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jueves , 19 octubre 2017
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El Salvador: el fin de la globalización en países dependientes y baja productividad

Pedro Ticas

2) Reducción de las posibilidades de crecimiento económico nacional 

En este segundo punto, stuff conviene detenerse un poco debido a la relación imperativa entre “abaratamiento de la fuerza de trabajo, nurse crecimiento económico y lo que denomino el fin de la globalización”.  El abaratamiento de la fuerza de trabajo produce, sin duda alguna, la reducción o disminución del crecimiento económico. Ninguna sociedad crece sin la intervención de la fuerza de trabajo, la cual, en definitiva, es la única que genera riqueza en las múltiples expresiones de la vida humana.  En ese tenor, desde la década de los 70, algunos grandes capitales individuales han sostenido que la inversión externa en este país debe orientarse a complacer los requerimientos macroeconómicos con menoscabo de lo que realmente se produce a través de lo Micro, las cuales constituyen la mayor  fuente de empleo que sólo en 1999  ya sumaban más de 144,000 microempresas generando trabajo para más de 621,307 personas.5 Ciertamente, lo Micro no contrapone lo Macro, por el contrario, deben articularse en un modelo económicamente flexible y socialmente inclusivo y multidimensional. Sin duda, el histórico estancamiento, deterioro e improductividad del país ha producido enormes beneficios predominantemente a grandes capitales dejando sin oportunidad de mercado productivo y mercantil a los que realmente han dinamizado, activado y asumido la carga tributaria, laboral y de sobrevivencia del grueso de la población. Aunado a ello, el fenómeno EMIGRATORIO ha sido extremadamente favorable para la reducción de la masa laboral, el empleo, el salario y finalmente, el usufructo comercial de servicios de compañías que no necesariamente han traducido dichos servicios en BIENES DE USO para los individuos. 

Pero por otra parte, como fugaces luces de logro económico, emergen algunos datos aislados, pero circunstancialmente representativos.  Según el Ministerio de Economía6  en 2012 las exportaciones pasaron de 4,355.39 a 4,882.55 millones de dólares sobre todo en el sector maquilero7  que alcanzó los 1, 054,6 millones, substituyendo con ello las exportaciones tradicionales de café, camarón y azúcar. En el mismo orden entre junio de 2012 y abril de 2013 figura el aumento de exportaciones del país a 4,911 millones de dólares8.  A simple vista, todo indicaría que el modelo económico sustentado en exportación resulta una de las mejores apuestas del país. Pero entonces, ¿qué sucede con los salarios y bajo nivel de vida, con el creciente déficit público y el permanente aumento de la deuda?, ¿realmente constituye la falta de inversión el verdadero problema del decrecimiento económico?, ¿inversión de Qué, De Quién y En Qué?. Todo indica que se trata de una política económica que en pleno siglo XXI no logra  articular ideas ni un sistema. Vive, produce y se reproduce tal como sucede en casi todas las esferas de su vida: desde lo concreto porque la construcción de lo abstracto, complejo y holístico le resulta disociativo, es decir, ¿acaso nos enfrentamos a un modelo económico disociativo por confusión o por inducción?. Un ejemplo sencillo de dicha ambigüedad se expresa en la clasificación de las mismas empresas  establecida a partir del número de empleos, esto es, de la fuerza de trabajo incorporada, independientemente de la función y participación en el proceso de producción o de trabajo, en el volumen del capital constante y de las formas de participación que obtienen en el proceso global de la producción material en el país, entre otras cosas.

Pero el problema real no se expresa únicamente en las variaciones conceptuales de la clasificación de las empresas en cualquiera de sus tipos, formas y orientación económica, a esto debe agregarse la ausencia de correlaciones conceptuales y económicas históricas que no han permitido avances significativos hacia la equidad entre producción y mercado para el grueso de las micro, pequeñas y medianas empresas. Sin duda que el crecimiento económico no puede constituirse sobre la realidad históricamente excluyente de algunos grandes capitales sobre micro y pequeñas economías individuales o familiares, en tal sentido, resulta imperativo la relaboración y reconstrucción  de las condiciones jurídicas, políticas, sociales, culturales y educativas que hagan posible la existencia de un modelo económico sustentado en la exportación, ésta es en síntesis, la labor del estado, generar y propiciar esas condiciones.

En síntesis, tal como he señalado desde 199410 , en contraposición a la reducción del crecimiento, la reorganización económica del país requiere entre otros, del cumplimiento de 3 dinámicas: 1) Fortalecimiento y ampliación de microsistemas productivos y comerciales, 2) Intervínculos socioculturales y productivos entre los microsistemas y 3) Autonomías regionales unidas por la interdependencia técnica, tecnológica y comercial 11, con ello, el sistema económico estará sostenido en la misma territorialidad que implica intervínculos con la administración publica, la población y la capitalización (capital constante y variable) del pequeño territorio llamado Municipio y desde luego, la reducción del déficit público, el mejoramiento de las condiciones de vida de la población y la reorganización económica holística del país, esto es, a partir de la microunidad de la producción material e intelectual.

El fin de la globalización en países dependientes

Contrariamente a las pretensiones de globalizar de manera unidireccional el mundo que los países industrializados se han dado a la tarea de divulgar, ofrecer y prometer, ahora, después de las revelaciones hechas por las mismas realidades históricas de todos los países, el concepto de “globalización” ha adquirido nuevas figuras y configuraciones, particularmente porque en pleno siglo XXI la pobreza ha aumentado, el hambre se ha expandido y el desequilibrio e iniquidades en el mundo se pone más al descubierto.  La globalización que no es otra cosa que la Nueva Distribución Internacional del Trabajo establecida desde la Segunda Posguerra Mundial, ahora se presenta ampliada y modificada. Las pretensiones iniciales de gran cantidad de organismos internacionales que pronosticaban para este siglo mayor crecimiento económico de los más pobres, ha sido un fiasco ambulatorio de la retórica. Esos mismos organismos aceptan el fracaso de políticas económicas impuestas por la lógica del capital globalizado. Una de esos fracasos se halla en la sobreproducción acumulada por lo países ricos que han hecho más ricos a un número menor de individuos y más pobres a un número mayor de personas y países que ya eran pobres.

El modelo de globalización que inició con la centralización y concentración de más riqueza en pocos países, ahora ha sido forzado a rediseñar su modelo regionalizando la llamada “integración de los países” particularizando sus reglas y mecanismos. Fracasos ecológicos, explotación irracional de los recursos naturales, improductividad, saturación del mercado, desatinadas recomendaciones del FMI12, inoperantes políticas del BID y  un sinfín de recetas económicas aplicadas a los países pobres, ponen en evidencia los desaciertos de algunos organismos  internacionales prestamistas, y desde luego, la enloquecida decisión de globalizar el mundo en medio de verdades históricas a las que han sometido a los pobres: el hambre, la miseria, la improductividad, el rezago y la vida  infrahumano.  Según datos de uno de estos organismos –de tantos que existen y que no solucionan mayor cosa- los diez países más competitivos del mundo continúan siendo Suiza (mano de obra altamente calificada), Singapur (comercio), Finlandia (economía industrializada con economía de mercado), Alemania (PIB  asciende a más de dos billones de euros), Estados Unidos (comercio de productos y servicios innovadores), Suecia (finanzas públicas saneadas), Hong Kong (economía más libre -libertad comercial y financiera), Japón (recuperación de las exportaciones y crecimiento de tasa anual de 2.6%) y Reino Unido (confianza entre pequeñas y medianas empresas que generan alza del gasto del consumidor)13. Lo interesante de esos datos consiste en identificar que las mismas premisas que ahora colocan a esos países en primeros lugares, son las mismas recetas destinadas a países dependientes y pobres que lejos de crecer, han mermado su desarrollo y profundizado su pobreza. Entonces, ¿por qué la brecha entre pobres y ricos es más grande que hace 50 años?, ¿Será que ahora se conoce y se sabe mucho más sobre la pobreza?, ¿Será que acaso el verdadero aporte obligado de la globalización consiste en mostrar al mundo sus propias inequidades? Quizás una de las respuestas implique admitir que la globalización ha impactado sobremanera en sociedades predominantemente rezagadas, improductivas y de hiperconsumo de mercancías de volatilidad tecnológica que no representan soluciones a las necesidades primarias de sobrevivencia. Posiblemente la respuesta pueda encontrarse en el análisis de sus particularidades históricas, culturales, educativas y el proceso mismo de sus formaciones sociales.  Ciertamente, los países industrializados no previeron que este nuevo tipo de globalización terminaría mostrando al mundo las injustas inequidades y brechas entre el llamado “desarrollo occidental” y el submundo de sobrevivencia humana al cual se hallan reducidos los países dependientes.

Pero el asunto del posible fin de la globalización no se relaciona con elementos teóricos, hipotéticos y aunque algunas esferas y áreas de la producción material occidental continúan impactando a los países dependientes, lo cierto es que su dependencia les está conduciendo a la insostenibilidad de sus propias ilusiones y fantasías de pertenecer al mundo globalizado a la usanza occidental. Bajo poder adquisitivo, salarios, improductividad, desempleo, reducción de servicios públicos, importaciones, endeudamiento, déficit público y déficit fiscal están plenamente asociados al incremento de la violencia, circulación de capital monetario fácil, desnutrición, hambre, enfermedad y vulnerabilidad social. Dichas condiciones, tienen su propia e inicua historia que la globalización no ha podido transformar.

Los 10 indicadores del probable fin de la globalización

Sin lugar a dudas, los elementos señalados anteriormente se hacen acompañar de innumerables causas. En simples términos podríamos decir que esos elementos, bajo el modelo actual de aplicar la globalización a las sociedades pobres parecen irreversiblemente superables y que dicha irreversibilidad ha sido mostrada objetivadamente desde las mismas realidades. 500 años de historia de los países pobres no han sido de su propia historia, sino, de la historia de los otros, del dominante sobre el dominado, del esclavista sobre el esclavo. Así las cosas, el epilogo de la pobreza no puede expresarse irrespetuosamente en simples modelos globalizados que nuevamente construyen modalidades de la esclavitud.  En simples términos, podemos mencionar los 10 indicadores en cuestión: 1) aniquilamiento del aparato productivo histórico, 2) falta de generación de empleo, 3) marginación de la pequeña producción manufacturera- no maquiladora, 4) falta de acceso al mercado para pequeños productores, 5) rompimiento de microproducciones manufactureras (no maquiladoras), 6) políticas económicas antiinflacionarias basadas en control de salarios abaratando el valor del trabajo, así como destruyendo empresas productivas, 7) dolarizaciones en países mercado de grandes capitales, 8) políticas económicas de exportación, 9)pérdida de la calidad de los productos alimenticios y suntuarios y 10) sobrevaloración a la política de exportación sin desarrollo del mercado local.

Al respecto, en un intento de abstraer una concreción, a reserva de abordar cada uno de los indicadores con mayor especificidad en un próximo trabajo, podemos anticipar que la globalización ha sido incapaz de generar empleo y poder adquisitivo en la economía familiar y doméstica, por el contrario, el creciente préstamo para el endeudamiento de la clase media y las facilidades generadas por la globalización para que eso suceda, ha subsumido con más violencia las posibilidades de sobrevivencia de los pobres. Si bien, el mercado se ha abarrotado de miles de mercancías hipotéticamente accesibles para el consumidor, lo cierto es que su tiempo de durabilidad se acorta y por tanto, las mismas mercancías son consumidas con más frecuencia, aumentando con ello el valor real de su precio de producción.

5. ANEP, FUNDES, FUNDAPYME, Desafíos y oportunidades de las PYME salvadoreñas, construyendo una agenda de desarrollo, 2002. Pág. 20

5. ANEP, FUNDES, FUNDAPYME, Desafíos y oportunidades de las PYME salvadoreñas, construyendo una agenda de desarrollo, 2002. Pág. 20

6. Trujillo, Daniel, El Salvador logra las mayores exportaciones de toda su historia,   www.transparenciaactiva.gob.sv, 14 de enero de 2013.

7. Según www.lapagina.com.sv, Economía resalta crecimiento en las exportaciones, 21 de junio de 2013

8.  Ibídem, Óp. Cit.

9. ANEP, FUNDES, FUNDAPYME, Desafíos y oportunidades de las PYME salvadoreñas, construyendo una agenda de desarrollo, 2002. Pág. 20

10. Ticas, Pedro, Economía y medioambiente en Centroamérica, Ed. Praxis, México, 1994. Pág.89

11. Ticas, Pedro, Educación y Política agrícola: el modelo de la microunidad productiva, Co-Latino, jueves 14 de septiembre de 2008. Pág. 13

12.  Para mayor detalle, Véase, Ticas, Pedro, Las nuevas pero anacrónicas e improcedentes recomendaciones económicas del Fondo Monetario Internacional y el valor del dinero, Co-Latino, jueves 25 de agosto de 2011, El Salvador, pág. 23

13.  Foro Económico Mundial, Informe de competitividad Global 2013-2014, octubre de 2013. http://www.weforum.org/issues/global-competitiveness

 

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