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Discurso de fundación de la Escuela de Química

Universidad de El Salvador

Caralvá

Intimissimun

Gaceta de El Salvador en la República de Centroamérica

San Salvador Diciembre 13 de 1850

Discurso Julio Rossignon

 

INSTRUCCIÓN PÚBLICA

El día 5 del corriente[1] se abrieron las clases de estudios de la Universidad de Estado y quedan establecidas las siguientes.

De idioma francés

De latinidad

De matemáticas

De Filosofía

De Leyes

De Medicina

De Física y Química

Faltan la de derecho canónico habiéndola renunciado el Sr. Don Y. Menéndez, aun no se ha reunido el claustro de concílianos para su provisión; pero se hará en esto en la primera sesión.

Falta así mismo la de práctica forense que se abrirá el 15 del presente mes.

La de clínica también se echa de menos esta para establecerse.

El establecimiento literario de más nota que tiene El Salvador es esta Universidad, la cual recibe todos los días nuevos impulsos. Hay un decidido empeño en conservarlo y darle ensanche. La obra material que es sólida, hermosa y correcta camina sin lentitud, se han solicitado más máquinas e instrumentos para la más perfecta enseñanza. Se trata de formar la biblioteca pública y de dar perfección a todo lo demás comenzando en estos ramos.

El día nueve de este mes se verificó el primer grado de Bachiller en medicina para esta Universidad y lo obtuvo el joven Don Gregorio Ávalos. Fue bastante lucido el acto presidió el Sr. Lic. D. R. Pino catedrático de la facultad y fueron réplicas de los Sres. Ldos. Don E.Aguilar, don Antonio Delgado y Don Benito Vasconcelos. Dentro de algunos días continuarán graduándose otros jóvenes y aumentará considerablemente el número de individuos de esta facultad.

La apertura de la clase de química fue solemne. El Sr. presidente acompañado de sus ministros y otras personas notables asistió a ella después de oído el discurso inaugural pronunciado por el nuevo catedrático, aquel alto funcionario se dignó oírla primera lección oral que se dio a los alumnos y presenció algunos experimentos que el profesor Don Julio Rossignon[2] hizo en aquel acto. El discurso del Sr. Rossignon es el que sigue.

QUERIDOS ALUMNOS

El Supremo Gobierno del Estado, en su tierna solicitud para la juventud estudiosa ha dignándose confiarme la cátedra de química que no se había podido establecer aun  y que tanta falta hacía para el complemento indispensable de sus estudios.

Al aceptar semejante cargo, no he querido ocultar mis especialidades, pero mas bien, mi deseo de ser en algo útil a este país liberal y hospitalario de ser útil a esos jóvenes cuya aptitud al trabajo me es ya conocida, y que siempre se ha hecho notables por su aplicación, sus grandes deseos de adquirir nuevos conocimientos y sus talentos naturales. Al mismo tiempo, he creído poder contar con su aplicación continua como su exactitud.

Si señores, estoy persuadido que UU. me ayudarán para hacerme merecedor de la elección del Supremo Gobierno y que UU. no tardarán en probar que son dignos de su cuidadosa bondad para con vosotros.

Al mismo tiempo me facilitarán mi tarea, porque es preciso que UU. sean bien convencidos que la ciencia de que voy a ser el débil intérprete es grande por medio las grandes, y que es hoy día la base de todas las demás.

Si antes de dedicarme al estudio de la química era meritorio hoy día no tener siquiera algunas nociones de esta ciencia, es casi vergonzoso. No ha pasado un medio siglo aun desde el nacimiento de la química y los pasos que ha hecho son tan grandes, su marcha ha sido prodigiosa, que el espíritu humano queda atónito.

Hoy día la química no solamente hace parte de los estudios del médico, del farmacéutico, es todavía la base de la instrucción del ingeniero, del industrial y del agricultor. La Universidad naciente de San Salvador comprendiendo este imperioso menester de nuestro siglo, este movimiento rápido y acelerado de la civilización, no ha querido por más tiempo descuidar un tamo que debe producir tantos resultados beneficiosos. La Universidad de San Salvador ha comprendido también que sería un contraste chocante, el ver la República Centro-americana, después de su independencia de la España, haber heredado de sus instituciones y haber quedado atrasada, mientras España misma camina cada día hacia la ilustración.

En efecto, si en otro Estado donde se deplora todos los días el BUEN TIEMPO DE LA DOMINACION ESPAÑOLA, se descuida de intento la instrucción pública, fuente de la felicidad de los pueblos, base de su fuerza y de su civilización, la España entra de buena fe en esa vía de ilustración trazada por la experiencia y fuera de la cual no hay existencia para una nación. El gobierno español fomenta por todos los medios que están a su alcance, el desarrollo de la instrucción pública y particularmente protege los establecimientos científicos. Por todas partes las universidades forman colecciones considerables, organizan museos, elaboratorios y   en Madrid se trata de crear un ATENEO CIENTIFICO Y LITERARIO bajo presidencia del célebre Martínez de la Rosa.

Merced a los esfuerzos de sus gobernantes, dentro de poco tiempo los salvadoreños no tendrán que envidiar a la instrucción pública de las demás repúblicas de América. Los elementos con los cuales hoy damos principio a esta grande obra de regeneración irán aumentándose con el tiempo, y la Universidad de San Salvador adquirirá fama e importancia.

El curso de química que vamos a dar en esta Universidad no se dirige solamente a los cursantes de medicina y de farmacia, pero también a los abogados, a los letrados, como también a los artesanos. LA CIENCIA NO ES VERDADERAMENTE UTIL SINO CUANDO SE VULGARIZA, y los gobernantes del Estado queriendo hacer progresar su país por todos lo medios posibles, quieren ilustrar al pueblo entero sin excepción ninguna, sin distinción de casta o de rango, desde el aldeano en su choza hasta el hijo de familia en medio de todas las comodidades de la vida.

La enseñanza puramente oral de una ciencia como la química sería el modo infalible de sembrar en la mente a los discípulos ideas confusas o enteramente falsas, el Gobierno que lo aprecia todo con sagacidad y liberalismo, nos  ha suministrado los medios de establecer un elaboratorio que dentro de algunos meses, poseído de los utensilios y de la materia necesaria, dejará muy poco que desear.

Ahora me permitirán UU. darles una ligera idea de la ciencia que nos va a ocupar considerando el conjunto de sus aplicaciones a la medicina y a las artes.

Acababa de nacer la química cuando el célebre Albertet[3] decía em su discurso memorable… “Una época para siempre célebre ha comenzado en nuestros días; abundantísimas fuentes acabamos de ver surtir; la química se ha regenerado. Si algunos hombres, conservando todavía la enconosa memoria de sus antiguos errores (Y han de creer, señores que …?)[4] Existen todavía algunos[5]  se obstinan en reducir (?) los beneficios reales que nos presenta, abjuren por el momento sus preocupaciones y temores… ¡ Arrestense a todos (?) a todo enemigo en sus elaboratorios venerados del experimento (?) y del ingenio, donde la naturaleza esta situada hasta develar (?) los elementos más secretos, donde sus verdades dan vida a todas las cosas; y juzguen después si los yerros   declarados (?)han sido dignamente reparados!

¿Será menester pasar aquí revistas a tantos preciosos descubrimientos de los cuales ha sido como aurora o señal la descomposición del aire y del agua…? No por cierto ni un siglo en sabemos (?) el misterio de las funciones del cuerpo humano ha sido discutido así (? ) sorprendido y revelado, un siglo en que antorcha del análisis ha iluminado todas las partes, todos los componentes (?) de su economía; en este siglo no necesitan los químicos modernos defensa ni encomios; bien gloriosos los tienen en la utilidad de sus primeros trabajos. Estos íntimos estudios de la naturaleza no solamente asisten a sus creadores sino que también las renuevan y aun imitándolas, las anticipan (?) algunas veces.

Cómo podremos desconoce la extensión de sus servicios. No contentos con aclarar la Fisiología del hombre se traslada sus aparatos benéficos a la cabecera del entendimiento nos instruyen en la naturaleza de las secreciones y sus interpretaciones (?) siguen las huellas a las alteraciones hasta en el tejido (?) de los órganos. La terapéutica acendrada al fuego de sus rayos ya no es el arsenal informe en que abruma al médico el peso de unas armas cuyo manejo y valor apuesta (¿?) los efectos de los medicamentos se saben mejor por consiguiente se combinan más bien.

Además, la química con la certeza de sus operaciones ahorra una multitud de experimentos peligrosos, indicando anticipadamente las propiedades de los cuerpos que la componen, ¿qué utilidad no presta para remediar los accidentes que acompañan el terrible fenómeno de las asfixias? corrige el aire de aquellos lugares infectos, manida de la corrupción(?), donde el despojo material de los muertos principia, media (¿?) o precipita la ruina de los vivos…

Pero el empleo de sus gases etéreos, la química quita al hombre el sentimiento del dolor y hace desaparecer con el sufrimiento, el horror de las operaciones antes más temidas por el suplicio de su duración que por sus consecuencias, que cuando estas debían ser funestas.

Extrayendo de la quina su parte verdaderamente medica se obtiene con una dosis mucho menor, mayores efectos fisiológicos y preserva a los enfermos de estas obstrucciones ocasionadas por el depósito de las paredes leñosas en el tejido de los intestinos. Son millones de onzas que se fabrican por año.

No se contenta la química para auxiliar a la farmacia en emular el borde de la copa, transubstancia la bebida misma para quitarle su amargor.

Indagando por medio de sus continuas investigaciones principio de acción de cada medicamento, se esmera para depurarlo, como la QUININA, de las materias extrañas, que demasiadas veces le dan un sabor insufrible, o por lo menos neutraliza su acritud. De este modo, acaba de sustituir al agua de sedlitz un citrato de magnesia que hace desaparecer el áspero y repugnante resabio de una agua saludable, no afecta (¿?) pero a pesar de su detestable sabor.

Con el cloro, la química purifica el aire, con el carbón purifica el agua; por medio de la ebullición de vasos herméticos cerrados, vuelve conservables los alimentos más delicados (?) durante muchos años la leche misma, tan fácilmente durable se puede conservar fresca para las navegaciones mas lejanas. Ha de esto seis años: una princesa de Nápoles debió ir al Brasil donde la aguardaba una corona de emperatriz que recibió de Francia doscientas comidas preparadas por la química de un famoso cocinero CHEVET y conservadas por la química del célebre inventor Appert[6], a fin de servir cada día (?) en el mar, todo lo que las mesas más suntuosas pudieran desear, en tierra, como los exquisitos primores y alimentación en toda su delicadeza y frescura. He aquí la vida modesta (?) y saludable sustituida a la subsistencia a la vez repugnante y escorbútica de los navegantes, no digo de la edad media(?), pero aun de los marineros del siglo último pasado. Una palabra más:  este esmero de los príncipes se ha inducido a bordo de los buques de guerra, para el simple marinero que cae enfermo, durante la navegación. Alentados así(¿?) los marineros ya no consumen si no unas bebidas tan integras como saludables mercedes a los auxilios de la química. Un aparato tan simple como económico extrae de las aguas amargas de mar, un licor abundante, sano y sin sabor.

¿Cuántos servicios no presta cada día la química no solamente al arte de curar, pero a todas las industrias, a la agricultura y aun a las bellas artes? Simplificando las operaciones del arte, aliviando al obrero, facilita y aumenta el consumo de los productos, UU. quedarán convencidos con pocos ejemplos. En el año 1817 los pintores empleaban un color azul natural que había entonces, el arte no había podido usar, su nombre es LAPISLAZULI O AZUL DE ULTRAMAR, esta substancia valía a la sazón cerca de cien pesos la libra, pero la química ha podido producir esa hermosa pintura y ha rebajado su precio de cien pesos a un peso por libra. He aquí uno de sus milagros. No se pueden hacer UU.  una idea, alumnos (¿?) míos, de la extensión de los beneficios de la química sería la de no acabar pasar revista a todas sus aplicaciones. No hay una industria grande o pequeña que no le presta alguna de sus secretos, que no le deba la totalidad o una parte de su existencia.

Cuando la república francesa se vio en el mayor peligro sitiada por todas las naciones de Europa, cuando vio su comercio aniquilado por su enemigo más encarnizado, la Inglaterra, la química vino a su auxilio, si señores, la química.

Para sufrir a la falta del principal elemento de la pólvora el salitre, se descubrió el medio de prepararlo artificialmente he aquí para la defensa de sus derechos y de su territorio. Varias fabricaciones muy importantes como las del cristal, la de los jabones &, carecían de su materia primera, la soda que se sacaba antes de las costas de España, vuelta enemiga; un químico francés cuyo nombre no se ha de olvidar LEBLANC[7] descubre  la preparación de la SODA ARTIFICIAL que hoy es uno de los productos químicos más importantes.  El azúcar de caña no puede llegar a los puertos de Francia, por motivo del bloqueo continental, entonces los químicos estimulados por el genio del célebre Chaptal[8], extraen del betabel o remolacha toda la azúcar necesaria al consumo de la Francia y queda para siempre, una hermosa industria que ha hecho a la fabricación del azúcar en general y a su afinación en particular, los progresos más prodigiosos.

Casi de la misma época fecha del descubrimiento del GAZ DE ALUMBRADO. La fabricación del ácido sulfúrico sobre una grande escala, rebajando de mucho el precio de este reactivo enérgico da a las artes el mayor impulso.

No les hablaré de la fabricación tan extensa del vidrio de los cristales, de la porcelana, de la loza y de los esmaltes, de a preparación de las candelas de estearina donde el sebo, experimentando una metamorfosis completa, se transformó en una esperma de una blancura resplandeciente.

La preparación de los jabones, de los perfumes de los tintes, de los cueros, de los jarrones, de las pieles, de las plumas, la fabricación del papel son unas tantas operaciones de la química.

Todos los días progresa la impresión de los géneros, esta hermosa industria que nos subministra tantísimas indianas con risueños dibujos y vivos colores, los pañuelos de seda, los pañuelones y toda clase de géneros de lino, lino, lana, algodón y seda teñidos de mil modos y matices siempre nuevos, siempre diferentes, he aquí una industria que todo lo debe, perfección y baratura de sus productos al ingenio de BERTHOLLET [9] tan inmortal como Napoleón que el supo distinguir y honrar con su más estrecha amistad; este célebre químico supo vender la mayor dificultad que se encontraba en la impresión de los tejidos, quiero hablar del blanqueo, esta dificultad que los hacía rebeldes contra toda clase de tintes, ha sido superada por la aplicación del Cloro.

Las varias operaciones de la metalurgia, el trabajo de las minas, la fabricación de la moneda, de las aleaciones y una multitud de industrias que dejo de recordar por no abusar de su atención, pertenecen al dominio de la química.

Cada día se siguen los descubrimientos de esta fecunda ciencia, cada día surge una nueva invención. Apenas se ha sacado de las aguas del mar, un nuevo elemento, el Iodo, cuando se le encuentran aplicaciones inmediatas; la Terapéutica se enriquece con un nuevo remedio tan enérgico como benéfico, y pocos días después, se inventa el admirable Daguerotipo… la naturaleza misma vencida por el arte viene a dibujar  en una simple hoja de metal por medio del Iodo.

La guerra este azote de las naciones, pide también auxilio a la química, que, descubriendo nuevos medios de destrucción más precisos, más racionales, si se puede decir así, disminuye el número de las víctimas, haciendo los combates más breves. Merced a la química guida por el dedo vengador de la Providencia, ya está lejos de nosotros la época funesta en que se sucedían con tanta rapidez, asombrosos envenenamientos, hoy día el envenenador no puede sustraerse a la justicia de los hombres. Aun después de muchos años el cadáver de las víctimas pude suministrar a la ciencia, datos infalibles.

¿Qué más diremos, señores para acabar de convencerlos de la importancia de la química? … siento es verdad, que este interesante objeto hubiera necesitado un intérprete más hábil, más elocuente que yo, pero he contado con su indulgencia y espero haberles a lo menos indicado cuales son los servicios que porta la química a la humanidad, al pobre y al rico, al enfermo como al hombre sano… añadiré que aun después de la muerte la química puede preservar durante muchos años el cuerpo de su última descomposición.

Una palabra más, señores y acabaré. – Hoy la Universidad de San Salvador abre sus aulas a la enseñanza de la química- vamos a principiar con cortos elementos, pero poco a poco iremos formalizando este estudio; ahora estamos poniendo la primera piedra de un edificio duradero y la juventud salvadoreña, todo el pueblo del Estado más trabajador y mas industrioso de Centro-América, no tardarán en recibir los beneficios de esta ciencia.

En  efecto, guiados por una sana teoría, irán mejorando  la elaboración de sus numerosos productos, perfeccionando sus talleres de teñir, la fabricación del añil, la extracción del azúcar, del almidón, de las gomas, resinas y mil otros principios inmediatos que suministra la rica vegetación del país, se aplicarán al beneficio de minas útiles como son las de carbón, de plomo, de cobre, de cal que hacen todavía falta… los establecimiento industriales se multiplicarán en todo el país… y UU. queridos discípulos habrán bien pronto desplazado a su maestro, pero a este le quedará siempre como premio de sus débiles esfuerzos y colmo de su ambición  la dicha de haberles indicado el camino y haberles inculpado el amor a de una ciencia tan grande. — HE DICHO. amazon.com/author/csarcaralv

 

[1] 5 de diciembre 1850

[2] https://en.wikipedia.org/wiki/Jules_Rossignon

 

[3] Enrique Albertet Gosse

[4] Todas las notas con signo de interrogación son ilegibles, se aproxima una palabra al complemento del texto..

[5] El protomédico vitalicio de Guatemala

[6] https://es.wikipedia.org/wiki/Nicol%C3%A1s_Appert

 

[7] Nicolás Leblanc

[8] Jean-Antoine Chaptal

[9] Claude Louis Berthollet

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El Camposanto de La Ciudad de Las Colinas

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