Un análisis comparativo de mortalidad entre los gobiernos de Sánchez Cerén y Bukele
David Alfaro
Se nos ha repetido hasta el cansancio que El Salvador vive su época más segura de la historia. Que los homicidios están en mínimos históricos. Que somos el ejemplo del mundo. Pero los datos oficiales de mortalidad cuentan una historia más compleja, y más incómoda, que la narrativa oficial.
Primero, los hechos:
Durante el gobierno de Salvador Sánchez Cerén (2014–2018), en un contexto de guerra de pandillas, enfrentamientos armados y una crisis de seguridad ampliamente documentada, fallecieron en el país por diversas causas 229,245 personas.
Durante el gobierno de Nayib Bukele (2019–2024, cinco años de datos disponibles), en el período que se presenta como «el más pacífico de la historia nacional», han fallecido 289,273 personas. Es decir: 60,028 muertes más que en todo el período de Sánchez Cerén, y con un año menos de datos registrados.
🔺Dato importante: el gobierno de Bukele declaró 4,230 muertes por COVID, una cifra de muy poco impacto en el total de muertes totales.
Estamos comparando 5 años del gobierno de Bukele contra 5 años de Sánchez Cerén, porque hasta ahí llegan los datos oficiales disponibles. El sexto año completo (2025) aún no está consolidado. Aun así, la diferencia es contundente.
¿Y qué dicen los porcentajes?
La tasa de mortalidad (el porcentaje de personas que fallecen respecto a la población total) no muestra la caída dramática que el relato oficial promete:
📉En 2019, cuando Bukele asumió el poder: 7.44%
📈En 2021, el punto más alto: 7.71%
📈En 2024, el dato más reciente: 7.47%
En otras palabras, el porcentaje de mortalidad en 2024 es prácticamente idéntico al que existía cuando Bukele llegó al poder. No hay una mejora sustancial a pesar del supuesto final de la guerra de las pandillas. La curva apenas se ha movido.
El contexto internacional:
El Salvador ocupa el puesto 104 en el ranking mundial de mortalidad, lo que lo coloca entre los países con mayor proporción de muertes respecto a su población. Este es un indicador estructural que no miente: refleja condiciones de salud pública, acceso a servicios médicos, envejecimiento poblacional, pobreza y, sí, también violencia.
¿Qué nos dice todo esto?
Nadie niega que los homicidios han bajado. Las cifras en esa categoría específica son reales y representan un alivio para muchas comunidades que vivían aterrorizadas. Eso merece reconocerse.
Pero una cosa es hablar de homicidios y otra es hablar de mortalidad total. Cuando más gente muere en términos absolutos bajo el gobierno «más seguro de la historia», surge una pregunta legítima: ¿qué está pasando con las otras causas de muerte? ¿Qué dicen los datos de mortalidad evitable, de acceso a salud, de condiciones de vida?
La seguridad de un país no se mide únicamente por la ausencia de balas. Se mide también por si la gente tiene acceso a un hospital, a medicamentos, a agua potable, a condiciones dignas de vida.
Los números están ahí. No gritan consignas. Solo cuentan.
Comparte si crees que los salvadoreños merecen un debate honesto basado en datos.
Fuente:
https://datosmacro.expansion.com/demografia/mortalidad/el-salvador
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