Luis Arnoldo Colato Hernández
Educador
Harry Trum, en 1947 y a través de la CIA, intervino Guatemala mediando el operador, Dr. John Cutler con el programa “Guatemala Projec”, para cometer uno de sus crímenes más infames contra su población más vulnerable: niñez de origen maya.
También contra militares, personas con demencia, presidiarios y prostitutas, un total de 1400 personas, entre los años 1947 a 1948.
Para ese momento los juicios de Núremberg se adelantaron, llevando a la comunidad internacional a establecer el denominado “Código Núremberg”, y la prohibición de cualquier tipo de experimentación no consensuada, en seres humanos.
Sigue vigente a la fecha, habiendo ahora su mandato sido ampliado al incluir materiales de origen humano, inerte o no.
Eso solo agrava lo hecho en Guatemala en 1947, que supuso horrores que aún ahora siguen activos.
El Dr. Cutler fue médico durante la guerra, tratando a la sífilis que padecieron sus militares, y sus secuelas, calculando los costes para el gobierno estadounidense.
Ello hizo considerar al cirujano general de los EU, Dr. Thomas Parran, buscar desarrollar protocolos más eficientes, para lo que ideó servirse de poblaciones “prescindibles” de terceros países, eligiendo a Guatemala, donde por intermedio de una revolución democrática derrocaron previamente a Jorge Ubico, tirano de turno y lacayo estadounidense, iniciándose la denominada “primavera democrática guatemalteca”, despreciada por EU.
Su nuevo presidente, don Juan José Arévalo, académico y socialista que impulsara la educación del país, el primer código de trabajo, y la emancipación de la mujer, fue descaradamente engañado por la administración Truman que le informo que aquel era un programa para dotar con vitaminas a la población, moviendo a la administración, y de acuerdo a todos los historiadores, a suponer que era de buena fe, favoreciendo su aplicación entre la población de origen maya, a quienes el Profesor Arévalo intentaba integrar.
Así el programa se inicia con huérfanos a los que se inocularon con muestras de treponema pallidum extraído de reclusos, dementes y militares, previamente infectados intencionalmente por los estadounidenses, a través de punción lumbar y oral.
Todo intento por parte del personal médico guatemalteco por denunciarlo, fue sistemáticamente silenciado bajo amenazas, que se cristalizaron cuando se ejecutó el golpe de estado contra el Dr. Arbenz, silenciando este crimen durante 65 años, cuando por accidente, la Dra. Susan Revervit, lo descubriera y expusiera.
A la fecha el único resarcimiento por aquello fue una llamada de Obama, de 5 minutos para disculparse con su homólogo, y ya.
A la postre, ambos médicos estadounidenses fueron también responsables de la infección de miles de personas de color en Alabama, a los que observaron mientras morían durante décadas, así como de inocular plutonio del proyecto Manhattan en población también de color de diferentes locaciones estadounidenses, que la gestión Clinton admitiera disculpándose públicamente, reconociendo que aquello fue un sistémico proyecto de experimentación con humanos sucinto a criterios raciales, que sigue sucediendo, no lo dudes, esperando que el tempo olvide y sin castigar a los responsables.
Todos en la cia, estadounidenses, miembros del gobierno.
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