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Desde la izquierda Raúl Beltrán Bonilla, Francisco Elías Valencia y Julio Villagrán.

Crecimiento económico contrasta con pobreza y crisis de pensiones en El Salvador, afirman periodistas

Redacción Nacionales

@DiarioCoLatino

El crecimiento económico proyectado para El Salvador contrasta con una realidad marcada por la pobreza, el empleo informal, el encarecimiento de la canasta básica y las dificultades que enfrenta el sistema de pensiones. Así lo señalaron los periodistas Raúl Beltrán Bonilla y Francisco Valencia durante el programa Encuentro con Julio Villagrán, al analizar la situación económica y social del país.

Uno de los puntos de discusión fue el contraste entre los indicadores macroeconómicos y las condiciones que enfrenta una parte importante de la población. La conversación retomó la proyección del Banco Mundial, según la cual la economía salvadoreña crecería 4.5 % durante 2026, la tasa más alta de Centroamérica.

Sin embargo, para los participantes, el dato plantea una pregunta central: ¿cómo se traduce ese crecimiento en mejores condiciones de vida para la población?

 

Crecimiento sin reducción de la pobreza

Beltrán Bonilla cuestionó que los indicadores de crecimiento tengan un impacto visible en los sectores más vulnerables. Durante el programa se señaló que El Salvador mantiene alrededor de 1.5 millones de personas en condición de pobreza y unas 500,000 en pobreza extrema, cifras que, según los participantes, muestran una contradicción entre el comportamiento de la economía y la realidad cotidiana.

Francisco Valencia sostuvo que el crecimiento económico debería reflejarse en mejores salarios, reducción de la pobreza y mayor protección social. Beltrán recordó que una parte importante de la población económicamente activa se encuentra en el sector informal, lo que limita su acceso a prestaciones laborales y a una futura pensión.

La discusión también retomó el salario mínimo, señalado como insuficiente frente al aumento del costo de los productos básicos. En ese sentido, los periodistas plantearon que el crecimiento no puede medirse únicamente por las cifras macroeconómicas, sino también por su capacidad para mejorar las condiciones de las familias.

 

Fondos de pensiones, una deuda pendiente

Otro de los temas abordados fue la situación de los fondos de pensiones. El programa retomó información sobre el reconocimiento, por parte del Fondo Monetario Internacional (FMI), de dificultades de liquidez relacionadas con el sistema previsional.

Más del 80 % de los fondos de pensiones habría sido utilizado mediante préstamos al Estado. Los participantes cuestionaron que durante diferentes administraciones gubernamentales estos recursos hayan terminado funcionando como una fuente de financiamiento público.

La preocupación se relacionó además con las posibles medidas que podrían plantearse en torno a la edad de jubilación. Durante la conversación se mencionaron edades de 65 años para los hombres y 60 para las mujeres, en el marco de las discusiones sobre el futuro del sistema.

Para los periodistas, el debate no puede reducirse a las condiciones financieras del sistema, sino que debe incluir la capacidad del país para garantizar trabajo para los mayores de edad que puedan acceder a una jubilación digna.

 

El costo de los alimentos golpea a las familias

La situación económica también fue analizada desde el precio de los productos de consumo cotidiano. Beltrán Bonilla puso como ejemplo el comportamiento del precio del maíz, uno de los alimentos básicos de la dieta salvadoreña.

Durante el programa se afirmó que la libra de maíz habría pasado de 18 a 30 centavos de dólar en aproximadamente tres meses. El incremento, señalaron, representa una presión adicional para los hogares que dependen de ingresos limitados.

A esto se suman las dificultades relacionadas con la producción agrícola y los efectos climáticos. Los participantes señalaron que la reducción de la producción puede generar nuevas presiones sobre los precios de los granos básicos, particularmente el maíz y el frijol.

El encarecimiento de la canasta básica se convierte así en uno de los principales puntos de conexión entre la economía nacional y la vida cotidiana de las familias.

 

Informalidad y empleo

La discusión también abordó el mercado laboral. Valencia señaló que alrededor del 70 % de la población económicamente activa tendría un empleo informal, situación que deja a amplios sectores sin acceso a prestaciones sociales y previsionales.

Desde esa perspectiva, la generación de empleo formal aparece como uno de los desafíos centrales para que el crecimiento económico tenga un impacto social más amplio.

Los participantes cuestionaron, además, propuestas relacionadas con el incremento de la jornada laboral, al considerar que una economía en crecimiento debería procurar mejores condiciones para los trabajadores y no únicamente aumentar las exigencias sobre la fuerza laboral.

 

Educación, otro desafío

La educación superior y las condiciones de las escuelas también formaron parte del análisis. Los periodistas cuestionaron algunas políticas relacionadas con la formación técnica y universitaria, así como el uso de modalidades virtuales en áreas que requieren una fuerte preparación práctica.

También señalaron problemas de conectividad en centros educativos públicos. Según uno de los testimonios compartidos durante el programa, algunas escuelas habrían enfrentado dificultades para contar con internet adecuado, pese a las iniciativas oficiales destinadas a mejorar la conectividad.

Para los participantes, estas dificultades revelan que entregar dispositivos tecnológicos a los estudiantes no garantiza por sí mismo mejores resultados educativos si no existen condiciones adecuadas de conectividad y acompañamiento.

 

Un crecimiento que requiere resultados sociales

El análisis concluyó con un llamado a observar la economía desde una perspectiva más amplia. El crecimiento proyectado puede representar una señal positiva para el país, pero, de acuerdo con los participantes, su verdadero impacto debe medirse en la reducción de la pobreza, el empleo digno, la seguridad previsional, el acceso a la educación y la capacidad de las familias para cubrir sus necesidades básicas.

La discusión también puso sobre la mesa la necesidad de recuperar espacios de diálogo entre los diferentes sectores políticos y sociales. Frente a problemas como la pobreza, la informalidad, el costo de los alimentos y las pensiones, señalaron, el debate público requiere menos confrontación y mayor capacidad para construir propuestas.

En ese sentido, el principal desafío para El Salvador no sería únicamente alcanzar una determinada tasa de crecimiento, sino conseguir que ese crecimiento llegue a los hogares y se traduzca en mejores condiciones de vida para la mayoría de la población.

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