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Ingleses en Centroamérica XXVI

 

Caralvá

Intimissimun

Conservadores Guatemala: “elecciones impropiamente llamadas populares”

Conservadores (Elecciones) “falso principio detestado por las masas de los pueblos y por las clases respetables de la sociedad”

“General Flores al ministro inglés Mr. Federico Chatfield”

“un traidor público”

Gaceta de El Salvador en la República de Centro-América

San Salvador noviembre 15 1850

La de Guatemala en ahusados últimos números ha creído conveniente ocuparse de la nacionalidad de Centro-América y le da a esta cuestión una importancia que no se había querido otorgarle antes de ahora. – ¡Ojalá entráramos en un examen prolijo de esta verdaderamente importante materia, y la tratáramos con todo el interés y patriotismo que merece! – Centro-América saldría de las dificultades en que yace, y la nación unida y fuerte se presentaría en toda su majestad ante las demás naciones del universo. – Pero el espíritu de partido, el odio a ciertas personas y la aberración a determinadas doctrinas, envenenarán siempre a esta cuestión, aunque los que se ocupen de ella entre con la mayor buena fe.

En efecto, hay una cuestión de principios que nos parece imposible amalgamar. – El artículo de la gaceta que contestamos dice: “el sistema federal o de la constitución del año 1824 es perjudicial e inadaptable. –  El principio de semejante sistema, su base principal son las elecciones impropiamente llamadas populares; fundamento falso principio detestado por las masas de los pueblos y por las clases respetables de la sociedad” – He aquí pues, descubierto a toda luz el motivo por que detesta el partido retrógrado de Guatemala el sistema federal; porque tiene elecciones populares; he aquí también demostrada la causa de la destrucción del gobierno nacional. – Los incrédulos de toda Centro América. Que alguna vez han supuesto que los retrógrados guatemaltecos formaban un partido racional, un partido que en algo se pareciera a los moderados de Europa, se convencerán hasta la última evidencia de que este partido es el más absurdo, el más irregular y el más anómalo que pudiera imaginarse. – Están estos hombres sufriendo y haciendo sufrir al pueblo guatemalteco, todos los horrores de sus perniciosas doctrinas con un gobierno excepcional que se ha dado y osan levantar su voz ensangrentada y balbuceante para arrebatar al pueblo sus más caros derechos, creyendo extender el mal a más larga distancias. – ¿y en tales momentos la voz del pueblo callaría? ¿dejaríamos correr desapercibidas las doctrinas irracionales que se quieren propagar?  – ¿de dónde les viene ni puede venir a los que mandan la facultad de gobernar sino de la voluntad de sus consocios? – ¿Qué es un pueblo sin el derecho electoral? – Un puñado de esclavos envilecidos. – ¿Por qué se teme el voto de los ciudadanos que está establecido en todo el continente americano? – ¿Va por ventura mejor Guatemala, bajo los principios impopulares que ha establecido el partido retrógrado que lo domina, para que nos dé en el rostro con nuestro sistema electoral, con el cual estamos avenidos?

El partido retrógrado de Guatemala con sus pésimas doctrinas ha traído sobre aquél desgraciado país todas las calamidades imaginables, y si la providencia divina por uno de aquellos sus inescrutables medios, no arrebata el poder a esos mandatarios ilusos, Guatemala desaparecerá agobiada de tantos desaciertos. – Ahogada la voz del pueblo por los que le niegan todo principio: enmudecida y castigada la imprenta para no hacer escuchar la opinión pública, los pueblos no teniendo otro recurso, se lanzan a la insurrección y en movimiento irregular desquician todos los fundamentos del orden social. – El partido retrógrado levantó por primera vez esa montaña funesta, y con el entronizamiento de Carrera y sus hordas cimentó el salvajismo y anonadó la civilización. – ¿Cómo reprobar hoy lo que ayer fue aplaudido? –

Fundado su poderío bajo tan deleznables bases, procedió el partido conservador a separar a Guatemala del todo a que pertenecía; quitó con esto paso verdaderamente impolítico, todas las  simpatías de sus vecinos, cortó el nudo que los ligaba, creó nuevos intereses, buscó afinidades en el extranjero con los enemigos de Centro América para separarse más de sus interese y siguiendo una senda totalmente opuesta al resto de la nación, se ve hoy sin organización, sin leyes, sin poderes legales, sin orden público,  sin garantías, sin seguridad, fluctuando en un más inmenso de desventuras sin poder presentar a sus pueblos otra cosa que el vano e insuficiente nombre de República.

Nosotros queremos preservarnos y preservar al resto de la nación de tan perniciosos errores, y para hacerlo con más éxito no tenemos otro medio más eficaz que mostrarle al modelo conservador. Ved a Guatemala, donde reinan estas detestables doctrinas, les diremos ¿tiene el pueblo participación en la administración pública? – ¿Quiénes la gobiernan? – Cuatro militares, sin más regla que su caprichosa voluntad. – ¿Y estos son los frutos de las doctrinas conservadoras? – ¿Estos son los principios de orden, está la sensatez, está la sabiduría de los que se venden por nuestros maestros? – ¡Oh perniciosa ceguedad!

¿De dónde habrán tomado pie nuestros políticos conservadores para asegurar que el principio electoral es principio detestado por las masas de los pueblos, y por las clases más respetables de la sociedad? – Si nos dijeran que el sufragio popular es detestado por aquellas familias que se creen con derecho a gobernar, y al pueblo con la obligación de obedecer, y por aquellos que hacen venir del cielo la fuente de todo poder terrenal, nos dirían una cosa verdadera. – Pero que el pueblo deteste su obra, que deteste sus derechos y su soberanía, no puede caber en cabezas sanas idea semejante.

Nada hay más justo que el que una sociedad tenga el derecho de elegir a sus mandatarios, “ y lo que es profundamente justo, ha dicho el célebre Víctor Hugo, es profundamente político”. – El voto universal dando a los que sufren un boletín, continúa, les quita el fusil. – Dándoles el poder, les da la calma. – Todo lo que engrandece al hombre le apacigua. – No conozco fórmula más admirable de la paz pública.

“Añade: ¿Sufrís?  – Pues bien – No agravéis vuestros males. – Vais a trabajar vosotros mismos, desde ahora, en la grande obra de vuestra mejora por hombres que serán vosotros, por hombres en quienes pondréis vuestra alma y que serán vosotros mismos. – No os inquietéis?”

Principios tan luminosos, tan útiles para calmar las tempestades populares concebidas por la sabiduría misma, no pueden tener cabida en los espíritus conservadores. – No es extraño pues, mientras ellos dirijan las cosas, ese malestar social, esa anarquía desatada, y esa constante falta de orden público y de regularidad en que viven – Han hecho su credo político de todas las doctrinas opuestas – Gobierno de hecho, sin misiones, sin títulos, extraños al pueblo, jesuitas, catecismos, ejércitos y despotismo puro, y tras este mamotreto se han parapetado sin querer dar un paso, en sentido opuesto. – No vale para ellos la experiencia; no vale la marcha progresiva de las instituciones; no basta ese odio tan pronunciado del género humano contra sus opresores, para que busquen los medios de conciliar los extremos; siempre caminan por el opuesto causando con ellos infinitos males, y siempre sale con peto y adarga en defensa de añejas preocupaciones.

Malignamente se quiere confundir las imperfecciones de nuestras elecciones por causas accidentales y transitorias, con el principio político de donde dimanan, para dejar su establecimiento. – Si hoy no saben muchos electores lo que hacen, mañana los aprenderán como se aprenden todas las cosas por medio de ensayos. Si hoy, no tiene toda la capacidad necesaria nuestros pueblos, se les priva con este pretexto de su derecho ¿Cuándo será el día que aprendan? – Compárese lo que era nuestro sistema ahora veinte años con lo que es al presente, y se verá que la proporción es lo menos como de seis a veinte, y de aquí a diez años ¿cómo será?  – No hay duda de que gradualmente irá perfeccionándose hasta llegar a su debido término; pero si se le quitan los medios ¿cómo llegará al fin? ¿Qué diríamos si porque un niño se da muchas caídas y golpes las primeras veces que se sostiene en sus pies y da los primeros pasos le privamos de que se parase? – Lo que sucedería es que jamás aprendería a andar. –  Pues lo mismo acontece con el sistema popular republicano. – Sus primeros pasos serán inciertos, vacilantes, tal vez se dará caídas y sufrirá golpes, pero andando los tiempos vendrán a ejercer este derecho con suma perfección y no puede ser sino una refinada malignidad el (aconsejar )? la abolición de un sistema porque no surte todos sus efectos desde su establecimiento. – El desarrollo de las naciones no es el mismo que el de los individuos que puede verificarse en un cuarto de siglo. Estas caminan lentamente y aún no ha transcurrido un término bastante para desesperar del presente.

 

DOS PALABRAS AL OBSERVADOR

Costarricense

En el número 10 de este periódico se ofreció (?) que no se publicarían anónimos y que todos los artículos remitidos llevarían el nombre de su autor, para cumplir así con el artículo 113 de la Constitución de Costa Rica; pero faltando a lo ofrecido, y contraviniendo a la ley, se dio lugar en el número 2º página 8 del mismo periódico a un remitido que carece de la firma del remitente.

El objeto de que se ocupa no es sino la inaceptación de la carta escrita en S. José por el General Flores al ministro inglés Mr. Federico Chatfield. Después de sentar algunos principios generales sobre esta materia, dice que la carta fue interceptada en el Estado de El Salvador, según se escribe (?) y que habiendo sido puesta dentro de la valija de Nicaragua, no pudo ser sustraída, ni por los postillones, ni por ninguna persona particular, sino por los empleados en el ramo de correos. Y de aquí viene a concluir, que el Gobierno de El Salvador debe al público de Centro-América la satisfacción que corresponde por tal acto de piratería.

¿Cuál es el fundamento que se presenta para fulminar un cargo tan grave contra un Gobierno justo a la par de respetable? Lo que se escribe y solamente que se escribe: este es el único apoyo de la acusación. ¿Pero qué es lo que se escribe? ¿En dónde y por quien se escribe? No lo dice el articulista, y sin más razón que su simple palabra, quiere que admitamos como una verdad demostrada la calumnia más atroz, la impostura más enorme.

Si hemos de dar crédito a lo que se escribe desde el seno mismo de Costa Rica, podemos decir en alta voz, y sin temor de equivocarnos es falso y muy falso que la antedicha carta haya sido interceptada en El Salvador. He aquí los que se nos dice de allá: es tal la malignidad de Flores, tal su odio contra El Salvador, que ha querido imputar al Gobierno de este Estado la intercepción de la carta, siendo así que el mismo Flores la entregó a un amigo suyo, y que de las manos de este salió para publicarse. De todo se halla Flores bien informado; pero lleno de furia contra El Salvador por agravios que no ha recibido, y que no ignorando lo indispuesto que se halla Chatfield con motivo de las últimas desavenencias, ha querido provocarlo para que lleve adelante el bloqueo, divulgando la ridícula quimera de que en El Salvador se cometió el supuesto atentado. Con semejante artificio ha imaginado ver realizadas completamente sus miras. Dijimos supuesto atentado, porque sin incurrir en un grave desacierto podemos proponer esta cuestión ¿Pueden o no los gobiernos impedir los medios que un traidor público se atreva a emplear en control del sistema adoptado por ellos? [1] ¿Hasta dónde llega su deber de conservarse? Pero dejemos de un lado interceptación de que se han visto repetidos ejemplos en Francia, Norte-América y en la misma Costa Rica. Véanse los diarios de Santa Elena, el gabinete secreto de Saint Cloud y el impreso de D. Francisco González Cáceres publicado en julio o agosto de 48 [2] contra la multitud de interceptaciones hechas por la administración Castro, interceptaciones cuyas circunstancias son infinitamente más agravantes que la del caso actual; y no quedará la menor duda de que toda esa irritación manifestada contra los autores del hecho de que se trata, no provienen de sentimientos de pura moralidad, sino del borrón que ha caído sobre ese personaje fantástico y sus cómplices, por haberse puesto a la faz del mundo sus tenebrosas maquinaciones. Pero verificada la interceptación o la traición del amigo íntimo de Flores; ¿hubiera podido el órgano de un gobierno, sin faltar a sus deberes, prescindir de publicar por la prensa un documento, que denuncia al enemigo acérrimo del país? Es esa otra cuestión que proponemos al autor del remitido, o si se quiere, al Editor mismo del “Observador”. (Del Correo del Istmo) amazon.com/author/csarcaralv

 

[1] No faltarán quienes opinen por la afirmativa, aunque nosotros estamos por la negativa.

[2] 1848

Ver también

El Himno Nacional en Santa Tecla

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