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EL HOMBRE Y LA NATURALEZA

 

EL PORTAL DE LA ACADEMIA SALVADOREÑA DE LA LENGUA

 

 

 

Por Eduardo Badía Serra,

Miembro de la Academia Salvadoreña de la Lengua.

 

El hombre, ante la realidad del universo, es un ser infinitamente pequeño, un ser insignificante, un punto infinitesimal dentro del espacio y del tiempo. Hubo intentos, pretendidamente iluministas, digamos, que lo hicieron ver como el centro del universo, en un antropocentrismo desmedido. Pero cuando efectivamente llegó el momento de hacerse cargo de su realidad, reconoció entonces su pequeñez. Algo similar sucedió con la Tierra, y no dudo que en algún momento sucederá con el Sol. El universo es un misterio insondable ante el cual todas las formas del conocimiento se han rendido y humillado, y hablo aquí del mito, de la leyenda, de la religión, de la filosofía, e incluso de la ciencia, que se detiene, esta, y no puede penetrar en su explicación cuando se encuentra con las Constantes de Planck.

 

Veamos algunos misterios universales que nos siguen extrañando, hoy que estamos en la época post-tecnológica de las realidades virtuales, que cree que todo está en sus manos.

 

¿Sabe usted lo que existe, lo que contiene el universo visible, lo que hay en el universo visible? Veamos:

Un átomo por cada metro cúbico.

Una Tierra por cada diez años luz al cubo, (10 años luz)3.

Una estrella por cada mil años luz al cubo, (1000 años luz)3.

Una galaxia por cada diez millones de años luz al cubo, (107 años luz)3.

Un universo por cada diez mil millones de años luz al cubo, (1010 años luz)3.

 

Luego, si el universo visible es el universo total, en el universo total hay:

Un universo.

Mil millones de galaxias.

Mil millones de millones de millones de estrellas.

 

¿Cabe lo anterior dentro de nuestra comprensión humana? Definitivamente, la respuesta es ¡no! Reconozcamos entonces la insignificancia del hombre ante esa realidad magnífica.

 

Nosotros, en nuestra cotidianidad, somos muy dados para hablar, con una simpleza muy alta, del metro, del kilogramo, de la temperatura y del tiempo. Claro, ello es muy comprensible dado que estas cuatro son las bases fundamentales de la realidad. Pero, ¿Sabemos lo que ellas son? Digámoslo:

 

El segundo, base de medición del tiempo, es “la duración de 9,192,631,770 períodos de la radiación correspondiente a la transición entre dos niveles hiperfinos, (de energía más baja), de estructura del estado fundamental del átomo de Cesio 133”.

 

Un metro es “la longitud del trayecto que la luz recorre en el vacío en 1/999,792,458 segundo”.

Un kilogramo es “la masa del kilogramo prototipo internacional conservado en la sede del BIPM en París”.

El Kelvin es “la fracción 1/273.16 de la temperatura termodinámica, (o absoluta), del punto triple del agua, (273.16 K)”.

 

De nuevo, ¿Entra lo anterior dentro de los límites de nuestra comprensión humana? Yo pensaría que, de nuevo, ¡no!

 

Un enorme conjunto de misterios se encuentra en los números, que, para Pitágoras, el sabio de Samos, constituían, nada más y nada menos, que la base de toda la realidad espiritual y material del hombre, y en los cuales se contenía una de las más bellas de ellas, la música.

 

Por ejemplo, hay un número famoso, el  Número de Eddington, que representa el número de protones en el universo, igual al número de electrones. Es el siguiente:

 

15,747,724,136,275,002,577,605,653,961,181,555,468,044,

717,914,527,116,709,366,231,425,076,185,631,031,296

 

equivalente a ~ 1080. Se dice que Sir Arthur Eddington lo calculó a mano, cuando viajaba en un buque a observar el eclipse de 1919. No trate usted de leerlo porque necesitará probablemente más tiempo del que lleva vivido hasta este instante.

 

Este Sir Arthur Eddington no se las andaba con chiquitas. En ciertos momentos se le ocurrió calcular unas constantes famosas, que hoy constituyen una de las bases de la ciencia moderna, las constantes de la Naturaleza. Estas cuatro constantes fueron llamadas por Eddington, “las Constantes Últimas”, “the ultimate constants”. Son las siguientes:

mPr / me = 1840      Radio entre las masas del protón y del electrón

2πh / e2  = 137     Inversa de la estructura fina

E2 / Gmprme  ~ 1040     Radio entre las fuerzas gravitacional

                                                                  y electromagnética entre un electrón y un protón

y el ya citado Número de Eddington, NEdd ~ 1080

 

¿Sabe usted cómo se originó y cómo ha evolucionado el Universo? Pues, antes del “Tiempo de Planck”, 10-43 segundos, no se conoce nada. Luego viene la era Adrónica, contenida entre el “Tiempo de Planck y el Tiempo de Compton, 10-43 a 10-23 segundos: Adrones, (partículas elementales pesantes sobre las cuales, al estado del actual conocimiento astronómico, se pueden hacer sólo supersticiones. Entre 10-23 y 10-4 segundos: Los Fotones, (cantidad indivisible de energía electromagnética), comienzan a crear las primeras parejas de partículas presentes, los Bariones, (partícula fundamental de masa mayor o igual a la de los Protones), y los Antibariones, (antipartículas del Barión), que se aniquilan rápidamente dando lugar a Fotones de alta energía. La temperatura gira alrededor de los miles de millardos de K. Luego, la Era Leptónica, 10-4 segundos, era de las partículas ligeras: Fotones de menor energía crean partículas menos energéticas y menos másicas, mientras se forman parejas de Electrones, (partículas elementales con carga negativa), y Positrones, (partículas de masa igual a la de los electrones, pero de carga igual y positiva). Contemporáneamente, muchos Neutrones creados en la era precedente, decaen en Protones y Electrones. A los 10 segundos, el universo se presenta compuesto de Protones – Antiprotones, Neutrones – Antineutrones, Electrones – Positrones, que nadan en un mar de Fotones de energía apenas superior a la masa del Electrón. Entre los 10 segundos y las tres horas, aumenta la expansión; disminuye la temperatura desde un millardo hasta 100 millones de K, disminuye la densidad, y las partículas elementales se reúnen para formar el primer núcleo atómico en un proceso de núcleo-síntesis. La temperatura, siempre en disminución, es de tal forma que sobreviven los núcleos de Hidrógeno y de Helio solamente. De las tres horas a 700,000 años, no se dan fenómenos particulares hasta que los núcleos de Hidrógeno y de Helio comienzan a combinarse para formar los primeros átomos neutros. El universo, hasta este momento formado de gas opaco, se vuelve transparente, mientras que la temperatura comienza a sufrir una progresiva disminución. El gas de baja densidad, y ahora ya frío, está constituido prevalentemente de Hidrógeno, de Helio, y de la masa gaseosa, que continúa expandiéndose y enfriándose. Se forma toda la variedad de cuerpos que hoy pueblan el universo.

 

Hay otros números que superan incluso la imaginación humana, no digamos su racionalidad. Uno de ello es, por ejemplo, el Pi Griego, π. Nosotros lo conocemos como igual a 3.1416, pero realmente tiene un valor todavía con más cifras significativas que el que se da a continuación:

 

   π = 3.14159 26535 89793 23846 26433 83279 50288 41971 69399 37510 58209 74944 

                59230 78164 06286 20899 86280 34825 34211 70679 y así hasta el infinito

 

Somos pequeños. Reconocerlo no nos hará aun menos; al contrario, nos hará más grandes. Sólo Dios es grande, en su infinita misericordia.

 

¿El bitcoin? ¡Bahhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhh!

 

 

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