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EE.UU: un imperio en agonía

Por Óscar Miguel Marroquín

En cuestión de días, Donald Trump capturó al presidente venezolano Nicolás Maduro, llevándolo a Estados Unidos y presentándolo ante un juez del distrito sur de Nueva York acusado de narcoterrorismo; posterior a la acción del mandatario estadounidense, las cosas cambiaron en Venezuela, principalmente lo que concierne a la extracción y venta del PETRÓLEO. Trump se apoderó del oro negro; gracias a la “eficacia” de la Delta Force.

El 28 de febrero de 2026, el primer ministro israelí Benjamín Netanyahu consiguió que Donald Trump se lanzara militarmente en compañía de la aviación israelí contra Irán. De esta aventura militar, Trump asesinó a más de 168 niñas que recibían clases en la escuela primaria femenina de Minab. El segundo triunfo de las poderosas fuerzas navales de Estados Unidos fue asesinar al líder supremo iraní Alí Hoseiní Jameneí, quien se encontraba en su lugar de habitación al lado de algunos parientes.

Con el asesinato del ayatolá Jamenei, Israel y los Estados Unidos pretendieron decapitar la fuerza espiritual de la Guardia Revolucionaria Islámica (GRI) y, además, debilitar esa misma fuerza en la población civil. La coalición EE. UU.-Israel no logró ni lo uno ni lo otro; en términos de días, Irán lanzó simultáneamente una poderosa ofensiva aeroespacial sobre bases militares estadounidenses estacionadas en Kuwait, Catar, Bahréin y otros países cercanos. La respuesta de la GRI básicamente dejó sin aliento a Trump y a Netanyahu; radares norteamericanos de alerta temprana valorados en cientos de millones de dólares volaron en pedazos. Una vez alcanzados estos objetivos, Irán procedió a atacar a Israel de forma contundente; la tan afamada CÚPULA DE HIERRO que utiliza el ejército israelí para interceptar y destruir misiles terminó siendo un mecanismo de defensa ineficaz.

El sistema de misiles balísticos y drones utilizados por la Guardia Revolucionaria provocó que los portaaviones USS Abraham Lincoln y el USS Gerald R. Ford se alejaran preventivamente tras, la posibilidad de ser golpeados; con esto, Estados Unidos reconoce tácitamente que, a pesar de ser esta una guerra asimétrica, Irán tiene la capacidad de hacer mucho daño.

A la aventura militarista de la alianza entre Estados Unidos e Israel no le ha ido muy bien; el eje de la resistencia integrado por la Guardia Revolucionaria, las milicias hutíes de Yemen, la resistencia iraquí y la guerrilla chií libanesa de Hezbolá han ejecutado ataques coordinados contra los territorios palestinos ocupados por las Fuerzas de Defensa de Israel FDI. Haifa, ubicada al norte de Israel, ha sufrido graves y millonarios daños: plantas de refinerías de petróleo e infraestructura militar estratégica han sido golpeadas múltiples veces.

Por otra parte, el aeropuerto internacional Ben Gurión, el más grande de Israel, ha sido atacado por el eje de la resistencia en más de una ocasión. Esto ha provocado que aerolíneas internacionales como Delta Air Lines, United Airlines, Air Canadá, Air Europa y otras más suspendan sus vuelos hacia territorio israelí hasta por cuatro meses; las pérdidas son incalculables; Israel, que vive entre otras cosas del turismo, ha visto caer abruptamente sus ganancias como nunca. Bahréin, Kuwait, Catar, Dubái y otros países de Oriente Medio también han visto afectadas sus economías, en el rubro petrolero y el turismo; dicen algunos medios internacionales que la prolongación de la guerra entre EE. UU. e Irán podría desencadenar  una crisis económica mundial[1].

El presidente Donald Trump ha buscado la manera de acabar con el conflicto no porque le interese conseguir la paz, sino porque finalmente se ha dado cuenta de que ha sido arrastrado a un conflicto del cual tiene muy pocas posibilidades de triunfo; no obstante, Israel ha boicoteado cualquier salida negociada por considerar que Irán puede tener suficiente uranio enriquecido para la producción de armas nucleares. Israel no para de usar el discurso existencial a su favor, escondiendo con esto que los verdaderos intereses del sionismo son la construcción del gran Israel y que Irán es un estorbo en el camino.

Vistas las cosas de esta manera, Estados Unidos o lo que es lo mismo decir el Imperio norteamericano, se acerca cada vez más a su final, dejando espacio geoestratégico a China y Rusia, que avanzan tras la meta de dejar atrás no solo el poderío militar de los norteamericanos, sino también el poder económico que estos han mantenido por largo rato de la historia y principalmente después de la finalización de la Segunda Guerra Mundial y de la posterior caída de la Unión Soviética, que dejó a Estados Unidos el campo libre para una economía neoliberal y globalizada. El paradigma que los norteamericanos creyeron robusto y sano a largo plazo ya está dando muestras de agotamiento.

La guerra entre el imperio e Irán está poniendo al descubierto las grandes debilidades de EE. UU. para sostener la hegemonía global; los persas han pasado de la resistencia al combate frontal. Atacar militarmente a un mismo tiempo las bases estadunidenses alojadas en varios países del golfo Pérsico no es cosa de simple resistencia; es más bien la demostración de que se puede enfrentar y además derrotar a enemigos poderosos como Estados Unidos e Israel.

Irán conoce la historia de los Estados Unidos y la conoce de manera perfecta; los persas no han pasado por alto lo que ocurrió en Vietnam, tampoco ignoran los acontecimientos de Afganistán; por ejemplo, conocen de sobremanera el uso indiscriminado del bombardero B-52 con el que los norteamericanos han lanzado miles y miles de bombas con la intención de doblegar a sus supuestos enemigos. Pero también, Irán sabe que el imperio, pese a todas las atrocidades cometidas, no logró doblegar el espíritu de los vietnamitas y tampoco el de los afganos.

La pírrica victoria que ahora muestra Donald Trump ante el mundo sobre Venezuela no es más que la MUERTE ANUNCIADA del imperio; un ejército inmoral como el de Estados Unidos tiene nulas posibilidades de triunfar ante un enemigo como la Guardia Revolucionaria Islámica y ante un pueblo de más de noventa millones; Irán sabe que la palabra VICTORIA se escribe con sangre.

 

[1] https://www.dw.com/es/guerra-en-ir%C3%A1n-podr%C3%ADa-provocar-crisis-mundial-de-precios/a-76514788

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