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Ingleses en Centro América XVIII

Caralvá

Intimissimun

Ingleses insultan al Gobierno de El Salvador

Conducta del Cónsul Inglés

Imposición a Nicaragua por canal interoceánico: sufrir y callar

Gaceta de El Salvador en la República de Centro-América

San Salvador, agosto 30 de 1850

No nos entendemos

Ni será posible que no entendamos, mientras no haya más juicio y más nobleza de sentimientos. Sin otra razón, que la de haberse comprometido a seguir una política contraria a los intereses del país, se ha creído conveniente zaherir a los gobiernos que defiendes sus derechos. Mucho deben prometerse de su ilustración, y tal vez de nuestra ignorancia, cuando de tal manera se nos provoca a entrar en asuntos que no vienen al caso, o en cuestiones suscitadas ya muchas veces y resueltas. El respeto debido a Guatemala, el grande efecto y reconocimiento que profesamos a esa brillante sección de Centro América, algo de apatía, y sobre todo, la convicción de que irían entrando poco a poco en el rumbo que la naturaleza ha señalado, nos habían contenido hasta el presente, dentro de los límites de un estado meramente pasivo, pero se nos ha defraudado, se nos declara la guerra, y por muy inclinados que estemos a la par – Sois unos cobardes y unos traidores, se nos diría, si después de haber leído el nº 3º tomo 5º de la Gaceta de Guatemala, nos obstinemos en guardar silencio – Nicaragua se no a dicho, ha mandado delegaciones a Europa, ha hecho contratas de canalización, comprometiendo su territorio; ha entrado en pactos y convenios particulares con los Estados Unidos, y para todo esto no ha contado con los demás estados Centro América, al menos con Guatemala y Costa Rica; en tal caso ¿bajo qué principio de razón y de justicia se pretende, que estas repúblicas tomen parte en sus asuntos y salgan a la vez a defender y sostener las consecuencias de sus actos y de su propia y peculiar conducta?  “-Jamás ha pretendido Nicaragua que tome Guatemala parte en su propia y PECULIAR conducta, y aun no podemos concebir siquiera los motivos que haya habido para formar tal suposición, echándonos en cara sus PECULIARES ERRORES.

personas algunas nación intente injerirse en la política de otro,  cuando es mucho más fuerte, cuando es común la causa a entrambos, o cuando media entre ellos alguna conexión particular, bien pudiera creerse; pero que un Estado tan limitado como Nicaragua osara tener parte en la política de Guatemala, sin otro fundamento que el capricho, o para que a su turno ese Gobierno se sirviera tomar parte en la conducta peculiar del nuestro, no se haría creíble ni tal vez posible a personas alguna, que diera algún valor a los antecedentes y a los principios más sanos y comunes de la razón.  Cada Estado en el mismo hecho de ser independiente y soberano, debe tener su conducta peculiar a la que, a no haber alguna relación con la causa común a los demás Estados noes dado asociarse contra la voluntad del mismo, amenazando el atributo principal de su soberanía, Nicaragua, en fin, ni ha intentado jamás tener parte en la política y conducta peculiar del Gobierno de Guatemala, ni ha dado lugar a que este Gobierno lo intentara respecto de la suya. Si alguna vez ha hecho oír sus quejas contra el opresor, si ha exigido esto mismo de los demás Estados de Centro América no ha sido ciertamente con la mira de que se mezclen en su modo PECULIAR de conducirse, sino con la idea de que acudiesen a la defensa en el común peligro. Si por otra parte no se había creído indispensable la intervención de Guatemala en los demás asuntos, era por la firme convicción de su soberanía; la misma respectivamente, que Guatemala había tenido al constituirse en república, al recibir colonias en su seno y al formar otros proyectos de engrandecimiento.

Más la injusticia de la gaceta de Guatemala no conoce límites en las inculpaciones que dirige a este Gobierno; da por asentado, que los ultrajes hechos a Nicaragua por el gobierno inglés, son a consecuencias de sus actos y de su propia y peculiar conducta, Y LUEGO AÑADE: “Estas Repúblicas (Guatemala y Costa Rica) han “querido fomentar el comercio, procurándose buen crédito y relaciones exteriores, han tratado de arreglar o pagar su deuda exterior y no tener disputas desagradables con los agentes extranjero; han creído que era conveniente no singularizarse, sino seguir sus máximas y conducta de todas las naciones… Lejos estamos de callar y dar opinión en cuanto al fondo de semejantes cuestiones; pero si podemos decir que, en nuestro juicio, en los casos que han ocurrido, no se ha obrado con la Inglaterra y sus agentes, como nosotros hubiéremos deseado y obrado, atendiendo al bien e interés del país… Son muchas las consecuencias que pudiéramos sacar de estos principios, pero no es posible desconocer las siguientes, ya que salta a la vista del más ciego y prevenido. 1º El Gobierno de Nicaragua ha sido la causa de la invasión de S. Juan y de los ultrajes consiguientes, mientras que el de Inglaterra no ha hecho más que obrar en consecuencia. 2º Nuestro Gobierno ha sido culpable y el de la Gran Bretaña ha procedido con justicia. 3º A la Inglaterra le era permitido obrar como quisiera, a Nicaragua solo podía permitírsele SUFRIR Y CALLAR. 4º Cuando alguno de los Estados de Centro América o dos de ellos juntos, llegaran a ser tan fuertes, que pudieran insultar a Guatemala u ocupar alguno de sus puertos, no harían más que obrar en consecuencia, sin que fuera permitido otra cosa a Guatemala que SUFRIR Y CALLAR.

Si lo menos se hablara con esta franqueza, no haríamos mas que reírnos, más pretenderé amalgamar estos errores, con los principios de justicia, unir las consecuencias de una execrable tiranía con las máximas de la democracia, y mezclar las ideas de la edad media con las luces del siglo XIX, es lo que no puede concebirse ni menos tolerarse. Nicaragua como los demás Estados de Centro América ha cometido algunos yerros, como los demás Estados poco más poco menos, ha sufrido sus convulsiones, que la han acarreado, si se quiere, compromisos con el extranjero, siendo evidente, que casi todos los que tiene le han venido desde la federación entrando en parte con los demás Estados; pero ni estas dificultades ni otras mayores pudieran habernos conducido a la situación en que nos vemos respecto a la Inglaterra, si los agentes de esta respetable y poderosa nación hubieran observado otra conducta más noble, más generosa y simpática. Tendríamos en este caso las mismas relaciones con el gobierno inglés que con las demás naciones europeas, en el mismo grado y tal vez mayor, en razón a ser mayor el tráfico que ha mediado entre esa nación y Centro América desde la época de la independencia. ¡Quien sabe, si hubiera llegado el caso de ponernos todos bajo la protección británica, pasando en seguida a ser poco menos que una colonia suya! Si la conducta arrogante del Sr. Chatfield, ha obcecado a varios en Guatemala y Costa Rica ¿a cuantos no hubiera seducido una conducta noble y seductora? Todas las disputas se hubieran allanado, ganando en ellas por supuesto el sabio y poderoso gobierno de Gran Bretaña y todos estos Estados hubieran hecho acaso, aunque por diferente motivo, lo que hace en el día cierto partido de Guatemala y Costa Rica, besar la mano del más fuerte.

Pongamos a un lado las notas insultantes del cónsul británico y las diversas invasiones que han sufrido estos Estados, y no hubiera habido quien desplegara sus labios contra el gobierno inglés: habría sí, más bien, mucho que aplaudieran su conducta y se gozaran en su inmenso poderío ¿Y por qué, se nos dirá, no tienen Guatemala y Costa Rica los mismos motivos que los demás Estados para quejarse y producirse contra el gobierno inglés? Es un error de los mayores creer, que la conducta del Sr. Chatfield, esté apoyada en la opinión general de esos dos Estados. Conviene, por lo tanto, que digamos algo.  Tres son los partidos que actualmente existen en Guatemala: el LIBERAL, que por más abatido que se encuentre y por más que se haya intentado sofocarle, no deja de ser muy numeroso, el llamado CONSERVADOR y el partido medio que se deja arrastrar por el más fuerte, no empeñándose mucho en la cosa pública y huyendo casi siempre de lo que tenga conexión con la política; de estos tres partidos, solamente una parte del CONSERVADOR es adicta al cónsul Chatfield; y en lo tocante a Costa Rica, tres personas, cuatro cuando más, podrán pertenecerle; sin que sea nuestro ánimo decir cuanto pudiera decirse sobre el particular, por no excitar la indignación de aquellos mismos, a quienes compadecemos, tanto más, cuanto es mayor su ceguedad.

Hemos procurado examinar con alguna imparcialidad los Estados de Centroamérica, sin amar ni aborrecer a persona alguna, sin compromiso de partido, y eta es la observación que hemos sacado en limpio. Si hay engaño en esto, nos cabe la satisfacción de asegurar, que hemos caído en él, sin prevención alguna; más sino hay equivocación, como no la hay a nuestro juicio, evidentemente se concluye que hay tanta indiferencia entre la conducta del Sr. Chatfield y la aprobación de los centroamericanos, cuanto hay entre 40 (p.e.) y millón y medio de habitantes. Haya libertad de imprenta; cesen las persecuciones y se oirán miles de voces que confirmen al instante lo que estamos publicando. Déjense pues, de predicar moderación, lo que apenas buena fe puede tener oponiéndose a la justicia y a la causa común de Centro América. Y si aun se intenta convencernos de la utilidad del sufrimiento; dese principio por el buen ejemplo: no se lamenten contra El Salvador, Estado que nunca ha podido hacerles tanto daño, aun cuando fuera cierto lo que se le achaca, como el gobierno inglés a Centro América y principalmente a Nicaragua. ¡Extraña contradicción por cierto! No se consciente la más pequeña injuria; se levanta la voz hasta el cielo, aun por las imaginarias; se protesta, se exagera; se inventa para poder calumniar y después de todo esto; hay valor todavía para decir, no podemos dejar de sentir “sinceramente, que se continúe usando respecto de la Gran Bretaña….de una conducta y un lenguaje, que no encontrará ejemplo en ningún gobierno regular” Sed moderados: haced lo que os decimos y no lo que veis hacer.

Por lo que toca a las costumbres de los GOBIERNO REGULARES traigan a la vista los redactores de la Gaceta de Guatemala algunos periódicos de Europa, lean siquiera con algún cuidado el “Correo de ultramar” “La Crónica” y otros más comunes entre nosotros y observarán quejas y protestas más enérgicas y mas fuertes que las nuestras, en periódicos oficiales y en notas de gobierno bien organizado ¿Y que no harían esto si sufrieran tantos desprecios, como Centro América? Lo más particular es que no se escandalicen de la conducta del gobierno inglés y de la del Sr. Chatfield, a pesar de los procedimientos mas atroces, y vengan escandalizándose de la justa que profiere el ofendido; siendo en este punto mas ingleses que los ingleses mismos, muchos de los cuales han reconocido ya la justicia de nuestro gobierno y de la torpe osadía del Honorable Cónsul. No hay pues duda: sabemos sobre quienes deben recaer las palabras del artículo traducido de la Gaceta, que se complace esta de copiar, y que deberían haberse omitido por temor de que vinieran a caer sobre ellos mismo. “El tratado (CANALIZACION) contribuirá de un modo prodigioso a la civilización y adelantos de los ignorantes y semi-bárbaras regiones de Centro América” ¡Y cuál es el país o región que deba llamarse semi-bárbara? La que, a pesar de tener hombres ilustrados en su seno… no tenga constitución, ni seguridad, ni libertad, ni cámaras, ni consejeros. La que no tenga, en fin, otra ley que el capricho, ni otro poder, que el de la espada… (Del Correo del Istmo núm. 43) amazon.com/author/csarcaralv

 

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