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«EN SANTIAGO DE MARÍA ME TOPÉ CON LA MISERIA»

Dos años de la Vida de Mons. Romero (1975-1976)
¿Años del Cambio?

Recuerdo esto, porque cuando se lo comenté a Monseñor, a los dos días teníamos reunión del clero, y le enseñé la hojita donde había copiado el resultado de la reflexión de los campesinos, le conté esto, y me dijo: y ¿por qué no les preguntamos a los sacerdotes hoy en la reunión?; y lo hicimos con los sacerdotes: les dimos la hojita ya con las preguntas, y les dijimos póngales el número y anónimo, déjennos la hojita ahí. Cuando vimos las respuestas de los sacerdotes, todos ponían lo primero “tener tierra propia”, segundo, “tener una buena casa”, tercero, “tener una buena educación”, y los valores familiares y comunitarios, el valor de la familia y el valor de la colaboración y de la ayuda mutua lo ponían entre los últimos lugares de las nueve cosas.

Cuando vio Monseñor las respuestas me hizo el comentario: “Parece mentira, los campesinos son más cristianos que los sacerdotes”.

ZACARÍAS: Son detalles… del cambio que se iba operando en él”.133

Los sacerdotes tendríamos que hablar con la sencillez de los campesinos

Para finalizar este apartado ponemos estos testimonios personales de los que estuvimos a su alrededor, muy cerca de él, y tuvimos la suerte de observar estos cambios en Monseñor, como signos del comienzo de su transformación o conversión:

“JUAN: Él siempre pensaba en un primer tiempo de los campesinos de una manera, y poco después de conocerlos mejor por sus pláticas con ellos, pensó de otra. Un día le oí decir: “Yo siempre creí y siempre sostuve que para permitir que un campesino hablara en público era necesario una gran preparación; y siempre dije que primero tiene que llenarse él; pero oyéndoles a estos campesinos, uno no puede dudar de que es Dios el que habla por ellos; hay que ver con qué propiedad y con qué sencillez se hacen entender, yo creo que nosotros, los sacerdotes, tendríamos que aprender a hablar con esa sencillez.

ZACARÍAS: Los comentarios que hacía, todos eran de alabanza para estos humildes campesinos. En un principio, tenía sus dudas si estábamos haciendo política y guerrilleros del centro; después, al final, acababa poniéndonos de ejemplo diciendo a sus sacerdotes: “Manden gente al centro, que por ahí va la pastoral, que son verdaderos catequistas que animan las comunidades, que son los que mejor van a ayudar a los párrocos a hacer cristianos a la gente”.

Se va viendo siempre el cambio: desde un temor tan grande que tenía y de las acusaciones serias que nos hacía, hasta el final que nos ponía de ejemplo e invitaba a las parroquias a aprovechar el servicio que ofrecía el centro para formar esos laicos que necesitaba la pastoral diocesana.

Todo esto lo iba viendo y aprendiendo en el contacto que, sobre todo, tuvo con los campesinos, catequistas o delegados de las parroquias de Jiquilisco, de Ciudad Barrios y Jucuarán, entre otras, que eran las que más catequistas o delegados tenían y mejor se les daba seguimiento. Fueron una vez más los campesinos y su trabajo o práxis en las comunidades, los que le iban haciendo cambiar, de tal manera, que al final no solo aceptaba la pastoral que al principio rechazaba o ponía en duda, sino que también quería imponerla a todas las parroquias de la diócesis, deseando que la pastoral fuera por ahí: formación de los laicos, con esa formación que él en un principio había puesto en duda”.134

“Los campesinos desean ser evangelizados, los ricos… no”

No solo los pobres eran evangelizadores y verdaderos apóstoles en sus comunidades, sino que tenían una gran hambre de Dios y de saber y conocer la fe y la Palabra de Dios, por eso no escatimaban tiempo para asistir a los cursos y a las reuniones de formación y así ir reflexionando cada vez más profundamente su fe, su compromiso y su vida cristiana. Esto era un signo de la predilección y presencia de Dios en ellos. Por el contrario, los ricos…:

“JUAN: Hubo en ese tiempo, debió ser como en junio o julio, hubo en Santiago de María una reunión muy interesante de Cáritas, fue en casa de Dn. Prudencio Llach.

EUGENIO: ¿Fue en el 76?

JUAN: Sí. En el 76. Fue una reunión de Cáritas; (Dn. Prudencio Llach era uno de los grandes cafetaleros del país); él era el presidente de Cáritas diocesana, entonces en su casa fue la reunión; la reunión tenía un objetivo, era tratar de hacer de Cáritas no solo una asistencia material, sino un instrumento de promoción para el campesino; que al mismo tiempo que recibían una ayuda material de alimentos, recibieran una ayuda también de promoción, de capacitación para ir superando su situación.

Recuerdo que toda la reunión, una hora y media, estuvimos platicando sobre ese tema; y al final de la hora y media, el presidente de Cáritas, Dn. Prudencio, salió con una pregunta-afirmación: O sea, que lo que Uds. quieren es que Cáritas no solamente dé comida sino que dé algo más. Llevábamos hora y media hablando de esto y no había comprendido del todo, eso que era uno de los pro-hombres, intelectualmente bien preparados.

Y entonces recuerdo que al salir de la reunión, Mons. Romero me hizo este comentario: “También estos necesitan ser evangelizados”. “Sí, Monseñor, ciertamente necesitan ser evangelizados, pero hay una gran dificultad”, le dije; y él me dijo: “Sí, ya sé: que los campesinos están deseando ser evangelizados y estos (los ricos) no quieren ser evangelizados”.

ZACARÍAS: Esa frase supone mucho en el proceso de él, porque me acuerdo que, quizás en los primeros meses, y después algunas veces decía de los ricos frases más o menos como estas: “No hay que despreciar o hablar mal de los ricos, los ricos son los que nos están ayudando y nos han ayudado a hacer las iglesias, entonces no hay que despreciarlos o hablar mal de ellos, pues también son hijos de Dios”.

JUAN: E incluso decía: “Son buenos cristianos, tendrán sus criterios, pero son buenos cristianos”. Esto era al principio, después dice: “tienen que ser evangelizados, pero no quieren”.

ZACARÍAS: Hasta en ese concepto de los ricos iba poniéndose un poco más a tono con la realidad. Son frases que suponen un cambio bastante interesante”.135

3.- MONS. ROMERO Y LA “OPCIÓN POR LOS POBRES”

No cabe duda que después de estos testimonios y anécdotas que hemos recordado de la vida de Mons. Romero en Santiago de María, podemos afirmar que hubo una relación muy íntima entre Mons. Romero y los pobres y campesinos, una relación que fue transformadora para él: un amor y un aprecio muy grandes por ellos, reconociendo sus deficiencias y limitaciones pero también valorando, en toda su realidad existencial, sus dones y cualidades positivas; hasta intentó defenderlos y ayudarlos en sus problemas como hemos visto y volveremos a ver más tarde.

Por otra parte, los campesinos le dieron y compartieron con él todo lo que ellos tenían: su pobreza, sus miserias, pero, sobre todo, su fe, su solidaridad, sus ideales y sus luchas; todo. Ellos le ayudaron a cambiar: le hicieron ver y juzgar las cosas de distinta manera. Y Monseñor aceptó esta oferta de los pobres, puesto que le donaban todo lo que ellos poseían.

Entonces, podríamos preguntarnos: ¿Se dio una verdadera “opción por los pobres” en la vida de Mons. Romero? ¿Cuándo? Es irrefutable que Monseñor optó por los pobres; en los últimos años de su vida, sobre todo en San Salvador, hay pruebas evidentísimas y acciones directas que manifiestan esa opción. Pero, ¿cuándo comienza esta opción? ¿Qué implicaciones trajo consigo esta opción?

Si queremos estudiar aquí este tema es porque lo creemos muy importante para dar una visión más completa y real de esta relación de Mons. Romero y los pobres.

Primeramente, vamos a recordar unos simples datos históricos de los 30 últimos años de la reflexión teológica sobre este tema. Después, una breve noción de qué se entiende por “opción por los pobres” y sus consecuencias vitales o espirituales en el optante; de esta manera comprenderemos mejor la situación en que se encontraba Mons. Romero al comenzar a andar por este camino evangélico.136

3.1.- Un poco de historia: de la “Iglesia de los pobres”, a la “opción por los pobres”

Hay una larga y profunda reflexión teológica sobre estos temas: de los pobres, pobreza e Iglesia, entre los teólogos de estos últimos 30 años.137 Creo que una breve síntesis histórica nos aclarará un poco más este tema importante para llegar a comprender la “opción por los pobres” que creemos fue vital en Mons. Romero.

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