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HACIA LA BÚSQUEDA DE LA PARTIDA DE NACIMIENTO DE LA LENGUA CASTELLANA

Eduardo Badía Serra,

Director de la Academia Salvadoreña de la Lengua

Decía Don José Vicente Moreno, en su discurso de ingreso a la Academia Salvadoreña de la Lengua, en julio de 1997, basándose en lo escrito por el padre José María Landarech, que hablar del nacimiento y desarrollo de la lengua castellana es hacer referencia a un largo proceso de la cultura forjada por el pueblo español.

La lengua actual es poseedora de un desarrollo literario-lingüístico, el cual nos presenta, como si fuese una cinta cinematográfica a colores, siglo por siglo, época por época, cuadro por cuadro, los rasgos que señalan las distintas tendencias políticas, económicas y sociales, que han tejido la compleja trama de la vida cultural del pueblo español, cuyo espíritu se remonta a las más excelsas alturas intelectuales, para llegar a la creación del Humanismo Hispano, digno de ser estudiado en el pensamiento de sus poetas, dramaturgos, novelistas y filósofos.

En el largo proceso de la creación y del desarrollo de la lengua castellana intervino la fusión de diversos lenguajes. Es aceptable, afirmaba don José Vicente recogiendo los documentos del padre Landarech, un esquema muy sintético como el siguiente:

1°) Entre los siglos VI-IV a. de S.J. invadieron la Península Ibérica, los celtas, los cuales se fusionaron con los iberos, conocidos por los romanos con el nombre de celtíberos.

2°) Anteriormente, los fenicios (S. XI a. de S.J.) y los griegos (S. VI al VI a. de S.J.) se establecieron en varios puntos de la costa de lo que hoy es España.

3°) Los cartagineses, (S. IV a. de S.J.) también se incorporaron a las mismas costas en donde estuvieron sus parientes raciales, los fenicios.

4°) Los romanos, (del 206 a. de S.J. al 409 d. de S.J.) vencieron a los cartagineses y se apoderaron de las costas de España.

5°) En el siglo V (409-711) la península es invadida por suevos, alanos, vándalos y visigodos. Pero con el tiempo, los bárbaros del Norte cedieron al influjo de la civilización romana.

6°) Los árabes invadieron la península (711-1492).

El apreciable profesor Landarech cita a Ramón Menéndez Pidal, quien en su obra El Idioma Español en sus Primeros Tiempos, se refiere a dos clases de documentos típicos, que prueban la concreción del nacimiento de la lengua castellana:

1) Los textos árabes de la época de dominación.

2) Los diplomas y las glosas de los siglos X  XI.

Para Moreno, lo que hay hoy en España fue parte integrante del vasto imperio romano. La desintegración de este impero provocó la aparición de varias naciones “actualmente clasificadas como neolatinas y cuyo lenguaje es el romance”, sostiene nuestro estimado académico. Así, la lengua latina culta fue utilizada por altos dignatarios y personas de refinada cultura. La lengua latina “vulgar”, sostiene, tomó rumbos lingüísticos diferentes, dando lugar a nuevas formas de lenguaje, cuya evolución fonológica, fonética y semántica ha generado cambios en el transcurso de varios siglos.

En la construcción del idioma castellano, continúa Moreno, hubo una hermosa  e importante herencia de los prosistas latinos. Cita a Varrón, gramático, filólogo e historiador, arqueólogo además, y también enciclopedista, quien fue el primero que señaló el puesto que debe ocupar el orador y el escritor al lado de los máximos dirigentes del Estado romano. También a los hermanos Tiberio y Cayo Graco; a Antonio, a finales del siglo II, elocuente romano que mereció el elogio del mismísimo Cicerón. Y por supuesto, a este, y a Virgilio, de quien hablaba el padre Ellacuría diciendo que ningún hombre culto debería haber dejado de leerlo y estudiarlo. Horacio, y Fedro también. Tantos que contribuyeron a escribir esa partida de nacimiento de nuestra lengua, la lengua castellana, la segunda más utilizada en el mundo, después del mandarín y no del inglés como se acostumbra a escuchar en ligeras afirmaciones. Y muchos otros entre los cuales no puede dejar de citarse a Séneca.

En su excelente discurso de ingreso, don José Vicente Moreno regala algunas conclusiones: La lengua castellana es un producto neto y nunca acabado del desarrollo cultural del pueblo español, quien conserva las esencias de la cultura grecorromana; el proceso de desarrollo de la lengua castellana refleja el desarrollo de la historia del pueblo español, (yo afirmo siempre que la cultura es un producto neto de la historia, al margen de las definiciones complicadas y a veces churriguerrescas con que se le suele definir); que, como todas las lenguas, la lengua castellana, o española, es una estructura, esto es, una forma perceptible para el entendimiento humano, así como un contenido, es decir, una comunicación cultural; que el medievo fue el período incubador que preparó la síntesis que aproximó el paso del latín a las lenguas romances; que la lengua castellana, en determinado momento, surgió romanceada, como producto de la dialectización de la lengua latina; y sobre todo, que el Códice de San Millán constituye la partida de nacimiento de esa lengua que a partir del siglo XIII es usada oficialmente como lengua española.

Rico el discurso de don José Vicente Moreno en esa oportunidad. La Academia Salvadoreña de la Lengua  debió sentirse orgullosa de recibir en su seno a tan ilustre persona. La lengua española es un hermoso legado que nos dejó ese proceso de unión de dos pueblos, y junto con nuestra propia cultura prehispánica, fundidas ambas en un precioso atanor, han dado al mundo una raza enorme e importante, el mestizaje, ese que ahora algunos, en su ignorancia y en sus ansias de poder y dominación, tratan de negar, o de sojuzgar.

Decía Unamuno que al escarbar en la lengua, y se refería a la nuestra, se encontrará ese sedimento de siglos de cultura que nos sostiene como pueblos. Y también decía este viejo especial y único, el del hombre de carne y hueso, el del sentimiento trágico de la vida, que:

“La sangre de mi espíritu es la lengua,

Y mi patria es allí donde resuene

Soberano su verbo, que no amengua

Su voz por mucho que ambos mundos llene”.

 

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