Óscar Miguel Marroquín
periodista
Imaginemos a un Dios dando su consentimiento para que las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) arrojen cientos de toneladas de explosivos sobre una parte de la población palestina, concretamente sobre Gaza; el resultado sería cuerpos desmembrados por doquier, mujeres con el abdomen abierto a medio parir, niños mutilados que miran al cielo con una expresión de incredulidad, como desafiando a Dios; ancianos recogiendo pedazos de carne humana entre edificios y casas destruidas. Esta escena de puro horror no es fruto de la imaginación, es la realidad que actualmente experimenta el pueblo palestino.
Mientras tanto, el sionismo cristiano avanza no solo en Brasil y Guatemala, sino también en Argentina, El Salvador, Honduras y otros países de la región; la iglesia neo pentecostal que proviene de Estados Unidos, y que en su momento fue un proyecto contrainsurgente, ha sido ahora infiltrada por el sionismo con el fin de que la limpieza étnica que realiza Israel con el respaldo del presidente Donald Trump, no se incruste en la mente de los feligreses. En relación con esta limpieza, el historiador judío Ilan Pappe afirma que «la limpieza étnica de Palestina debe quedar grabada en nuestra memoria y conciencia colectiva como un crimen contra la humanidad».
Palestina y otros países de Oriente Medio son parte del proyecto del Gran Israel; es decir, el sionismo extiende ahora sus tentáculos militares hacia naciones como Siria, Irak y Líbano para apoderarse de sus territorios. Hay un aspecto que merece ser destacado: este aspecto es el religioso, ya que Israel utiliza el Antiguo Testamento a su favor para justificar sus acciones coloniales. Israel sostiene que, bíblicamente, todos los territorios ocupados son parte de la tierra prometida por Dios; bajo esta falsedad bíblica, Israel ha conseguido que naciones como Guatemala califiquen al movimiento guerrillero Hezbolá (Partido de Dios) como terrorista, el objetivo de los guerrilleros es defender el territorio libanés.
Por otro lado, Guatemala es el país centroamericano que tiene más de 40 mil iglesias evangélicas o cristianas y, además, fue el segundo país después de los Estados Unidos en trasladar su embajada a Jerusalén, naturalmente con el consentimiento de todas esas iglesias que ahora están alineadas con el sionismo cristiano. En términos militares, Israel brindó apoyo a las fuerzas armadas de Guatemala que, a inicios de 1960, combatían a la guerrilla y posteriormente, las cuatro fuerzas guerrilleras formaron la Unidad Revolucionaria Nacional Guatemalteca (URNG).
Por otra parte, el sionismo cristiano ha mantenido durante muchas décadas una gran influencia en más de 60 mil iglesias evangélicas brasileñas, algunas de las más conocidas son, la Iglesia Universal del Reino de Dios (IURD), la Assembleia de Deus, la Igreja Renascer em Cristo y Sara Nossa Terra (los nombres de las últimas tres están escritos en portugués). Cabe señalar que el sionismo ha logrado avances políticos significativos en Brasil, por ejemplo, ha reclutado pastores de estas iglesias para que participen como candidatos de la legislación brasileña; hasta ahora, ya hay legisladores evangélicos que defienden intereses israelíes. Durante las elecciones de 2018, el ultraderechista Jair Bolsonaro fue respaldado por los evangélicos brasileños, ondeando banderas de Israel; este millonario logró llegar a la presidencia con el respaldo sionista. Al igual que en Guatemala, Brasil también trasladó su embajada a Jerusalén, favoreciendo la política colonial sionista.
Es importante resaltar que detrás de todo esto, los seguidores de estas iglesias se han convertido en simples instrumentos del proyecto sionista, ya que como hemos podido observar, los verdaderos intereses del sionismo no son exclusivamente religiosos, como se hace creer; en realidad, sus intereses son políticos, económicos y militares, que, a decir verdad, no tienen absolutamente nada que ver con el nuevo o el viejo testamento.
El Salvador no escapa de las garras del sionismo cristiano; existe una iglesia que se llama Iglesia Tabernáculo Bíblico Bautista «Amigos de Israel», que en ocasiones coloca la bandera de Israel en su salón de predicación y utiliza símbolos israelíes como la estrella de David o la Menorá; su fundador, Edgar López Bertrand, fundamenta toda su creencia en el Antiguo Testamento. A pesar de que en El Salvador hay un alto índice de déficit habitacional, los Amigos de Israel poseen más de quinientas «iglesias» en todo el país (muchas de las cuales son en realidad casas arrendadas).
El imaginario bíblico de que Israel es la tierra prometida de Dios está funcionando como una gran mentira en casi toda América Latina, dado que hay una alta tasa de personas que han abandonado la iglesia católica y han optado por el modelo religioso neo pentecostal, que es, por supuesto, mucho más conservador que la iglesia católica. Además, los neo pentecostales hacen mucho más énfasis en la creencia de que Israel está en el centro del espíritu y designios de Dios.

En conclusión, los palestinos no están muriendo bajo las bombas por mandato de Dios, ni porque esté escrito en la Biblia o en el Antiguo Testamento; los palestinos y otros pueblos están muriendo desmembrados intencionalmente por Israel con el fin de avanzar rápidamente en el proyecto neocolonial del Gran Israel, un proyecto que atrae mucho interés del gran capital de Estados Unidos y de algunos países europeos, quienes desean apropiarse de los recursos naturales como el petróleo y el gas natural; además, muchos de estos magnates tienen en mente planes millonarios para construir enormes complejos turísticos, industriales y de viviendas. Este año, Jared Kushner, el yerno de Donald Trump, presentó un escandaloso proyecto de inversión en la Franja de Gaza.
No hay duda que, el sionismo cristiano es una verdadera amenaza para toda la humanidad, pero más específicamente para América Latina, pues más temprano que tarde podrían argumentar que en la biblia aparece el continente americano como tierra prometida de Dios. No hay que olvidar que en Argentina existe la mayor comunidad sionista de toda la región. Por si fuera poco, los sionistas contribuyeron con el asesinato de unos 200 mil integrantes del pueblo Maya en Guatemala.
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