Caralvá
Intimissimun
Gaceta del Salvador en la República de Centro-América
San Salvador, agosto 2 de 1850
LA GACETA
“Los pueblos son casi siempre culpables de los males que padecen, y como los salvajes, divinizan aquello que temen, desdeñan la virtud pacifica que los haría felices, e inciensan al poder que los agobian y al ingenio guerrero que los destruye” SEGUR
Parece que el Sr. Conde de Segur leía en 1827, la Gaceta que en 850[1]se poubulica en Guatemala; habría sí que advertirle, que no son los pueblos quienes en Guatemala divinizan aquello que temen e inciensa al militar que los destruye; sino una pequeña facción que se ha formado intereses opuestos a los del pueblo, y que careciendo de títulos legales para dominar preconiza la fuerza y la violencia como su principio constitutivo, y levanta el despotismo como su poder conservador.
Nada diríamos de lo que ocurre en Guatemala: – ya se vio que por mucho tiempo guardamos un profundo silencio sobre el choque que notábamos entre la generalidad que allá sufre, y los pocos que pretende dominarla; – ya se vio que por mucho tiempo hicimos, no pequeños esfuerzos por separar nuestra vista de aquel cuadro de iniquidad, y que aun aplaudimos en nuestras publicaciones, las mejoras materiales que entonces efectuaban las luces, el comercio, la industria y el espíritu del siglo; mejoras (se dicho de paso) que ahora se atribuyen los del monopolio del poder, sin considerar que hay ojos que ven que no les pertenecen, y que serían mayores y Guatemala estaría en un estado floreciente, bajo otro orden de cosas, que ese de exterminio que han logrado establecer; – mucho tiempo, repetimos, nos mostramos indiferentes a lo que ocurría en Guatemala, porque siempre hemos tenido por principio el no mezclarnos en las interioridades del otro Estado; pero no podemos callar más porque nos haríamos cómplices en la traición y el engaño – Se pretende desacreditar nuestra unión nacional, en que todo buen centroamericano funda sus esperanzas de orden, prosperidad y grandezas; se pretende dividir nuestros pueblos, sembrar en ellos la desconfianza, y soplar las humeantes cenizas de nuestras pasadas discordias; se pretende embarazar la portentosa obra de canalización del Istmo de Nicaragua por un miserable y rastrero espíritu de localismo; se provoca la guerra en Honduras y el desconocimiento de su legítimo gobernante para establecer gobiernos de hecho; se disputa al pueblo salvadoreño su soberanía y el derecho de elegir sus mandatarios; se desvirtúan las instituciones que nacen del corazón puro de la sociedad, y se ensalza el inmundo despotismo; se impone silencio a la virtud republicana, y solo se hacen resonar por la prensa las lúgubres y destempladas amenazas de los Nerones y Calígulas. ¿Y podremos callar nosotros? ¡oh no! Arrebataremos las máscaras a la hipocresía, y presentaremos su negra imagen a los pueblos para que la vean y conozcan.
Por mas que reflexionemos sobre el plan de conducta de la administración actual de Guatemala, ya en su política interior, ya en sus relaciones con los Estados de El Salvador, Honduras y Nicaragua; por más que nos esforzamos en seguir sus pasos, para descubrir los puntos de divergencia, y procurar una conciliación entre los intereses de los que allá dominan y los de los pueblos de Centro-América; no nos ha sido posible entrever la más leve analogía, porque tanto los medios como los fines se encuentran en diametral oposición. – Los del círculo de la administración de Guatemala, se proponen conservar el poder que ejerce, sin otro apoyo que el de la fuerza. – ¿Y para qué? – Para monopolizar el comercio de Izabal; para establecer con descaro el vergonzoso agiotaje con el crédito interior, para retraer a la generalidad, del comercio de añiles con este Estado, y del de ganado con Honduras y Nicaragua. – A este intento se promueven cuestiones para infundir desconfianzas, y aparentar inseguridad, y se colocan empleados a propósito de coadyuven. – En medio de este estado de violencia y de opresión, hemos visto las quejas que por la imprenta han publicado los que sufren sus tristes consecuencias, aún exponiéndose a la indignación del poder. – Por esto no se quieren Asambleas; por esto no se quieren elecciones; por esto no se quiere unión nacional; por esto en fin, no se quiere nada que no salga de sus interesados cálculos; la oscuridad y el aislamiento es el abrigo de la usurpación. – Mientras que por otra parte, los pueblos quieren el libre cambio de los productos de sus tierras, instituciones que garanticen su trabajo, y empleados íntegros que administren los caudales de la nación. – ¿Podrán conciliarse tan opuestas pretensiones?
Griten contra nosotros cuanto puedan la desesperación y el despecho de esos cuatro que juegan la suerte de la infeliz Guatemala como el Tigre con su presa; digan lo que quieran porque denunciamos su obra; nosotros, siempre manifestaremos, que el estado actual de cosas de Guatemala es un estado violento que no puede subsistir por mucho tiempo, porque los ánimos se cansan de una situación que no es suya, y tarde o temprano se esfuerza la naturaleza y el orden por recobrar su imperio, aniquilando tal vez para siempre los elementos de la frágil oposición. – Muy fácil habría sido conservarse sin leyes, sin poder que la emite, sin constitución, sin códigos; muy fácil les habría sido seguir fusilando sin juicio, confiscando a su antojo, decretando contribuciones sin cuenta ni razón y seguir en su sistema de persecuciones; muy fácil, decimos, les habría sido hacer esto mucho más en el estado de asilamiento en que se han colocado y que se esfuerzan en prolongar: pero en lo de adelante ya no puede ser así. Un mundo de acontecimientos se desploma sobre nuestro continente; los intereses, se uniformarán: entonces el yo que ahora hace prevalecer la administración de Guatemala, será el procomunal de todo Centro-América, porque la nación apenas será un individuo en el gran concurso de las naciones.
¡Abrid los ojos, vosotros que os mordéis de rabia al solo oír el nombre de libertad e instituciones! ¡Que! Vosotros que os reis de las leyes, y de las representaciones populares, vosotros que las consideráis como invención de la demagogia para dominar los pueblos y escatimar las fortunas ¿con qué derecho os arrogáis la facultad de condenar las opiniones y los hombres que se oponen a vuestra ortodogía? Si asaltáis el poder, ¿con qué derecho castigáis la usurpación? Si os tomáis la propiedad pública y particular, ¿con qué derecho castigáis el robo? Si el pensamiento es libre, si la conciencia no debe tener ninguna traba, ¿por qué pretendéis coartarlos violando los derechos mas sagrados del hombre?
Hombres ilusos con vuestro efímero poder, sabed que los derechos de la sociedad y que algún día ese pueblo que tenéis bajo vuestra planta, podrá sacudirse y levantar la frente cara a cara con vosotros entonces os pedirá cuenta de vuestra conducta ¿Qué le contestareis?
Vía Interoceánica
Extractamos dos cartas escritas por dos personas de alta categoría en Norte América
Conveniente es informarle, que se ha negociado con el Sr. Henry Bulwer un tratado, cuyo objeto es asegurar el canal de Nicaragua y la protección del Gobierno Británico y liberar a Centro América del dominio de cualquiera potencia extranjera. Si el tratado se ratificase, como indubitablemente lo será, confío en que asegurará el pasaje por el Istmo, y cualquiera otro practicable ya sea por ferrocarril o canal en los puntos de Tehuantepec, Panamá o cualquier otra parte. Espero y creo, que ese tratado quedará igualmente honroso para Gran Bretaña como para los Estados Unidos, especialmente cuanto pone a nuestra débil hermana república de Centro América a salvo de la agresión extranjera. Todas las más naciones que hayan de navegar por el canal tendrán que salir garantes d ela neutralidad de Centro-América. El Convenio es de no erigir o mantener fortificaciones algunas que dominen el canal, o en su vecindario; y de no ocupar, fortificar, colonizar, arrogarse o ejercer dominio alguno cualquiera sobre alguna parte de Nicaragua, Costa Rica, la Costa Moquito o Centro-América, ni hacer unos de alianzas o protección alguna para cualquiera de estos objetos.
Nunca se ha reconocido, y jamás se podrá reconocer la existencia de alguna pretensión de soberanía en el rey Mosquito. Por los términos del tratado, ninguna de las partes puede proteger para ocupar, ni ocupar para proteger. – U. Me informó de que se había hecho un tratado entre el Sr. Chatfield y Costa Rica, y ahora tengo el honor de anunciarle, que el Gobierno Británico lo ha aprobado, así como antes de ahora había dicho a U: que yo tenía razones para creer, que lo rechazaría. El ministro británico igualmente me ha dado una seguridad, de que el Gobierno Británico no conservaba designio alguno de establecer más protectorados en América.
La suerte de C.A. depende de la ratificación del tratado y de su ejecución, en conformidad de su espíritu.
Con benevolencia y conciliación de parte de Nicaragua, asistido de los buenos oficios de este gobierno, C, A. capaz, como lo es unide sostener la población de un gran imperio, unido en si mismo, y esforzándose con la mayor energía en el desarrollo de sus grandes recursos, debe contar el principio de una carrera de prosperidad sin igual, desde la fecha de su ratificación del tratado. – La conducta que ha observado el ministro E. G. Squier en la negociación del tratado con Nicaragua, objeto el más importante de si mismo, ha sido aprobado en el más alto grado por su gobierno; y la energía y celo que él manifestó en el servicio púiblico, junto con el estado de sus asuntos privados, lo hacen acreedor a la licencia que solicite.
2
Los pasos que la Gran Bretaña hay de tomar para salir de su posición, los ignoro: pero confío en que el gobierno de Nicaragua no precipitará demasiado los sucesos. Yo concibo que ahora, la cosa más grande e importante que hay que hacer es consumar aquella unión, de que tanto se ha hablado. Muchísimo depende de ella, y en mi humilde opinión, el tiempo, ahora, es el más favorable. EL tratado británico con Costa Rica ha sido echado al mar, y con él toda idea de protección británica. – Como las alas del Sr. Chatfiel han sido cortadas, Costa Rica no dejará de conocer sus verdaderos intereses, y que estos son idénticos con los de Nicaragua. – Un número de americanos, algunos de ellos capitalistas, están aquí destinados para ir a ese Estado. Es innecesario recomendarlos a la consideración de su Excelencia, del Gobierno y del pueblo nicaragüense. Algunos deben subir el río con el objeto de señalar el canal del río, para facilitar el pasaje de los vapores, que en la actualidad están de camino pare se país. Pienso que la línea estará en completa operación, como el 1º de agosto. (del Correo del Istmo nº 40) amazon.com/author/csarcaralv
[1] 1850

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