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El ayuno

Nelson López

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Es necesario que los viejos (No los de agosto), sepamos que la cipotada tiene todas las probabilidades de ayunar en estos días santos sin que le afecte, por lo que dicen que el propio Santo Padre o sea el papa Francisco ya nos dejó bien establecido que los que pasamos de los 60, podemos cambiar la comida por otras acciones.

Es mas, por salud, la vejentud debe restringirse la ingesta de carne de res, por la cantidad de ácido úrico que nos provee y que nos dobla las rodillas aunque no querramos hincarnos, porque dan unos dolores perros, pero no los jóvenes, ya que no padecen dolamas ni que jueguen futbol.

Nunca lo garantizamos, pero en lugar de aguantar hambre a los viejos la iglesia católica, nos propone quince sencillos actos de caridad como manifestaciones concretas del amor de Dios y nos exhorta…

1. Saludar (siempre y en todo lugar).

2. Dar las gracias (aunque no “debas” hacerlo).

3. Recordarle a los demás cuanto los amas.

4. Saludar con alegría a esas personas que ves a diario.

5. Escuchar la historia del otro, sin prejuicios, con amor.

6. Detenerte para ayudar. Estar atento a quien te necesita.

7. Levantarle los ánimos a alguien.

8. Celebrar las cualidades o éxitos de otro.

9. Seleccionar lo que no usas y regalarlo a quien lo necesita.

10. Ayudar cuando se necesite para que otro descanse.

11. Corregir con amor, no callar por miedo.

12. Tener buenos detalles con los que están cerca de ti.

13. Limpiar lo que uso en casa.

14. Ayudar a los demás a superar obstáculos.

15. Llamar por teléfono a tus padres, si tienes la fortuna de tenerlos.

Entonces… ¿Con qué nos podemos ayunar?

• Ayuna de palabras hirientes y transmite palabras bondadosas.

• Ayuna de descontentos y llénate de gratitud.

• Ayuna de enojos y llénate de mansedumbre y de paciencia.

• Ayuna de pesimismo y llénate de esperanza y optimismo.

• Ayuna de preocupaciones y llénate de confianza en Dios.

• Ayuna de quejarte y llénate de las cosas sencillas de la vida.

• Ayuna de presiones y llénate de oración.

• Ayuna de tristezas y amargura; y llénate de alegría el corazón.

• Ayuna de egoísmo y llénate de compasión por los demás.

• Ayuna de falta de perdón y llénate de actitudes de reconciliación.

• Ayuna de palabras y llénate de silencio y de escuchar a los otros.

Bueno… Si todos intentamos este ayuno, lo cotidiano se llenará de:

PAZ, CONFIANZA, ALEGRÍA Y VIDA.

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