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¿Qué tan morazanista es Bukele?

R.A.H

Cuando Hugo Chávez ordenó la exhumación y la reubicación de los restos del libertador Simón Bolívar en un nuevo mausoleo dentro de Caracas, lo hizo como una manera de demostrar que era un bolivariano de pura cepa. Ya antes de ese acontecimiento, había ordenado cambiar el nombre de Venezuela por República Bolivariana de Venezuela. Además, en sus discursos, desde que se lanzó a la lucha política en 1992 mencionaba a Bolívar con mucha frecuencia. El movimiento con el que llevó a cabo el golpe de Estado de 1992, lo denominó Movimiento Bolivariano Revolucionario 2000 (MBR-2000)

En el caso de Bukele, de manera un tanto sorpresiva, divulgó un video en el cual da a conocer que se han trasladado los restos del unionista centroamericano Francisco Morazán a un mausoleo en el centro histórico de San Salvador, para que sean protegidos para siempre. Pero a diferencia de Chávez, Bukele escasamente se ha referido a Morazán en su trayectoria política. La figura más mencionada ha sido Dios; le atribuye el éxito de sus políticas a puros milagros divinos, conversa con Dios, Dios le pide que haga esto o aquello.

A pesar de que no se pueda decir que Bukele ha demostrado ser morazanista, todo indica que hacia el futuro hará un giro con respecto a los héroes que utiliza para empujar sus objetivos e incluirá a Morazán en la cartera de personajes que usa para sus acciones políticas y comunicativas. No necesariamente porque de verdad se identifique con él, sino porque, en su pragmatismo, el uso de la figura de Morazán le puede dar buenos réditos políticos tanto en El Salvador; pero además en la región centroamericana.

Hasta ahora, Bukele ha demostrado que no se identifica con nadie que no sea él mismo. Tiene la idea que el pueblo salvadoreño lo considera su salvador, y que le jura lealtad pase lo que pase. Entonces él está para más: ser el mesías más allá de las fronteras patrias, por lo que dirige su mirada hacia Centroamérica. Bukele se sube en la figura de Morazán, retomará su sueño y así se agenciará ser la figura unionista del siglo XXI.

El ritual llevado a cabo por Bukele, la ceremonia del traslado de las cenizas de Morazán al centro histórico, ha sido cuestionado por historiadores como Cañas Dinarte, quien afirma que no hay restos de Morazán, por lo que no habría nada en ese mausoleo, solo un lugar de memoria. No obstante, para los objetivos de Bukele, ese cuestionamiento que se hace desde la historia podría silenciarse mediante el mercadeo del lugar. La apertura del lugar al público fue un rotundo éxito; lo que diga la historia podría quedar en el olvido, pues lo que tendrá vigencia es como se presenta la memoria. Más bien, cómo la presenta Bukele.

Hasta ahora, sin hacer propuestas de fondo para una integración o una unidad centroamericana, Bukele ya se ha colocado en la mente de muchos centroamericanos como el unionista del siglo XXI; pero para solidificar esa imagen, indudablemente, tendrá que hacer propuestas que vayan más allá del puro marketing de la memoria. De lo contrario, pasará a ser uno más de los presidentes centroamericanos que, en algún momento y producto de puros arrebatos, propusieron la unión centroamericana, pero terminaron sus gestiones con las manos vacías, arrinconados en sus pequeños estados.

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