-Pacífico Chávez
En la época del feudalismo europeo, no había una alianza de palabras mas extendida que: Ser hombre de otro hombre, así lo dice el historiados francés Marc Bloch en su obra “La Sociedad Feudal”.
Un Feudo es un permiso que otorgaban los reyes para trabajar las tierras y gozar de sus frutos, a cambio de impuestos y servicio militar. Los mas altos mandatarios eran los reyes, quienes eran los soberanos de las tierras, abajo estaban los vasallos que dominaban un feudo en nombre del rey, y mas abajo los campesinos y siervos quienes trabajaban las tierras dominadas.
El pacto feudal se basa en la relación de una clase dominante y una dominada, por ejemplo un rey hace un pacto con uno de sus guerreros, un vasallo, para obtener fidelidad, a cambio el ahora vasallo recibe un feudo que implica un señorío territorial y la mayoría de las veces también jurisdiccional, se convierte en la ley de ese feudo.
De esta manera se iba conformando una “pirámide feudal”, a más vasallos, mas poder y mas territorio. En este punto cabe señalar que era ésta clase social, la de los vasallos, quienes al final definían quien era el rey más poderoso, simplemente daban su vasallaje, su lealtad a otro, y así en función de cuantos prestan vasallaje a un rey, así era la extensión de tierras en las que ejercían su voluntad, claro traicionar a un rey implicaba batallas y muerte, porque las lealtades al rey se daban por miedo, recompensas y mas territorio para controlar.
En la práctica era un juego de intereses, estrategias, complicidad, crueldad, fuerza militar, terror, todo lo que pueda generar dominio sobre los habitantes del feudo que controlaba el vasallo.
Era la subyugación de un individuo a otro, los siervos estaban ligados a la tierra, no podían abandonarla, venderla, era tal el poder del señor feudal sobre ellos, que éstos no podían casarse sin su permiso, estaban obligados a trabajar las tierras del feudo, era gente muy sometida, vivían sin ningún asomo de libertad ni derechos.
El contrato feudal o vasallaje, era un pacto entre dos hombres que se formalizaba mediante una ceremonia, he aquí frente a frente: uno quiere servir, el otro acepta ser jefe, entonces el primero junta sus manos y las coloca, así unidas, en las manos del segundo, en claro símbolo de sumisión, que además se acentuaba con una genuflexión acompañada de la frase: “Señor, me hago vuestro hombre”, así de esta manera jura fidelidad, queda obligado a ir a la guerra por el reino. Esta ceremonia recibía el nombre de Homenaje.
Para designar al superior no había mejor palabra que señor, y el subordinado es llamado sin más, el hombre de este señor.
La obligación del señor era proteger al vasallo de cualquier ataque enemigo. Buscar un protector poderoso parecía lo más lógico para sobrevivir en una época donde primaba la fuerza y crueldad de los ejércitos, el débil sentía la necesidad de lanzarse en los brazos de uno más poderoso que él. El poderoso a su vez, no podía mantener su prestigio, fortuna, seguridad mas que procurándose, por la persuasión o la violencia, el apoyo de inferiores obligados a ayudarle.
Dejemos hasta aquí la introducción sobre el feudalismo que nos invita a reflexionar sobre la relación de dominio entre hombres: servidumbre y libertad, servidumbre y justicia, servidumbre y desarrollo, todo este contexto de hace unos cuantos siglos, permite preguntarnos: ¿Y ahora en el siglo XXI cómo es la relación de poder de un hombre sobre otro? Que por cierto, ya pasó el primer cuarto del siglo ¿Cómo ha evolucionado esta relación de dominio? ¿Sigue habiendo Señores a quienes se les rinde el ceremonial del homenaje?
En el siglo XXI las democracias en diferentes latitudes del mundo entraron en crisis, latinoamerica no es la excepción, dictaduras establecidas como la de Nicaragua, o bien el rápido desmontaje de la institucionalidad democrática en El Salvador por parte del actual gobierno, gobierno que encontró un espacio para tomar el poder en una democracia débil, mal nutrida, con ciudadanos fatigados, cansados, hastiados, defraudados de la tan afamada democracia, claro esta situación era fruto de la ineficacia por años, de los partidos políticos de la posguerra civil salvadoreña, partidos del siglo pasado, que no supieron articular y canalizar las demandas ciudadanas, que dejaron también a un lado la formación y empoderamiento del ciudadano por conveniencia electoral, es más fácil engatusar a un ciudadano poco educado y formado en sus derechos constitucionales.
Pero hoy día en El Salvador cada día incrementa el descontento, reaparece la frustración social ante la ausencia de perspectivas de mejora, porque el ciudadano solo escucha promesas y proyectos populistas que no se cumplen, además diariamente es bombardeado, a través de las redes sociales, de mensajes falsos, manipulados, tergiversados que generan una polarización tóxica de odio, dirigida a quien no esta alineado con el que gobierna, también con esta propaganda excesiva se intenta mantener simpatía, adeptos fanáticos que le mantengan en el poder, pero este método tiene limites, está entrando en una etapa de fatiga, desconsuelo y hasta desprecio.
Este momento es favorable para fortalecer un movimiento social, que se convierta en una oposición moral de personas honestas, con argumentos, que pregonen y repitan la verdad una y otra vez, incluso cuando hacerlo parece inútil, políticamente incorrecto y quizás hasta peligroso.
Decir con valentía ¡Basta de mentiras! ¡Basta de abusos! ¡Basta de corrupción! Hasta aquí llega tu dominio, aquí no es tu feudo, ni nosotros tus siervos, eso comienza a sentirse y a escucharse por las calles.
“Es digno el hombre que puede decir NO, el que puede revelarse, incluso contra lo que parece inevitable, y aunque pierda, da un ejemplo para los demás, Y otros toman su lugar. Y otros dicen NO, es por eso que los acontecimientos más fatídicos y fatales pueden ser derrotados con la fuerza del alma” Ernst Niekish, escritor Alemán.
Es tiempo de detener ésta realidad que agobia para avanzar en la construcción, ahora si, de una democracia sana, fuerte y real, pongamos en su lugar el pasado, miremos hacia adelante con esperanza y determinación, ahora si vamos a lograrlo.
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