadas por las inundaciones. Reportes de la prensa hondureña documentaron su llegada y la instalación de operaciones en el hotel Copantl, donde inicialmente se preparaban miles de comidas y posteriormente se amplió la capacidad.

El impacto de aquella operación fue considerable. Una fuente local informó que WCK y sus aliados habían superado las 130,000 comidas preparadas para damnificados del Valle de Sula. La emergencia había dejado comunidades inundadas, familias desplazadas y graves dificultades para acceder a agua y alimentos.

El propio Andrés explicó posteriormente, en un artículo publicado por The Washington Post, que la experiencia centroamericana también permitía comprender la relación entre hambre, migración y pobreza. Recordó el caso de una familia hondureña que había recibido alimentos de WCK después de los huracanes y que posteriormente encontró al equipo de la organización en Estados Unidos.

 

Guatemala y la erupción del Volcán de Fuego

Otra parada importante fue Guatemala. En junio de 2018, después de la erupción del Volcán de Fuego, José Andrés llegó al país junto con World Central Kitchen para atender a personas evacuadas y a equipos de emergencia.

La operación fue descrita por Eater, medio estadounidense especializado en gastronomía, como una extensión del modelo que WCK había desarrollado después del huracán María en Puerto Rico. La organización buscó aprovechar cocinas existentes, restaurantes y cocineros locales para producir alimentos cerca de las comunidades afectadas.

El chef José Andrés

La experiencia guatemalteca resultó relevante porque consolidó una característica que después se convertiría en una de las señas de identidad de WCK: no trasladar necesariamente grandes cantidades de alimentos desde el exterior, sino utilizar recursos locales para cocinar y distribuir rápidamente.

 

Nicaragua y una visión que va más allá de repartir comida

El trabajo de WCK en Centroamérica tampoco se limitó a emergencias. En Nicaragua, la organización desarrolló proyectos relacionados con alimentación, educación y generación de oportunidades económicas.

Eater documentó que WCK trabajó en el país en la renovación de cocinas escolares y en un proyecto vinculado al café, como parte de una etapa en la que la organización buscaba soluciones de largo plazo frente al hambre y la pobreza.

Este componente permite entender que el proyecto de Andrés no nació únicamente como una organización para repartir platos después de un desastre. Su primera etapa estuvo orientada también a fortalecer sistemas alimentarios locales y generar capacidades en las comunidades.

 

¿Y El Salvador?

En la revisión de medios de referencia de Europa y Estados Unidos, así como de fuentes relacionadas con las operaciones de WCK, no aparece información sólida que permita afirmar que José Andrés haya realizado una visita personal a El Salvador.

Sí existen conexiones con la gastronomía salvadoreña en Estados Unidos. En Washington, por ejemplo, José Andrés estuvo vinculado a iniciativas gastronómicas que incorporaron pupusas y otros sabores salvadoreños a espacios de su actividad empresarial. Pero eso no equivale a una visita del chef a territorio salvadoreño.

 

De Centroamérica al escenario mundial

La experiencia acumulada en América Latina ayudó a convertir a WCK en una de las organizaciones humanitarias más visibles del mundo. La entidad ha intervenido posteriormente en Puerto Rico, Ucrania, Gaza, Estados Unidos, España y otros escenarios de desastre y conflicto.

En 2026, la actividad de José Andrés continúa vinculada a emergencias internacionales. En julio viajó a Venezuela después de los terremotos que afectaron al país para respaldar las operaciones de WCK, que ya habían comenzado a distribuir alimentos y agua.

Medios españoles como RTVE y otros medios internacionales recogieron entonces su insistencia en que la respuesta no consiste solamente en cocinar, sino en construir una infraestructura capaz de garantizar que las personas reciban alimentos diariamente.

En agosto de 2026, WCK informó además que había alcanzado los 300 millones de comidas servidas y que Andrés había recibido en Ucrania la distinción de “Leyenda Nacional de Ucrania”.

Su figura también ha adquirido peso en el debate internacional sobre hambre, migración y política.

The Guardian recogió en abril de 2026 su advertencia sobre el riesgo de una crisis alimentaria mundial vinculada a las alteraciones en las cadenas de suministro de fertilizantes. Andrés ha defendido que combatir el hambre requiere invertir en alimentación y desarrollo, no únicamente responder cuando las crisis ya estallaron.

La historia de José Andrés, por tanto, trasciende la de un chef convertido en filántropo. Su apuesta consiste en transformar una profesión —cocinar— en una herramienta de emergencia. Centroamérica fue uno de los territorios donde ese modelo tomó forma, especialmente en Honduras, Guatemala y Nicaragua.

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